El eczema del panel puede referirse a una manifestación de dermatitis atópica o a un eczema de contacto localizado en una zona concreta. El tratamiento depende de la causa, la extensión y la gravedad de las lesiones, pero suele combinar cuidados generales, hidratación constante y medicamentos indicados por un profesional sanitario.
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica, que se caracteriza por la aparición de lesiones eczematosas en diferentes localizaciones, cuya distribución va cambiando en función de la edad. No existe ningún tratamiento curativo para la DA, y hasta el momento no es posible modificar el curso de la enfermedad. Así, el objetivo del tratamiento de la DA es la reducción de los síntomas, disminuir el número de recurrencias y controlar a largo plazo la enfermedad.
Qué es el eczema atópico y por qué aparece
La dermatitis atópica se debe a una reacción en la piel. Esta provoca picazón, hinchazón y enrojecimiento continuos. Las personas con dermatitis atópica pueden ser más sensibles debido a que su piel carece de proteínas específicas que mantienen la barrera protectora contra el agua.
La piel atópica se caracteriza por una alteración en la función barrera de la piel con una elevada tasa de pérdida de agua transepidérmica, disminución en la capacidad de retención de la misma en la epidermis y una menor cantidad de lípidos y ceramidas intraepidérmicas3,4. Esto da lugar a una piel seca y pruriginosa que precisa una higiene cuidadosa, evitando la irritación, y la aplicación diaria de emolientes que constituyen un pilar fundamental en el tratamiento de la DA independientemente de su gravedad.
La dermatitis atópica es más común en bebés. Puede comenzar incluso ya a la edad de 2 a 6 meses. Muchas personas lo superan con el tiempo a comienzos de la vida adulta. En los niños, esta afección a menudo comienza a desaparecer alrededor de los 5 a 6 años de edad, pero con frecuencia se presentarán reagudizaciones.
Las personas con dermatitis atópica a menudo tienen asma o alergias estacionales. A menudo, hay antecedentes familiares de afecciones alérgicas como asma, rinitis alérgica o eccema. Las personas con dermatitis atópica a menudo dan positivo en las pruebas cutáneas para alergias. Sin embargo, esta dermatitis no es causada por alergias.
Síntomas que puede producir
Uno de los síntomas más habituales y molestos de la dermatitis atópica, pero también de la sequedad de piel, es el picor. La picazón intensa es común. Puede comenzar incluso antes de que la erupción aparezca. La dermatitis atópica a menudo se denomina "picazón que produce erupción cutánea", porque la picazón comienza y luego aparece la erupción en la piel como resultado del rascado.
Los cambios en la piel pueden incluir:
- Ampollas que supuran y forman costras.
- Piel seca en todo el cuerpo o zonas de piel con protuberancias en la parte de atrás de los brazos y al frente de los muslos.
- Secreción o sangrado del oído.
- Zonas de piel en carne viva por el rascado.
- Cambios en el color de la piel, como más o menos color con respecto al tono normal de esta.
- Enrojecimiento o inflamación de la piel alrededor de las ampollas.
- Zonas gruesas o con apariencia de cuero, lo cual puede ocurrir después de rascado o irritación prolongados.
Tanto el tipo de erupción como el lugar donde aparece pueden depender de la edad de la persona:
- En niños menores de 2 años, las lesiones de piel empiezan en la cara, el cuero cabelludo, las manos y los pies. Con frecuencia, se trata de una erupción que produce picazón y ampollas que supuran o forman costras.
- En niños mayores y adultos, la erupción se observa con mayor frecuencia en el interior de las rodillas y los codos. También puede aparecer en el cuello, las manos y los pies.
- En adultos, la erupción se puede limitar a las manos, párpados o genitales.
- Las erupciones se pueden presentar en cualquier parte del cuerpo durante un brote intenso.
Cómo se diagnostica
Para diagnosticar la dermatitis atópica, es probable que el médico te pregunte acerca de tus síntomas, te examine la piel y revise tus antecedentes médicos.
