Estris de paleolítico superior: herramientas, materiales y técnicas

El Paleolítico Superior es el tercero y último de los periodos en que está dividido el Paleolítico, la etapa inicial de la Edad de Piedra. En general se establece que el Paleolítico Superior se desarrolla del 35.000 a.C al 10.000 a.C.

El Paleolítico Superior coincide con la segunda mitad del último periodo glacial, de clima muy frío aunque con intervalos algo más templados (los interestadiales). El Homo de este periodo es el hombre de Cromagnon y tuvo que vivir en situaciones de clima muy frío por lo que se refugió preferentemente en cavernas.

La cronología de este periodo se hace coincidir con la aparición del hombre actual que forma parte de la especie Homo sapiens sapiens, que apenas ha cambiado en su constitución corporal en los últimos 30.000 años. El tipo humano característico es el Homo sapiens sapiens, aunque el Châtelperroniense constituye una fase de transición asociada arqueológicamente con los Neandertales.

Características generales del utillaje del Paleolítico Superior

Este periodo está caracterizado por la preponderancia de las industrias líticas englobadas en el modo técnico 4 y clasificadas en distintas cronoculturas:Châtelperroniense, Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense, según los yacimientos epónimos de Francia donde fueron identificadas.

La tecnología de talla está mucho más perfeccionada y el tallado es más regular. El desarrollo de la talla laminar se consolida plenamente durante este periodo. A pesar de que ya ciertos grupos neandertales que habían hecho algo parecido, no es hasta ahora cuando esta técnica se desarrolla plenamente.

Introducen más materiales para fabricar útiles: hueso, marfil, arcillas.Sin duda la perfección de la técnica facilitó las mejoras en las técnicas de caza y pesca.

  • Útiles de piedra tallada con formas más regulares.
  • Hojas y laminillas obtenidas mediante talla laminar.
  • Raspadores para trabajar madera, hueso y otros materiales.
  • Buriles para grabar y trabajar materias duras.
  • Puntas de proyectil y azagayas.
  • Arpones y cuchillos en forma de hojas de laurel.
  • Útiles de hueso, marfil y arcilla.

Dentro de estas habilidades del hombre del P. Superior se pueden destacar el perfeccionamiento del utillaje lítico de caza (con las azagayas, los arpones y los cuchillos en forma de hojas de laurel).

Materias primas y fabricación de herramientas

Piedra tallada

El Paleolítico superior es la etapa de la Edad de Piedra en la que la industria lítica alcanza una notable especialización. Las piezas se obtienen mediante una talla más regular, con una producción cada vez más desarrollada de hojas y laminillas.

La cultura Auriñaciense se caracteriza por una industria laminar en dos sentidos: Una industria de grandes láminas, algunas de ellas espesas, y otra de laminillas de menor formato.

No es raro que se acompañe de una industria de lascas espesas talladas en materias primas de menor calidad, como utillaje «somero».

Tipológicamente, se puede destacar la abundancia de láminas, con retoques escamosos amplios y fuertes, raspadores carenados, buriles facetados, laminillas de retoque semiabrupto.

Hueso y asta

El utillaje óseo es más abundante: puntas, punzones, etc. En la industria ósea destacan sobre todo los mangos para herramientas, alisadores y puntas para caza, también llamadas azagayas.

Aparecen nuevas técnicas de elaborar los útiles sobre hueso, como el pulido con arenisca y otras formas de abrasión.

Asimismo se han hallado en los yacimientos punzones, cinceles, bastones perforados y varillas biseladas.

Las azagayas de la cultura Auriñaciense se clasifican en tres tipos:

  • Azagayas de base hendida.
  • Azagayas de base entera.
  • Azagayas de base biselada, en hueso o en asta de ciervo.

En su fase final las puntas óseas de azagaya pasan a ser de sección redonda y luego, de base biselada.

Marfil, arcilla y otros materiales

Introducen más materiales para fabricar útiles: hueso, marfil, arcillas.

En el Auriñaciense se hallaron diversos objetos de hueso y marfil, mientras que en el Gravetiense también aparece la cocción de arcilla.

El arte mueble se desarrolló especialmente sobre marfil, destacando las figuras de mamut. También se conocen adornos personales hechos de dientes perforados y estriados, huesos y un fósil, además de colorantes rojos y negros con facetas producidas por molienda.

