La celulitis infecciosa es una infección bacteriana común y potencialmente seria que afecta a la piel y al tejido subcutáneo. Se manifiesta por el enrojecimiento, la inflamación y el dolor en la zona infectada; además, la piel suele sentirse caliente y sensible al tacto.
La celulitis infecciosa no tiene relación con la llamada “piel de naranja”. La primera es una infección de la piel causada normalmente por bacterias, mientras que la segunda describe un aspecto irregular de la superficie cutánea. La celulitis infecciosa puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque las piernas, especialmente la parte inferior de las piernas y las pantorrillas, son las zonas afectadas con mayor frecuencia.

Cómo se ve la celulitis infecciosa
La celulitis suele presentarse en un solo lado del cuerpo, como una mano o una pierna. La zona afectada puede mostrar:
- Enrojecimiento que tiende a expandirse.
- Hinchazón.
- Dolor y sensibilidad al tacto.
- Sensación de calor.
- Piel tensa, brillante e hinchada.
- Manchas rojas u hoyuelos.
- Ampollas llenas de líquido.
- Un absceso con pus.
- Vetas rojas que salen del área afectada.
La piel infectada puede tener un aspecto ligeramente punteado, como la corteza de una naranja. A veces aparecen ampollas pequeñas, llamadas vesículas, o ampollas grandes, llamadas bullas. Los bordes de la zona afectada generalmente no están bien delimitados, excepto cuando se trata de una infección llamada erisipela.
El enrojecimiento y la hinchazón pueden propagarse rápidamente. La erupción puede crecer durante las primeras 24 horas y la piel puede sentirse estirada, brillante y caliente.
Celulitis infecciosa y “piel de naranja”: diferencias importantes
| Característica | Celulitis infecciosa | “Piel de naranja” |
|---|---|---|
| Naturaleza | Infección bacteriana de la piel y el tejido subcutáneo. | Aspecto irregular de la superficie de la piel. |
| Color | Enrojecimiento que puede extenderse. | No necesariamente produce una zona roja y caliente. |
| Sensaciones | Dolor, calor y sensibilidad al tacto. | No suele causar dolor por una infección. |
| Evolución | Puede avanzar rápidamente y requiere valoración médica. | No corresponde a una infección bacteriana. |
Por lo tanto, una mancha roja acompañada de calor, dolor, hinchazón o crecimiento rápido no debe atribuirse automáticamente a la “piel de naranja”.
Síntomas que pueden acompañar a las manchas rojas
Los primeros síntomas de la celulitis son enrojecimiento, dolor y sensibilidad al tacto en una zona de la piel. Estos síntomas son causados tanto por las propias bacterias como por los intentos del cuerpo por detener la infección.
Algunas personas presentan fiebre, escalofríos y otros síntomas más graves. También pueden aparecer:
- Taquicardia.
- Dolor de cabeza.
- Presión arterial baja.
- Fatiga.
- Mareos o aturdimiento.
- Dolores musculares.
- Rigidez articular causada por la inflamación del tejido sobre la articulación.
- Náuseas y vómitos.
- Sudoración.
- Debilidad.
- Malestar general.
- Somnolencia o letargo.
Cuando la infección bacteriana se extiende, los ganglios linfáticos vecinos pueden aumentar de tamaño y hacerse sensibles, una condición llamada linfadenitis. Los vasos linfáticos también pueden inflamarse, produciendo linfangitis.

Cuándo las manchas rojas requieren atención urgente
La celulitis infecciosa puede diseminarse a los ganglios linfáticos y al torrente sanguíneo. Si no se trata, puede poner la vida en riesgo con rapidez.
Acude a urgencias de inmediato si tienes fiebre alta o escalofríos, presión arterial baja, confusión, somnolencia, letargo, ampollas sobre la zona enrojecida, vetas rojas que se extienden o una erupción que cambia rápidamente.