El diagnóstico es clínico en base a la morfología, localización y distribución de las lesiones. El diagnóstico se basa en:
- La forma como luce tu piel.
- Tus antecedentes personales y familiares.
No obstante, en determinados casos puede ser necesario realizar algún procedimiento adicional como la biopsia cutánea, que ayuda a descartar procesos con los que en ocasiones hay que realizar diagnóstico diferencial.
Pruebas complementarias
El médico puede recomendar una prueba con parches en la piel, la cual consiste en aplicar pequeñas cantidades de diferentes sustancias en la piel que luego se cubren. Durante las visitas de los días siguientes, el médico examina la piel para buscar signos de una reacción.
Las pruebas cutáneas para alergias pueden servir para las personas con:
- Dermatitis atópica difícil de tratar.
- Otros síntomas de alergias.
- Erupciones en la piel que se forman solo en ciertas zonas del cuerpo después de la exposición a un químico específico.
Tu proveedor puede ordenar unos cultivos para detectar la infección en la piel.
Primeras medidas para aliviar el eczema
Si tienes la piel sensible con tendencia a la atopía, seguramente sientes una necesidad irrefrenable de rascarte. En realidad, es lo peor que puedes hacer: rascar aumenta la irritación de la piel, lo cual puede producirte lesiones e infecciones y, en definitiva, agravar tu situación.
No te rasques. Si te pica, en lugar de rascarte, prueba presionando o dando golpecitos suaves en la piel. Cubre el área donde te pica si no puedes evitar rascarte. Usa guantes suaves al dormir si el rascado de noche es un problema.
Mantén las uñas cortas y limpias. Si las uñas están cortas, es más difícil que se produzcan lesiones en la piel con el rascado.
El tratamiento de la dermatitis atópica puede comenzar con la humectación regular de la piel y otros hábitos de cuidado personal. Si esto no da resultado, el proveedor de atención médica podría recomendar cremas medicinales para controlar la comezón y ayudar a reparar la piel.
Higiene: baños cortos y limpieza suave
Baños cortos mejor que duchas. La piel atópica tiene mayor riesgo de infección (por hongos, bacterias o virus), por lo que la higiene es muy importante. Son preferibles los baños a las duchas, ya que el baño aumenta la hidratación, facilita la penetración de los emolientes y relaja.
En la actualidad se recomienda baño breve o ducha a diario, seguido de la aplicación inmediata de emolientes, para evitar la evaporación del agua de la piel5. La necesidad de baño en niños atópicos es evidente pero el agua excesivamente caliente, la fricción y los detergentes pueden irritar la piel.
Al lavarse o bañarse:
- Exponga la piel al agua durante el menor tiempo posible.
- Los baños cortos con agua fresca son mejores que los baños prolongados con agua caliente.
- Usa agua tibia en lugar de agua caliente.
- Usa limpiadores y geles de baño suaves para el cuerpo en lugar de los jabones regulares.
- Elige uno sin colorantes, alcoholes ni fragancias.
- No frotes ni seques tu piel con demasiada fuerza ni por mucho tiempo.
Conviene emplear jabones de pH ácido (45). Para la ducha o el baño, deben elegirse geles y aceites dermocosméticos formulados especialmente para minimizar el riesgo de reacciones alérgicas (sin jabón, con un pH inferior a 5,5).
Cuando seques tu piel, evita frotar la toalla; el secado debe ser suave. Se recomienda evitar las fuentes de calor y recurrir a toallas suaves, sin frotar la piel.
Aplica lociones lubricantes, cremas, o ungüentos en la piel mientras aún esté mojada después de bañarte. Esto ayudará a atrapar la humedad en tu piel.

Hidratación y reparación de la barrera cutánea
Hidrata y nutre tu piel en profundidad. Aprovecha después del baño o ducha, cuando la piel está aún húmeda, para aplicar una crema emoliente de uso diario; se absorberá mejor.
