Las verrugas plantares son tumores pequeños y ásperos en los pies. Suelen aparecer en la región metatarsofalángica y los talones de los pies, las zonas que soportan mayor presión.
Las verrugas plantares son una afección común causada por el virus del papiloma humano que afecta la planta de los pies. Aunque generalmente no son peligrosas, pueden ser dolorosas e incómodas.
Qué son las verrugas plantares
El papiloma del pie, también conocido como verruga plantar, es una lesión cutánea benigna que puede convertirse en una molestia significativa para quienes la padecen.
Las verrugas en la planta del pie se manifiestan como pequeñas lesiones rugosas y endurecidas, de forma redondeada, que interrumpen las líneas naturales de la piel.
Un bulto granuloso, pequeño y rugoso en la planta del pie.
Las verrugas plantares son crecimientos pequeños y granulados que generalmente se encuentran en las áreas de presión de los pies, como los talones.
Las verrugas pueden ser dolorosas al caminar o al aplicar presión directa sobre ellas.
Las verrugas plantares pueden variar en tamaño y número. Las verrugas plantares varían en tamaño, desde pocos milímetros hasta más de un centímetro de diámetro.
Las verrugas plantares tienen una superificie rugosa y pueden ser de color carne, gris, marrón o amarillento.
Las verrugas en los pies suelen ser duras y planas debido a la presión del peso del cuerpo.
Las verrugas plantares pueden presentarse de forma aislada o en grupos, denominados «verrugas en mosaico», que tienden a ser más difíciles de tratar.
Por qué aparecen: causas y transmisión del VPH
A las verrugas plantares las causa el virus del papiloma humano (VPH).
Las verrugas plantares son provocadas por una infección por el virus del papiloma humano (VPH) en la capa externa de la piel de las plantas de los pies.
Las verrugas aparecen cuando el virus ingresa en la planta de los pies a través de cortes pequeños, roturas o puntos débiles.
Las verrugas plantares aparecen por una infección causada por el virus del papiloma humano, que suele acceder a la piel de los pies a través de pequeñas heridas o cortes.
El papiloma del pie, también conocido como verruga plantar, es una lesión cutánea benigna que puede convertirse en una molestia significativa para quienes la padecen. El virus del papiloma (VPH) encuentra la oportunidad de infectar la piel a través de pequeñas fisuras, cortes o abrasiones.
La casi totalidad de las verrugas plantares son causadas por el contacto directo con el virus del papiloma humano (VPH).
El VPH es muy común, y existen más de 100 tipos del virus, pero solo algunos pocos causan verrugas en los pies.
Existen más de 100 tipos diferentes de VPH, pero solo unos pocos causan verrugas plantares.
El contagio es a través del contacto directo del virus del papiloma con la piel que no está intacta (pequeñas lesiones o roces) o esta humedecida de manera que los poros están abiertos y puede provocar la infección.
Superficies húmedas y lugares públicos
Las cepas del VPH que causan verrugas plantares no son muy contagiosas. Por lo tanto, el virus no se trasmite fácilmente por contacto directo de una persona a otra.
Sin embargo, prospera en ambientes cálidos y húmedos, por lo que puedes contraer el virus caminando descalzo alrededor de una piscina o en los vestidores.
Contacto en áreas húmedas como piscinas, tatamis, duchas.
Factores como caminar descalzo en áreas públicas húmedas, como piscinas o duchas, aumentan el riesgo de exposición al virus.
No andar descalzo por lugares públicos, sobre todo si no tenemos la piel intacta.
El sistema inmunitario de cada persona responde de una manera diferente ante el virus del papiloma humano (VPH). No todas las personas que entran en contacto con el virus desarrollan verrugas.
Autocontagio y objetos contaminados
Evita el contacto directo con las verrugas, incluidas las tuyas.
Procura evitar el contacto directo con ellas. Incluyendo, evidentemente, tus propias verrugas.
Cuando ya se tienen verrugas plantares, es conveniente no rascarlas y utilizar diferentes utensilios, como limas o alicates, para las zonas no afectadas.
El tamaño, el número de papilomas y la profundidad va creciendo, a mayor velocidad cuanta más evolución y manipulación (tocarlos, apretarlos, rebajar la dureza con limas o cuchillas…).
Muchas veces el problema del autocontagio es provocado por culpa de un calzado infectado, en estos casos hay varias soluciones.