También es importante buscar atención médica si estás siendo tratado por celulitis y presentas fiebre persistente, la infección continúa propagándose más allá del borde marcado por el médico o no notas mejoría.
La infección puede expandirse, en muy pocas ocasiones, a la capa profunda del tejido denominada fascia. La fascitis necrotizante es un ejemplo de infección de esta capa profunda y constituye una emergencia extrema.
Qué causa la celulitis infecciosa
La celulitis se produce cuando las bacterias ingresan en la piel a través de una grieta o rotura. Las bacterias que la causan con mayor frecuencia son los estreptococos y los estafilococos, especialmente Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus.
Los estreptococos se propagan rápidamente en la piel porque producen enzimas que dificultan la capacidad del tejido para confinar la infección. La celulitis causada por estafilococos suele producirse en heridas abiertas y en bolsas llenas de pus, llamadas abscesos cutáneos.
Las bacterias pueden penetrar a través de:
- Arañazos.
- Cortes y raspaduras.
- Heridas abiertas.
- Punciones.
- Incisiones quirúrgicas.
- Quemaduras.
- Picaduras de insectos.
- Mordeduras de animales o de personas.
- Infecciones fúngicas, como el pie de atleta.
- Eccema y otras enfermedades que producen fisuras.
- Úlceras cutáneas.
Sin embargo, la celulitis puede producirse incluso cuando no hay lesiones manifiestas en la piel. Ciertos tipos de bacterias pueden causar celulitis cuando la piel dañada por lesiones se sumerge en agua contaminada.
Una cepa de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, denominada SARM, se ha convertido en una causa más frecuente de celulitis. Las personas expuestas en un hospital o un centro de enfermería pueden contraer una cepa concreta de SARM que puede responder de manera diferente a los antibióticos que otras cepas más comunes fuera de los centros de salud.
Los pacientes inmunodeprimidos pueden presentar infecciones infrecuentes como micosis o infecciones por micobacterias. Los pacientes neutropénicos presentan con mayor frecuencia infecciones por bacilos gram negativos y deben ser evaluados en forma diferencial.
Factores que aumentan el riesgo
Algunas enfermedades y condiciones favorecen la entrada de bacterias o dificultan la respuesta del organismo frente a la infección.
- Sistema inmunitario debilitado: enfermedades como la diabetes, la leucemia y el VIH/SIDA hacen que la persona sea más susceptible a las infecciones.
- Diabetes: los niveles altos de azúcar en la sangre debido a una diabetes no controlada pueden debilitar el sistema inmunitario.
- Mala circulación: el flujo sanguíneo deficiente en las piernas puede aumentar el riesgo y dificultar la recuperación de las lesiones.
- Linfedema: la hinchazón crónica de los brazos o las piernas aparece cuando el sistema linfático no drena adecuadamente.
- Edema crónico: las zonas de piel hinchadas por la presencia de líquido son especialmente vulnerables.
- Enfermedades de la piel: la dermatitis atópica, el eccema, el pie de atleta y la culebrilla pueden provocar lesiones que permiten la entrada de bacterias.
- Antecedentes de celulitis: haber tenido celulitis aumenta el riesgo de volver a contraerla.
- Sobrepeso u obesidad.
- Uso de corticosteroides u otros medicamentos que suprimen el sistema inmunitario.
- Herida de una cirugía reciente.
- Lesiones o traumatismos con ruptura de la piel.
Las personas que tienen diabetes y aquellas que presentan mala circulación deben tomar precauciones adicionales para prevenir lesiones en la piel. Las personas con infecciones micóticas de los pies pueden tener celulitis que sigue reapareciendo, especialmente si también tienen diabetes.
Celulitis en piernas, pies, dedos y otras zonas
La celulitis infecciosa en las piernas es especialmente común, pero puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. La parte inferior de la pierna es la ubicación más frecuente; también puede afectar el rostro, los brazos, los pies, los dedos, el tórax y otras zonas.