Hidratar la piel con emolientes es la base del tratamiento de todos los tipos de eczema. Los emolientes ayudan a retener el agua, mejoran la función de barrera y alivian los picores. Los emolientes, aplicados dos veces al día por todo el cuerpo, ayudan a prevenir los brotes y reducen la necesidad de tratamientos con dermocorticoides.
Los niños atópicos deben usar productos hidratantes de forma abundante, varias veces al día, pero sobre todo después del lavado o el baño. Mantén tu piel humectada usando cremas, lociones, o ungüentos (como cera de petróleo) 2 a 3 veces al día.
La aplicación de emolientes forma parte del tratamiento de mantenimiento de la DA5. No ha podido demostrarse que la aplicación regular de emolientes mejore de forma directa la DA, sin embargo ayudan a mejorar el aspecto de la piel atópica, y proporcionan sensación de bienestar al reducir el prurito y facilitar la reepitelización de la piel6-8. Poseen cierta actividad antiinflamatoria y disminuyen el riesgo de infección7.
La mayoría de los autores coinciden en que el uso continuado de estas sustancias reduce la necesidad de corticoides tópicos, por lo que forman parte de la mayoría de guías de tratamiento5,9.
Es conveniente aplicar este tratamiento después del baño y cuando se note la piel seca, aunque no haya picor o enrojecimiento.
Se recomienda su aplicación 3 minutos después del baño, con la piel todavía húmeda, y aplicárselo tantas veces como sea necesario, recomendándose un mínimo de 2 veces al día5.
Después de la ducha, aplique un producto emoliente para la piel de su elección (bálsamo, crema, leche, etc.). Primero calentar el producto entre las manos y luego aplicarlo suavemente con movimientos amplios, sin frotar, sobre la piel todavía ligeramente húmeda. Y si la piel no está lo suficientemente flexible o calmada, no dude en aplicar otra capa.
Elige productos que no contengan colorantes, alcoholes, fragancias ni ningún otro ingrediente que pueda irritar la piel.
Ingredientes emolientes frecuentes
Los aceites naturales y los lípidos de origen natural, como las ceramidas, son sustancias emolientes; una crema formulada con estos emolientes ayuda a espaciar los brotes de atopía y las recaídas.
Denominamos sustancias hidratantes a aquellas que aumentan el contenido en agua de la capa córnea, y emolientes a aquellas que la hacen menos áspera y más flexible. Puesto que muchos emolientes basan su acción en el aumento del contenido de agua de la epidermis, a menudo se emplean ambos términos indistintamente6.
- Vaselina: es una mezcla de hidrocarbonos que se obtiene mediante el refinado y eliminación de las ceras de aceites minerales pesados. Se comercializa en forma sólida y líquida siendo su principal inconveniente su tacto graso, que hace que muchos pacientes no toleren su uso10.
- Lanolina: es una mezcla de alcoholes y ácidos grasos esterificados de alto peso molecular que provienen de la destilación de la lana. Actúan mezclándose con los lípidos del estrato córneo dañado. Como inconveniente destaca su capacidad sensibilizante11.
- Colesterol, ácidos grasos libres y ceramidas: forman parte de la barrera lipídica, por lo que se utilizan en numerosos productos como principio activo.
- Glicerina: de gran capacidad higroscópica, actúa formando un reservorio a nivel del estrato córneo que dificulta la solidificación de las grasas manteniendo la estructura de la bicapa lipídica en estado fluido.
- Urea: actúa como humectante a bajas concentraciones y como queratolítico a altas concentraciones. Está por tanto especialmente indicada ante lesiones como la queratosis pilar, donde su acción queratolítica resulta especialmente beneficiosa12.
Sin embargo, su uso en zonas de eccema producirá picor y escozor.
Ningún estudio ha demostrado la superioridad de un emoliente frente al resto, por lo que se recomienda utilizar aquel con el que el paciente encuentra la máxima hidratación con una cosmética aceptable.
Además, una buena hidratación ayuda a romper el ciclo picor-rascado.
Cómo aplicar los productos tópicos
Independientemente del producto que uses, aplícatelo según las indicaciones (a menudo, dos veces al día) antes de humectar la piel.