Principales útiles y su función

Útil o grupo de útilesMaterialesFunción o característica
HojasSílex y otras piedrasCorte y elaboración de herramientas compuestas
RaspadoresPiedraTrabajo de madera, hueso y pieles
BurilesPiedraGrabado y trabajo de materias duras
AzagayasHueso o asta de ciervoPuntas para caza
ArponesHuesoPesca y captura de animales
PunzonesHuesoPerforación y trabajo de materiales
AlisadoresHuesoAcabado y regularización de superficies
Bastones perforadosHueso o astaObjetos especializados de función discutida

El Châtelperroniense y los útiles de transición

El Châtelperroniense es una fase de la cultura Perigordiense, dentro del Paleolítico Medio. Es una industria de transición entre el Musteriense y el Paleolítico Superior.

Se desarrolló hace entre 36 000 y 32 000 años, aproximadamente, al final de un interestadial templado, en la zona del sur de Francia y norte de la península ibérica.

El nombre de este período procede del yacimiento epónimo de la Grotte des Fées, en Châtelperron (Francia).

Hay controversia, desde el punto de vista arqueológico, sobre la asociación de esta cultura con los Neandertales.

La industria châtelperroniense incluye puntas de Châtelperron y otros útiles que muestran la transición entre las técnicas musterienses y las formas plenamente desarrolladas del Paleolítico Superior.

Durante esta fase también se documentan adornos personales hechos de dientes perforados y estriados, huesos y un fósil; colorantes rojos y negros con facetas producidas por molienda; y punzones de hueso.

El Auriñaciense: expansión de la talla laminar

La cultura Auriñaciense sustituyó a partir del 38 000 antes del presente, aproximadamente, a la cultura Musteriense y en otros lugares al Châtelperroniense, en el inicio del Paleolítico Superior.

Se desarrolló a lo largo del final del Estadio Isotópico 3 (O.I.S. 3), alrededor de hace 40 000 años.

El Auriñaciense se caracteriza por una industria laminar en dos sentidos: Una industria de grandes láminas, algunas de ellas espesas, y otra de laminillas de menor formato.

Se caracteriza por gruesos raspadores, a veces tallados en pequeños bloques de sílex, y por hojas retocadas en uno o dos bordes, con raspadores en el extremo en muchas ocasiones.

Desaparecen las piezas de dorso rebajado; los buriles son de distinto tamaño con punta débil.

Los hallazgos más destacables son hojas curvas de pedernal, raspadores para madera y hueso, huesos de ave con orificios (que podría ser un instrumento musical), diversos objetos de hueso y marfil, ocre utilizado como colorante, pendientes hechos con dientes de cérvido, de lobo, de zorro y de hiena, y conchas agujereadas (tal vez usadas como amuletos o marcadores tribales).

En su fase final se desarrollan los buriles a veces arqueados y desaparecen las hojas retocadas.

En su fase final aparece el grabado y se multiplica durante su desarrollo.

Se extendió por Francia, Bélgica, la región de Cataluña, la región Cantábrica de la península ibérica e Inglaterra.

Herramientas de piedra del Auriñaciense

El Gravetiense: puntas y útiles especializados

Posterior al Auriñaciense, es el periodo llamado Gravetiense.

El Gravetiense (ca. 33.000-22.000 BP) es una fase de la cultura Perigordiense de los Homo sapiens, en el Paleolítico Superior.

Se desarrolló durante una fase climática fría, donde predominaban los renos y los mamuts.

Abarca la península ibérica, Francia, Bélgica, Italia, Europa Central, Ucrania y parte de Rusia.

Esta fase, desarrollada hacia el 30000 a. C., se caracteriza por la abundancia de buriles, incluso asociados a raspadores, perforadores o a hojas truncadas.

En cambio hay menos raspadores y en general son planos.

Un útil característico es la llamada punta de la Gravette, de dorso rectilíneo.

El utillaje óseo es menos abundante que en el Auriñaciense, aunque aparecen los primeros objetos de hueso decorados.

También aparece la cocción de arcilla.

Las estructuras de habitación son numerosas y a menudo de gran complejidad, en fosas circulares u ovales, excavadas en suelo helado, delimitadas por huesos de mamuts.

Hay una gran unidad cultural en la industria lítica, en las estructuras de habitación y en las esculturas femeninas, llamadas venus.