En general, la infección es unilateral. La presencia de una zona roja, caliente, dolorosa e hinchada en una pierna puede corresponder a celulitis, aunque existen otras enfermedades con síntomas parecidos.

Diagnóstico médico
El diagnóstico de celulitis está basado en la historia clínica y el examen físico. Por lo general, el médico puede diagnosticarla al observar la piel afectada y valorar los síntomas.
El examen físico puede revelar:
- Enrojecimiento.
- Calor.
- Sensibilidad.
- Hinchazón.
- Salida de líquido cuando existe una acumulación de pus.
- Ganglios linfáticos inflamados cerca de la zona afectada.
El proveedor de atención médica puede demarcar los bordes del enrojecimiento con un bolígrafo para comprobar si la infección se extiende más allá del borde marcado durante los días siguientes.
Usualmente no se necesitan pruebas de sangre ni otras pruebas de laboratorio. Los cultivos de sangre o de tejido pueden ser necesarios si la persona está gravemente enferma o inmunodeprimida, o si la infección no desaparece después del tratamiento con antibióticos.
Si es posible, se realiza cultivo del exudado. Cuando el centro de la lesión es fluctuante, puede hacerse una punción aspiración en el centro de la lesión. También pueden realizarse hemocultivo, conteo sanguíneo completo y cultivo del líquido o material presente en la zona afectada.
Puede llevarse a cabo una biopsia si se sospechan otras afecciones. En los pacientes inmunodeprimidos y neutropénicos se debe realizar una evaluación diferencial, porque pueden existir infecciones por hongos, micobacterias o bacilos gram negativos.
Diferencias con otras causas de manchas rojas
Erisipela
La erisipela es otra infección de la piel causada por bacterias, con mucha frecuencia por Streptococcus del grupo A. Al igual que la celulitis, empieza con una herida abierta, una quemadura o una cortadura quirúrgica.
En general, la infección se localiza en las piernas y, con menos frecuencia, en la cara, los brazos o el tórax. La diferencia es que la erupción de la erisipela tiene un borde elevado que la hace sobresalir del resto de la piel.
Absceso cutáneo
Un absceso es una bolsa inflamada de pus debajo de la piel. Se forma cuando bacterias, con frecuencia Staphylococcus, entran en el cuerpo a través de cortes u otras heridas abiertas.
Contrario a la celulitis, un absceso se ve como una protuberancia debajo de la piel. También puede causar fiebre y escalofríos. Algunos abscesos se reducen por sí solos sin tratamiento, pero otros necesitan antibióticos o drenaje.
Los abscesos se abren mediante una incisión y se drenan. Para realizar el procedimiento, primero se administran medicamentos para entumecer el área; después, el cirujano hace un pequeño corte en el absceso para drenar el pus y cubre la herida con una venda para que pueda sanar.
Dermatitis
La dermatitis es un término general para una erupción hinchada en la piel. Puede deberse a una infección o a una reacción alérgica, usualmente no bacteriana.
La dermatitis de contacto es una reacción alérgica a una sustancia irritante. La dermatitis atópica es otro término para el eccema. Sus síntomas pueden incluir piel irritada, ampollas que supuran o forman costras, picazón, hinchazón y escamas.
Trombosis venosa profunda
La trombosis de vena profunda es un coágulo de sangre en una de las venas profundas, usualmente en las piernas. Sus síntomas pueden incluir dolor en la pierna, enrojecimiento y calor.
En ocasiones, los médicos necesitan realizar pruebas para diferenciar la celulitis de un coágulo de sangre localizado en las venas profundas de la pierna, porque los síntomas de ambos trastornos son similares.
Tras realizar un eco Doppler completo del miembro inferior, se comprueba si existe riesgo de trombosis venosa. Es importante obtener ayuda médica si se sospecha una trombosis venosa profunda, porque si el coágulo se desprende y viaja hacia los pulmones puede causar una embolia pulmonar.