Aplica una crema contra la comezón en la zona afectada. El uso de una crema sin receta que contenga por lo menos un 1 % de hidrocortisona puede aliviar temporalmente la picazón. Aplícala, no más de dos veces al día, en la zona afectada antes de hidratarla.
En general, el tratamiento para la dermatitis atópica se escalona en función de la gravedad de los síntomas, aunque debes tener presente que los consejos básicos aplican siempre.
| Situación | Medida principal |
|---|---|
| Piel seca o fase de remisión | Emolientes de forma regular y cuidados generales |
| Brote inflamatorio | Dermocorticoides según las recomendaciones del médico |
| Respuesta insuficiente o zonas delicadas | Inhibidores de la calcineurina u otros tratamientos indicados por el especialista |
| Enfermedad extensa o grave | Fototerapia, tratamientos sistémicos o fármacos biológicos |
Dermocorticoides: tratamiento de los brotes
Los dermocorticoides, o corticoides tópicos, son el principal tratamiento de los brotes de eczema. Son eficaces para controlar el picor y la inflamación, pero no pueden prevenir los rebrotes.
La aplicación de crema de cortisona (o dermocorticoides) sigue siendo el tratamiento más común y eficaz: es un antiinflamatorio y, por tanto, ayuda a aliviar la inflamación y el picor asociados al eczema.
Los dermocorticoides son un medicamento: el médico debe recetar este tratamiento antes de poder utilizarlo. Dependiendo de la edad o de la zona afectada, pueden sugerirse dermocorticoides en forma de crema, pomada, gel o loción.
Estos tratamientos antiinflamatorios se clasifican en cuatro niveles de actividad:
- Muy potente.
- Potente.
- Moderada.
- Débil.
Esta elección depende del paciente (edad, tipo de piel) y de las lesiones (localización, extensión, gravedad). Los médicos limitan el uso de corticoides tópicos fuertes a las lesiones graves y evitan aplicarlos en la piel más delicada (rostro, párpados, pliegues, escroto).
El uso de corticosteroides tópicos se hará de acuerdo con las recomendaciones del médico. En general, se trata de medicamentos con un buen perfil de seguridad, es decir, el beneficio que aportan es mayor que el riesgo de efectos secundarios.
No hay que temer a los corticoides aplicados en la piel (dermocorticoides): no tienen los efectos secundarios que a veces se asocian a los corticoides orales. Es importante seguir las recomendaciones del médico en cuanto a la cantidad aplicada, el ritmo de aplicación y la duración del tratamiento.
Los corticoides son más eficaces que los inmunomoduladores, pero se recomienda su uso durante ciclos cortos de tiempo para reducir efectos secundarios.
La aplicación de dermocorticoides no es suficiente para tratar el eczema atópico a largo plazo: es esencial el cuidado diario con un emoliente para reparar la barrera cutánea.
Inhibidores de la calcineurina
Se pueden considerar medidas adicionales como inhibidores de la calcineurina (p.ej tacrolimus tópico) para pacientes a partir de los 2 años de edad, especialmente si no se responde tras la aplicación de los corticoides tópicos.
Se pueden considerar otros tratamientos como los inhibidores de la calcineurina (tacrolimus y pimecrolimus tópico) para pacientes a partir de los 2 años de edad, especialmente si no responden tras la aplicación de los corticoides tópicos.
Las cremas o ungüentos con inhibidores de calcineurina pueden ser una buena opción para las personas a partir de los 2 años. Los ejemplos incluyen el tacrolimus (Protopic) y el pimecrolimus (Elidel). Aplícatelos según las indicaciones antes de humectar la piel.
Estos tratamientos pueden resultar especialmente útiles para prevenir las reincidencias de los brotes y en los casos en los que no sea conveniente utilizar corticoides tópicos de forma prolongada, como la región facial o el área del pañal en lactantes.