La solución más económica pero menos efectiva es dejar una bayeta mojada en lejía bien escurrida dentro de los zapatos y dejarla dentro hasta que esté seca.
También podemos limpiarlos con ozono para desinfectarlos por completo.
Cuando alguien con quien convivimos tiene verrugas plantares víricas como es el papiloma, recomendamos que la persona infectada se duche o use la bañera de último, se pase un trapo con lejía por las superficies y se aclare después de 5-10 minutos.
También es importante al salir de la ducha o bañera que use chanclas para no contaminar otras superficies.
Un falso mito es que ducharnos con calcetines nos protege de coger hongos o papilomas.
Qué significan los puntos negros
A menudo aparecen pequeños puntos negros en la superficie de la verruga.
Un signo característico es la presencia de pequeños puntos negros en su superficie, que corresponden a capilares trombosados.
Estos puntos son vasos sanguíneos coagulados.
El virus del papiloma humano es el que provoca las verrugas plantares. Tiene aspecto de coliflor, aparecen generalmente una vascularización del virus (puntos negros) que cuando deslaminamos, hace que se produzca un sangrado.
Clásicamente (así me lo enseñaron a mí), se ha dicho que estos puntos negros corresponden a la presencia de trombos en los vasos dérmicos, en relación a pequeños microinfartos debidos a la rápida progresión de la verruga.
Pero la realidad es que esto sólo se ha demostrado en el 5% de los casos.
De ahí suponen que los puntos negros tienen que ser mucho más superficiales, y no dérmicos como se pensaba, ya que al realizar el curetaje de las verrugas la mayor parte de puntos negros desaparecen.
Con esta nueva hipótesis nuestros incansables investigadores reexaminaron las biopsias y en esta ocasión hallaron la presencia de hemorragias intracórneas en el 61% de las verrugas.
La tinción con benzidina, que detecta inclusiones eritrocitarias y exudado hemorrágico, puso de manifiesto estas hemorragias en el 72% de las verrugas, de modo que concluyen (aplausos, por favor) que los puntitos negros que vemos en las verrugas no son trombos en la dermis sino pequeñas hemorragias intracórneas.
Además, la literatura dice que se observan entre el 62 y el 79% de las verrugas plantares.
En algunos casos, los puntos negros sólo se aprecian después del rascado y corresponden a trombosis capilares.
Cómo distinguir una verruga plantar de un callo
Las verrugas plantares pueden confundirse con otras patologías como helomas o callos.
Y el truco que nos enseñaron de que las verrugas duelen cuando las presionamos lateralmente y los callos cuando los apretamos desde fuera, os podéis ir olvidando, ya que pueden doler (o no) en cualquier circunstancia.
Por eso a veces nos tenemos que fijar bien, sacar la lupa, y si lo tenemos a mano, el dermatoscopio, para observar más detalles que nos den alguna pista.
Las verrugas en la planta del pie se manifiestan como pequeñas lesiones rugosas y endurecidas, de forma redondeada, que interrumpen las líneas naturales de la piel.
Esta cavidad normalmente esta cubierta por una capa de piel endurecida, por lo que podemos confundirla con un callo.
En algunos casos, la verruga puede crecer hacia adentro debido a la presión constante del peso corporal, formando un callo doloroso que la recubre.
Dolor, presión y posibles complicaciones
La mayoría de las verrugas no son perjudiciales, aunque algunas pueden ser dolorosas.
La mayoría de las verrugas plantares no son un problema de salud grave y, a menudo, desaparecen sin tratamiento, sobre todo en niños menores de 12 años.
Con el tiempo, las verrugas en el pie pueden desaparecer por sí solas, pero tratándolas de forma adecuada puedes desaparecer en pocas semanas, evitando complicaciones y molestias.
El dolor suele intensificarse al aplicar presión directa sobre la verruga, lo que puede afectar la capacidad para caminar o realizar actividades cotidianas.
Dolor al caminar o al permanecer de pie durante mucho tiempo.
El papiloma plantar no suele presentar complicaciones, aunque, cuando es doloroso, puede modificar la forma en que se apoya el pie y provocar cambios en la marcha o alteraciones de la pisada.
Cuando las verrugas plantares producen dolor, es posible que alteres la postura normal o la marcha, y tal vez no te des cuenta.
Cuando empezamos a sentir molestia es que ya ha empezado a crear raíz.
Entre los dedos de los pies: son comunes y alguna vez desaparecen solos, cuando no se ejerce presión sobre ellos.