El Solutrense: hojas de laurel y nuevas formas de enmangue

La cultura solutrense (ca. 22.000-17.000 BP) ocupa, dentro de la secuencia del Paleolítico Superior, un lugar transicional entre el Gravetiense y el Magdaleniense.

Su desarrollo se dio en Europa Occidental, concretamente en territorio francés y en la península ibérica.

Durante esta fase del Paleolítico Superior se produjeron una serie de avances técnicos ciertamente rupturistas con lo anterior y que se propagaron por todo el continente.

Tanto en la cultura anterior al Solutrense, la Gravetiense, como en el propio complejo Solutrense se desarrollaron nuevas formas de enmangue y de utilización de los útiles (los compuestos sobre astiles de madera); estas nuevas formas pervivirán durante el resto del Paleolítico Superior y llegarán incluso al Mesolítico y en mucha menor medida al Neolítico.

El utillaje solutrense se relaciona especialmente con las hojas de laurel y otras piezas cuidadosamente retocadas, que muestran un dominio técnico avanzado de la talla bifacial.

El nombre proviene tras el descubrimiento de los yacimientos en Crôt du Charnier en Solutré, distrito Mâcon, en el departamento de Saona y Loira, al este de Francia (región de Borgoña).

Estudios recientes han identificado a la cultura solutrense con los humanos que vivían en Europa antes del último máximo glacial y que solo sobrevivieron en la península Ibérica y el sur de Francia.

Herramientas, caza y pesca

Sin duda la perfección de la técnica facilitó las mejoras en las técnicas de caza y pesca.

Siguen siendo cazadores y recolectores adaptándose a los productos de las estaciones del año.

Como han perfeccionado sus herramientas optan por cazar algunos animales sobre otros. Por ejemplo, ciervos y renos.

El Paleolítico Superior coincide con un periodo frío dominado por especies como el rinoceronte lanudo y el reno. Durante el Gravetiense predominaban los renos y los mamuts.

En general, el perfeccionamiento de las puntas, los sistemas de enmangue y las herramientas compuestas permitió diversificar las estrategias de captura. Las azagayas se empleaban como puntas para caza, mientras que los arpones se relacionaban con la pesca y la captura de animales.

El gran número de restos faunísticos en los yacimientos auriñacienses nos indica una economía basada en la caza.

También utilizó chozas comunales que se corresponden con cazaderos.

Los grupos serán pequeños de no más de 50 a 60 miembros unidos por lazos familiares (clanes).

Herramientas para trabajar pieles, madera y hueso

Los raspadores para madera y hueso constituyen uno de los elementos destacados del utillaje auriñaciense.

Los punzones de hueso permitían perforar materiales, mientras que los alisadores se relacionaban con el acabado de superficies.

Las nuevas técnicas de elaboración de útiles sobre hueso incluían el pulido con arenisca y otras formas de abrasión.

Las hojas, raspadores y buriles formaban parte de un sistema de herramientas especializado, en el que cada pieza respondía a una tarea concreta.

La fabricación de herramientas compuestas sobre astiles de madera exigía nuevas formas de enmangue y de utilización de los útiles.

Útiles, adornos y objetos simbólicos

Mayores evidencias simbólicas: Las evidencias de objetos que tienen una carga simbólica se intensifican, se aclaran y abundan más.

El desarrollo de la tecnología no se limitó a la fabricación de herramientas para la subsistencia. También se elaboraron objetos de adorno y piezas con posible significado social, ritual o identitario.

Los hallazgos más destacables son hojas curvas de pedernal, raspadores para madera y hueso, huesos de ave con orificios (que podría ser un instrumento musical), diversos objetos de hueso y marfil, ocre utilizado como colorante, pendientes hechos con dientes de cérvido, de lobo, de zorro y de hiena, y conchas agujereadas (tal vez usadas como amuletos o marcadores tribales).

Las evidencias de objetos que tienen una carga simbólica se intensifican, se aclaran y abundan más.

En el Auriñaciense se desarrolló un arte mueble, en el cual las representaciones suelen realizarse en marfil, destacando las figuras de mamut.

La escultura humana figurativa más antigua encontrada hasta ahora, denominada Venus de Hohle Fels, pertenece según las dataciones realizadas a este período, con una antigüedad de al menos 35 000 años.