La Administración de Alimentos y Medicamentos exige que estos productos incluyan un recuadro negro en el que se advierta sobre el riesgo de padecer linfoma. Esta advertencia se basa en casos excepcionales de personas que presentaron linfoma después de usar productos tópicos con inhibidores de calcineurina.
Otros tratamientos tópicos
Se pueden usar cremas o ungüentos que contengan alquitrán de hulla o antralina para las zonas engrosadas.
Se pueden emplear cremas protectoras que contengan ceramidas. El tratamiento de conservación de la humedad con corticosteroides tópicos puede ayudar a regular la afección. Pero puede llevar a que se presente una infección.
Recientemente se han comercializado nuevas líneas de emolientes que añaden compuestos antipruriginosos y antiinflamatorios, como glicerofosfoinositol colina (Derm up®) o seletiose (Trixera plus®). Los productos formulados con proantocianidinas y ácido glicirretínico (Dersura®, Zarzenda®) se han denominado protectores de barrera activos.
Poseen capacidad regeneradora de la barrera cutánea, con actividad antiinflamatoria y antipruriginosa13. Existe un estudio controlado aleatorizado con escaso tamaño muestral, que apunta a una mayor eficacia que los emolientes convencionales, así como estudios preliminares respecto al ahorro de corticoides derivados de su uso14. Destaca por otra parte su elevado coste en comparación con los emolientes convencionales.
Tratamiento del picor
Los antihistamínicos tomados por vía oral pueden ayudar con la picazón o las alergias. Con frecuencia, usted puede comprarlos sin necesidad de una receta.
En ocasiones, también se usa tratamiento con antihistamínicos por vía oral para aprovechar su efecto sedante. El proveedor de atención médica también puede recomendar un antihistamínico oral para ayudar a disminuir la picazón y provocar somnolencia, lo que puede ser útil para la comezón y las molestias durante la noche.
Toma un medicamento antialérgico o contra la picazón por vía oral. Algunas de las opciones son los medicamentos antialérgicos sin receta (antihistamínicos), como la cetirizina (Zyrtec Allergy) o la fexofenadina (Allegra Allergy). Además, la difenhidramina (Benadryl, otros) puede ser útil si la picazón es muy intensa. Sin embargo, provoca somnolencia, así que es mejor tomarla antes de acostarse.
Las dosis de los antihistamínicos se calculan inicialmente en función del peso y la edad del niño.
Curas húmedas y vendajes
Algunos pacientes se benefician del tratamiento mediante curas húmedas, que consiste en la aplicación en oclusión de corticoides tópicos.
Existen distintas técnicas, cuyos pilares básicos consisten en la aplicación de corticoides tópicos sobre la piel húmeda y el contacto estrecho de la ropa sobre la piel del paciente.
Un tratamiento eficaz e intensivo para el eccema grave consiste en aplicar un ungüento con corticoides en el área, envolverla con una gasa húmeda y, luego, cubrirla con una capa de gasa seca por encima.
En el caso de las personas con lesiones extensas, esto se puede hacer en el hospital debido a que es un trabajo intenso y requiere la experiencia del personal de enfermería.
Infecciones asociadas al eczema
La colonización por microorganismos y el riesgo de infección es mayor en pacientes atópicos debido a la alteración en la barrera cutánea y a la relativa carencia de péptidos antimicrobianos protectores frente a bacterias, hongos y virus.
La piel atópica tiene mayor riesgo de infección por hongos, bacterias o virus, por lo que la higiene es muy importante.
Infecciones bacterianas
Existe un aumento de la colonización por Staphylococcus aureus, que está presente en más del 90% de los niños con DA, tanto en piel afecta como en piel sana, frente al 5% en niños sin dermatitis.
Sin embargo no existe evidencia que apoye el tratamiento profiláctico de la DA con antibióticos, estando indicado tratar cuando clínicamente exista sobreinfección de las lesiones eccematosas.
En la mayoría de los casos el tratamiento tópico con antibióticos como gentamicina, ácido fusídico, mupirocina o retapamulina, resulta suficiente para controlar infecciones leves localizadas.