Tratamiento de la celulitis infecciosa
Una vez diagnosticada la celulitis infecciosa, es importante iniciar el tratamiento adecuado de inmediato para evitar complicaciones y favorecer la recuperación.
Antibióticos
Los antibióticos son el tratamiento principal para combatir la celulitis infecciosa. Actúan atacando directamente a las bacterias que causan la infección y ayudan al sistema inmunológico del cuerpo a combatir la enfermedad.
Los proveedores de atención médica usan antibióticos orales para tratar la mayor parte de los casos de celulitis. Para los casos leves o moderados, se administran por vía oral en forma de comprimidos, siguiendo la pauta indicada por el médico.
El tratamiento con antibióticos orales puede durar entre 5 y 14 días, según la gravedad y la respuesta al tratamiento. La celulitis generalmente desaparece con 7 a 10 días de antibióticos, aunque puede necesitarse un tratamiento más prolongado si la infección es intensa, existe una enfermedad crónica o el sistema inmunitario no funciona adecuadamente.
Es necesario completar todo el ciclo de tratamiento, incluso si los síntomas mejoran antes. No se debe iniciar un ciclo de antibióticos sin la supervisión de un médico.
Los médicos prescriben antibióticos eficaces contra los estreptococos y los estafilococos, como dicloxacilina o cefalexina. Administran diferentes antibióticos según la causa: por ejemplo, penicilina después de una mordedura de animal y cefazolina o doxiciclina después de la exposición a agua contaminada.
Si se sospecha una infección por SARM, pueden administrarse antibióticos como trimetoprima/sulfametoxazol, linezolid o doxiciclina. La elección depende de la valoración médica y de las características de la infección.
Antibióticos intravenosos y hospitalización
En casos graves, o si la terapia oral no es efectiva, los antibióticos se administran por vía intravenosa en el hospital.
Puede ser necesario permanecer en el hospital si la persona está muy enferma, tiene fiebre muy alta, presión arterial baja, náuseas y vómitos que no desaparecen, una infección que empeora o se extiende más allá de la marca realizada por el médico, un sistema inmunitario debilitado o una infección alrededor de los ojos.
También puede requerirse tratamiento intravenoso cuando se necesitan antibióticos a través de una vena.
Drenaje de abscesos
Si existe un absceso, puede ser necesario drenarlo mediante cirugía. Los antibióticos generalmente eliminan la infección en la mayoría de las personas, pero las bolsas de pus requieren con frecuencia una apertura y drenaje adecuados.
Reposo y elevación de la extremidad
El reposo es una parte esencial del tratamiento de la celulitis infecciosa junto con los antibióticos. Descansa hasta que los síntomas mejoren.
Las partes afectadas del cuerpo deben mantenerse inmóviles y elevadas para contribuir a disminuir la hinchazón. Si la infección está en una pierna, elévala por encima del nivel del corazón. Esto ayuda a reducir la inflamación y aliviar el dolor.
La aplicación de compresas frías y húmedas sobre la zona infectada puede ayudar a reducir el dolor, el calor y el ardor. Las medias de compresión pueden ayudar a prevenir episodios repetidos de celulitis en las piernas, pero deben utilizarse según la indicación de un profesional de la salud.
Cremas y ungüentos
No hay una crema que cure por completo la celulitis infecciosa. En algunos casos, el uso de cremas o ungüentos antibióticos puede ser útil como complemento al tratamiento principal.
Estos productos pueden disminuir la irritación y el picor en casos leves, pero no reemplazan a los antibióticos orales o intravenosos. Para la mayoría de las heridas superficiales, un ungüento de venta libre, como la vaselina y la polisporina, brinda protección adecuada.
Evolución durante la recuperación
Los síntomas pueden empeorar durante el primero o segundo día. Deberían empezar a mejorar entre 1 y 3 días después de comenzar los antibióticos.
Los síntomas suelen desaparecer tras unos días de tratamiento, aunque el enrojecimiento de la piel puede persistir incluso después de que la infección se haya curado.