En el Gravetiense aparecen las esculturas femeninas llamadas venus, con un tamaño de unos 10 cm de media. Su silueta presenta una exageración de los atributos femeninos.

Del utillaje a la expresión artística

El desarrollo del arte rupestre prehistórico fue una de las manifestaciones más destacadas del Paleolítico Superior.

Este arte consiste en pinturas o dibujos en abrigos o en cuevas.

Las pinturas rupestres escenifican rituales de caza mediante la representación de figuras humanas y animales.

Los colores se obtenían de las grasas vegetales y los minerales.

Las técnicas pictóricas variaban entre el coloreado a mano, con una caña hueca, con pinceles rudimentarios y el esgrafiado para las incisiones en las paredes.

En este contexto, algunos útiles pudieron emplearse para preparar pigmentos, realizar incisiones, extender colorantes o trabajar soportes de hueso, marfil, piedra y madera.

Altamira y Lascaux

El yacimiento más importante de arte rupestre en la P. Ibérica y uno de los más destacados del Mundo es el de Altamira (Santillana del Mar), descubierto a finales del siglo XIX por el pastor Modesto Cubillas, y dado a conocer a la comunidad científica por el antropólogo Marcelino Sanz de Sautuola.

La cueva cántabra alberga, en perfecto trazado y policromía, 150 pinturas de bisontes, ciervos y caballos en escenas sobre caza y rituales mágicos.

La cueva de Altamira recibe el apelativo de 'Capilla Sixtina del Arte Cuaternario', y cuenta con el reconocimiento mundial de la UNESCO con el título de Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

La cueva de Lascaux es un sistema de cuevas en Dordoña (Francia) en donde se han descubierto significativas muestras del arte rupestre y paleolítico.

La cueva fue inicialmente descubierta por un muchacho, Marcel Ravidat, pero en un primer intento no pudo acceder al interior. Días más tarde, el 12 de septiembre de 1940, regresó con otros tres adolescentes, Jacques Marsal, Georges Agnel y Simon Coencas, que despejaron la entrada.

Posteriormente se desplazaron por el interior y llegaron a la primera sala, donde encontraron las pinturas en las paredes, principalmente de animales.

El acceso a la cueva para el público se facilitó tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hacia 1955, el dióxido de carbono producido por los 1200 visitantes que la cueva recibía al día dañó la misma visiblemente. Por este motivo la cueva fue cerrada al público en 1963 y así preservar el arte rupestre de sus paredes.

Arte rupestre de Altamira

El hábitat y la adaptación al clima

El Paleolítico Superior coincide con la segunda mitad del último periodo glacial, de clima muy frío aunque con intervalos algo más templados (los interestadiales).

El hombre de Cromagnon tuvo que vivir en situaciones de clima muy frío por lo que se refugió preferentemente en cavernas.

Una cueva, caverna o gruta es una cavidad más o menos extensa del terreno formada por causas naturales o artificiales.

Habitualmente es el resultado de algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava, o menos común, una combinación de varios de estos factores.

En el más común de los casos, las cuevas se forman por la disolución de la roca caliza por parte del agua ligeramente ácida.

En ocasiones es apta para servir de cobijo a animales y seres humanos, pudiendo ser acondicionada para vivienda en forma de casas cueva y otros usos antrópicos.

En la Europa Occidental se habitaban las cuevas, mientras que en la Europa Central y Oriental habitan al aire libre.

También utilizó chozas comunales que se corresponden con cazaderos.

Las estructuras de habitación del Gravetiense son numerosas y a menudo de gran complejidad, en fosas circulares u ovales, excavadas en suelo helado, delimitadas por huesos de mamuts.

La fabricación de herramientas en el Paleolítico superior. Elaboración de punta de flecha de sílex.

Domesticación y cambios en la relación con los animales

Se documenta una incipiente domesticación de algunos animales, pero no para la cria y comida.

Algunas investigaciones consideran al denominado perro de Goyet la evidencia fósil más antigua de un perro domesticado.

Sus restos fueron encontrados en 2008 en la cueva Goyet (Bélgica) y se datan alrededor del 31.700 AP, correspondiendo a este período cultural.

Esta evidencia se relaciona con una transformación progresiva de las relaciones entre los grupos humanos y determinados animales, dentro de sociedades que seguían basando su subsistencia en la caza y la recolección.

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