En ocasiones es necesario añadir antibióticos orales, siendo de elección las penicilinas orales resistentes a las beta-lactamasas, debiendo por el contrario evitarse los macrólidos por el alto índice de resistencias del Staphylococcus aureus.
Debe tenerse en cuenta que en cualquiera de las modalidades puede inducirse la aparición de resistencias.
Medicamentos para combatir la infección solo deben utilizarse cuando el profesional sanitario confirme que existe una infección y determine el tratamiento apropiado.
Infecciones víricas
Las infecciones causadas por virus herpes, papilomavirus humano, responsables de las verrugas vulgares, o poxvirus como el Molluscum contagiosum, son también más prevalentes en los pacientes atópicos siendo con frecuencia desencadenantes de brotes de eccema.
Además en el paciente atópico acontecen con más frecuencia infecciones diseminadas por virus herpes, el denominado eccema herpeticum o erupción varioliforme de Kaposi, que deberán tratarse con aciclovir oral o intravenoso según la gravedad del proceso.
Infecciones fúngicas
Se ha descrito también una mayor incidencia de infecciones fúngicas como las causadas por Trichophyton rubrum.
En ocasiones puede ser necesario completar el tratamiento en algunas zonas como cuero cabelludo o pliegues con antifúngicos tópicos.
Cómo evitar los desencadenantes
Si eres paciente, o tu hijo/a tiene dermatitis atópica, es muy importante que conozcas los consejos básicos para proteger la piel, manteniendo correctamente la barrera cutánea y controlando los factores irritantes que pueden desencadenar los brotes.
Los siguientes factores pueden empeorar los síntomas de la dermatitis atópica:
- Alergias al polen, el moho, los ácaros del polvo o los animales.
- Resfriados y aire seco en el invierno.
- Resfriados o la gripe.
- Contacto con materiales irritantes y químicos.
- Contacto con materiales ásperos como la lana.
- Piel reseca.
- Resecamiento de la piel por tomar baños o duchas frecuentes o nadar con mucha frecuencia.
- Estrés emocional.
- Enfriarse o acalorarse demasiado, al igual que cambios súbitos de temperatura.
- Perfumes o tintes agregados a las lociones o jabones para la piel.
Ropa y materiales
Evita el contacto con productos y materiales irritantes. Asegúrate de usar ropa de algodón o lino, ayudan a una buena transpiración.
En cuanto a la ropa se recomienda el uso de prendas de algodón y evitar la lana, fibras sintéticas, plástico o gomas, así como cualquier prenda oclusiva que favorezca la sudoración, ya que el sudor es un factor importante como desencadenante de brotes en la DA.
La lana y las fibras sintéticas aumentan la temperatura corporal e intensifican el picor de piel.
Usa ropa que no dé calor y que sea de textura suave. Evita la ropa áspera, ajustada o que cause picazón. Además, si hace calor o cuando hagas ejercicio, elige ropa ligera que deje que la piel respire.
Ambiente del hogar
La piel debe evitar el contacto con sustancias irritantes, por eso es recomendable que controles el ambiente en casa: minimiza la exposición al polvo, a productos de limpieza y al pelo o piel de animales.
El clima templado y húmedo favorece la humidificación del estrato córneo, por lo que es mejor tolerado que el clima frío y seco. El calor excesivo y el sudor pueden desencadenar brotes de dermatitis.
En ocasiones puede ser útil el empleo de humidificadores, ya que los sistemas de calefacción durante horas hacen que el ambiente sea más seco. Un humidificador en el hogar para mantener el aire húmedo también ayudará.
No está claro si las medidas encaminadas a erradicar los ácaros pueden tener algún papel en el tratamiento de la DA. Así, en algunos estudios parece que la intensidad de los brotes disminuye tras reducir su número en los hogares, pero en otros no se confirma esta hipótesis.
Estrés y factores psicológicos
Ten en cuenta que el estrés es un factor que favorece la aparición de brotes atópicos.