La mayoría de las personas se recuperan completamente de la celulitis después de 7 a 10 días con antibióticos. Es posible que la infección regrese en el futuro.
Comunícate con tu médico si no te sientes mejor en 3 días después de empezar los antibióticos, si los síntomas empeoran o si tienes fiebre. Durante la recuperación, mantén la herida limpia y sigue las recomendaciones médicas para lavar y cubrir el área infectada.
Complicaciones posibles
La celulitis infecciosa que no se trata puede provocar bacteriemia, endocarditis, osteomielitis, síndrome de choque tóxico o septicemia.
Si no se trata a tiempo, puede progresar rápidamente, provocar necrosis del tejido y derivar en gangrena. En los casos más graves, la gangrena puede significar una amputación.
Entre las complicaciones descritas se incluyen:
- Daño grave del tejido.
- Gangrena.
- Amputación.
- Infección de órganos internos.
- Endocarditis.
- Osteomielitis.
- Meningitis.
- Síndrome de choque tóxico.
- Septicemia.
- Choque.
- Muerte.
Las recurrencias pueden dañar el sistema de drenaje linfático y provocar hinchazón crónica en la extremidad afectada. Por este motivo, es importante identificar y tratar los factores que favorecen nuevos episodios, como el pie de atleta, la obesidad, la insuficiencia venosa, el edema y la dermatitis atópica.
Cómo prevenir la celulitis infecciosa
El mejor modo de prevenir la celulitis infecciosa es mantener la piel limpia y correctamente hidratada para evitar fisuras o lesiones.
Cuidado de cortes, raspaduras y heridas
- Lava la herida con agua y jabón todos los días.
- Límpiala cuidadosamente y de forma suave.
- Aplica vaselina todos los días cuando esté indicado.
- Pregunta a tu proveedor de atención médica si sería beneficioso aplicar una crema o un ungüento protector.
- Cubre la herida con un vendaje.
- Cambia los vendajes al menos una vez al día.
- Controla si la herida presenta enrojecimiento, secreción, dolor u otros signos de infección.
Hidratación y protección de la piel
- Humecta la piel con frecuencia para prevenir el agrietamiento y la descamación.
- No apliques humectante en las llagas abiertas.
- Usa jabones suaves y crema hidratante diariamente.
- Córtate las uñas de las manos y los pies con cuidado.
- Evita lastimar la piel alrededor de las uñas.
- Usa calzado y guantes adecuados para tus actividades.
- Utiliza equipo de protección cuando trabajes o practiques deportes.
Cuidado de los pies
- Examina tus pies diariamente.
- Controla con frecuencia si existen lesiones o señales de infección.
- Usa calzado adecuado que ajuste bien y brinde espacio suficiente para los pies.
- Trata de inmediato las infecciones superficiales de la piel, como el pie de atleta.
Control de enfermedades y factores predisponentes
Las personas con diabetes o mala circulación deben tomar precauciones adicionales para prevenir lesiones en la piel. Si tienes diabetes, mantén limpios tus pies, utiliza un humectante para evitar fisuras y verifica todos los días si existen señales de infección.
Si tienes diabetes o problemas circulatorios, mantén un buen control de estas patologías, ya que pueden aumentar el riesgo de celulitis. También deben atenderse el linfedema, el edema crónico, la insuficiencia venosa, la obesidad, el eccema y las infecciones por hongos.
Si la celulitis reaparece, el proveedor de atención médica puede recomendar antibióticos preventivos. Las personas que han tenido celulitis por debajo de la rodilla varias veces deben hacerse revisar para descartar una infección por hongos.
SÚPER AYUDA #196 4 Pasos Para Eliminar La Celulitis Permanentemente
La celulitis infecciosa puede ser preocupante, pero con el tratamiento adecuado y siguiendo las indicaciones médicas, la mayoría de las personas se recuperan completamente. Este contenido tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.