Aunque resulta difícil demostrarlo mediante estudios de calidad, se observa en la práctica clínica una relación entre el estrés y los brotes de DA. Además el estrés emocional puede desencadenar respuestas de picor y rascado en pacientes atópicos, interfiriendo en la función barrera cutánea.
Trata el estrés y la ansiedad. El estrés y otros trastornos emocionales pueden empeorar la dermatitis atópica.
El eczema es una patología crónica que puede provocar problemas psicológicos como ansiedad, depresión y TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), que a su vez pueden empeorar los síntomas del eczema con el rascado.
En algunos casos, el apoyo psicológico o las técnicas de relajación pueden ayudar a romper el ciclo de picor-rascado-rebrotes, sobre todo en adolescentes y jóvenes.
Sol, humedad y fototerapia
Aporta humedad y sol a tu piel. El sol moderado y la humedad de la playa benefician a la piel con dermatitis atópica. Un paseo por la playa, sintiendo la humedad del mar en la piel, es una buena medida de alivio para la dermatitis atópica.
La exposición prudente al sol puede ser benéfica para la dermatitis atópica.
Si no tienes la playa a tu alcance, los baños de sol diarios, de unos veinte minutos, son una buena opción. Recuerda usar la protección solar adecuada.
La exposición solar suele tener un efecto beneficioso. Sin embargo, si el paciente presenta lesiones activas, puede producir aumento de la sensación de escozor.
Aunque el eczema tiende a remitir en verano debido al efecto de la luz ultravioleta en la piel, también puede ser necesario aplicar dermocorticoides incluso en verano. Los dermocorticoides no reaccionan al sol, pero la piel sí, por lo que siempre debe aplicarse protección solar después de aplicar la crema de cortisona.
La fototerapia consiste en exponer la piel a tipos específicos de luz ultravioleta (UV):
- UVA-1 para el tratamiento de lesiones agudas de eczema grave.
- UVB de banda estrecha para tratar el eczema crónico grave.
La fototerapia suele administrarla un dermatólogo con un equipo especializado. La duración y la frecuencia del tratamiento pueden variar en función de la gravedad del eczema y de la eficacia del tratamiento.
Es un tratamiento seguro, pero requiere una estricta supervisión médica para evitar los efectos secundarios, como ardor, dolor, picor, pigmentación e incluso riesgo de cáncer de piel a largo plazo.
Este tratamiento se utiliza en las personas que no mejoran con los tratamientos tópicos o que vuelven a presentar brotes rápidamente después del tratamiento.
Tratamientos sistémicos y biológicos
Por último, debes conocer que los tratamientos dependen de la gravedad de los síntomas. Alcanzar un control óptimo de los síntomas es complicado.
Cuando el tratamiento tópico no es suficiente para poder controlar el brote o prevenir las recaídas, existen otro tipo de tratamientos, como la fototerapia, tratamientos sistémicos (ciclosporina, metotrexato, mofetil micofenolato, azatioprina, inmunoglobulinas intravenosas…) y tratamientos biológicos (dupilumab).
Para el eccema más grave, es probable que el proveedor de atención médica te recete píldoras para ayudar a controlar los síntomas. Las opciones pueden incluir ciclosporina, metotrexato, prednisona, micofenolato y azatioprina.
Los corticoesteroides orales producen una gran mejora pero pueden crear dependencia ya que al suspenderlo puede haber rebrote.
Los productos biológicos inyectables (anticuerpos monoclonales), como el dupilumab (Dupixent) y el tralokinumab (Adbry), podrían ser una opción para las personas con enfermedad de moderada a grave que no responden bien a otros tratamientos. Los estudios demuestran que son seguros y eficaces para aliviar los síntomas de la dermatitis atópica.
Solo un pequeño porcentaje de niños o adultos con Dermatitis Atópica los necesitan.
Alimentación y alergias
Existe controversia respecto al papel de la dieta en la patogenia de la DA. La influencia de la dieta en la DA es relevante solo en un porcentaje muy pequeño de los casos, y casi siempre en niños pequeños.
Si existe una sospecha clara de alergia alimentaria, el diagnóstico debe confirmarse mediante determinación de anticuerpos IgE específicos, prick test cutáneo o pruebas de provocación oral.
Solo basándose en la positividad de estas pruebas puede recomendarse una dieta especial.
Los alimentos más frecuentemente incriminados son la leche de vaca, el huevo, el plátano y el pescado.
Por tanto, no existen pruebas suficientes para recomendar dietas de eliminación de rutina si no se han producido reacciones alérgicas de tipo I.
La evitación sistemática de alimentos, incluso en los casos en que se haya demostrado sensibilización alérgica a alguno de ellos no suele conducir a la desaparición de la DA, y solo en algunos casos conduce a cierta mejoría.
Dermatitis atópica y eczema de contacto
Todos los pacientes que se expongan a sustancias con una capacidad irritante importante podrán presentar un eccema de contacto ortoérgico. No se necesita un periodo de sensibilización.
Por el contrario, el eccema alérgico de contacto aparecerá solamente en aquellos pacientes sensibilizados -alérgicos- a una sustancia concreta -alergeno-, que presentarán las lesiones cutáneas cada vez que se expongan a él. Es necesario un periodo de sensibilización previo -contacto con la sustancia problema- antes de desarrollar el eccema alérgico de contacto.
El tratamiento del eczema de contacto se basa en las mismas medidas que el tratamiento de la dermatitis atópica con medidas reforzadas para evitar los factores desencadenantes del eczema.
Un médico generalista, dermatólogo o alergólogo realizará un historial laboral, de aficiones y de tratamientos tópicos u orales y podrá mandar pruebas de alergias para identificar los alérgenos responsables de la dermatitis de contacto.
El resto del tratamiento se basa en hidratar la piel con emolientes y utilizar dermocorticoides para tratar las lesiones inflamatorias.
El eczema contacto de las manos suele requerir dermocorticoides de alta potencia mientras que se recomendará un nivel de potencia inferior para los brotes de dermatitis de contacto facial.
Cuándo consultar con un profesional
El paciente debe acudir al especialista cuando los brotes no se controlen adecuadamente, bien sea porque no responden al tratamiento adecuado o porque sean muy frecuentes o presenten una gran extensión.
Consulta con el proveedor de atención médica de tu bebé si estas medidas no mejoran el sarpullido o si parece haberse infectado. Es posible que el bebé necesite un medicamento de venta con receta médica para controlar el sarpullido o para tratar la infección.
En los casos más graves, pueden necesitarse tratamientos sistémicos como la fototerapia, fármacos inmunosupresores o fármacos biológicos.
La dermatitis atópica puede ser persistente. Es posible que tengas que probar varios tratamientos durante meses o años para controlarla.
Educación terapéutica y seguimiento
Si tienes dermatitis atópica, lo primero es conocer más datos sobre esta enfermedad o afección. Hoy en día tienes a tu disposición las Escuelas de la Atopia.
Esta iniciativa tiene el objetivo de crear centros de educación terapéutica, localizados en servicios hospitalarios para la atopia, orientados a pacientes pediátricos y a sus familiares.
La educación terapéutica proporciona información sobre la naturaleza de la enfermedad, los factores desencadenantes, las prácticas adecuadas de cuidado de la piel y las estrategias de autocontrol para minimizar los brotes.
El manejo de la dermatitis atópica se basa en los cuidados generales para espaciar los brotes y el tratamiento de estos brotes cuando aparecen.
Los dos pilares básicos para manejar la dermatitis atópica son la hidratación correcta de la piel y el uso de los antiinflamatorios tópicos (corticoides e inmunomoduladores).
Los cuidados generales son permanentes para espaciar los brotes y restaurar la barrera de la piel y así tener una mejor calidad de vida.
Sigue el calendario normal de vacunación.
La dermatitis atópica puede durar mucho tiempo. Usted puede ayudar con sus síntomas tratándola, evitando los irritantes y manteniendo la piel bien humectada.