Cuándo consultar
Se debe buscar atención médica si la verruga causa dolor intenso, sangra, cambia de forma o color, crece rápidamente o presenta signos de infección, como enrojecimiento o secreción purulenta.
La verruga plantar o virus del papiloma humano requiere un seguimiento médico para evitar complicaciones o el contagio a otras personas.
Qué médico trata el papiloma del pie en España
Las verrugas forman parte del panorama diario de cualquier dermatólogo, sobre todo en nuestros pacientes más jóvenes, y aunque el diagnóstico de esta infección vírica no suele suponer mayor problema, a veces pueden plantear dudas con otras patologías, sobre todo con los helomas o hiperqueratosis reactivas (lo que viene siendo un callo).
El diagnóstico suele realizarse mediante la evaluación clínica de un dermatólogo o un podólogo, quienes están capacitados para identificar este tipo de lesiones.
Si sospechas que tienes una verruga plantar, es recomendable consultar a un dermatólogo o podólogo para un diagnóstico preciso y tratamiento adecuado.
Además, es común que los especialistas utilicen un bisturí para raspar o cortar suavemente la capa superior de la lesión.
Dermatoscopia
La dermatoscopia es una técnica no invasiva de diagnóstico en dermatología, que mediante un instrumento óptico, llamado dermatoscopio, permite examinar mejor las lesiones por debajo de la superficie cutánea amplificando en vivo la imagen sospechosa una vez eliminados los fenómenos de refracción y reflexión de la luz sobre la piel.
Por eso a veces nos tenemos que fijar bien, sacar la lupa, y si lo tenemos a mano, el dermatoscopio, para observar más detalles que nos den alguna pista.
Tratamiento de las verrugas plantares
Aunque las verrugas plantares eventualmente pueden desaparecer solas, la mayoría de los pacientes desean un alivio más rápido.
El tratamiento depende del tamaño, el número de papilomas y la profundidad.
Ácido salicílico y otros tratamientos tópicos
El ácido salicílico es uno de los más utilizados, ya que ayuda a exfoliar la piel infectada.
Suele combinarse con sustancias antivirales para mejorar su eficacia.
Ácido: los ácidos, como el ácido salicílico, actúan por exfoliación para eliminar las capas de la verruga.
El tratamiento puede ser gradual y requiere la aplicación regular del ácido hasta que la verruga desaparezca por completo.
En el proceso se limpia la superficie con bisturí y se aplica un ácido que ataca directamente al virus.
Medicina exfoliante/ácido salicílico).
Sonia no había recibido ningún tratamiento previamente, así que le dimos una oportunidad a un tratamiento queratolítico convencional, que suponemos habrá funcionado, puesto que la paciente no volvió a pedir cita.
Crioterapia
Crioterapia: Consiste en la aplicación de nitrógeno líquido para congelar la verruga, provocando la destrucción del tejido infectado.
Crioterapia: Consiste en la aplicación de nitrógeno líquido mediante el uso de un hisopo, consiguiendo así quemar la verruga y que se vaya eliminando poco a poco.
Cantaridina
Para casos más complicados se utiliza la cantaridina, un veneno extraído de un escarabajo, el cual genera una pequeña necrosis de la zona, permitiendo retirar todo el tejido afectado por el papiloma y circundante sin recurrir a la cirugía.
Frente la escisión quirúrgica, otro de los tratamientos de elección para verrugas que no responden a tratamiento conservador, la cantaridina no discrimina la zona de la verruga exacta, sino que genera una lesión en la zona aplicada menos precisa.
Curetaje y electrocirugía
En casos resistentes, se puede recurrir a la electrocirugía y el curetaje.
La electrocirugía utiliza corriente eléctrica para quemar el tejido de la verruga, mientras que el curetaje implica raspar la lesión con un instrumento quirúrgico especializado.
Curetaje y electrocirugía: Se trata de un procedimiento en el cual la verruga se corta (curetaje) y se quema (electrocirugía).
Lo de operar verrugas no es en general muy recomendable.
Cirugía menor
Cirugía menor: Consiste en extirpar la verruga, se realiza con anestesia y después se sutura.
Por último tenemos las técnicas quirúrgicas, son las más efectivas, pero implican anestesiar la zona, crear hemostasia y un pequeño postoperatorio que no suele durar más de tres días.
Tratamiento con láser
Terapia con láser: Utiliza un haz de luz concentrado para destruir los vasos sanguíneos que alimentan la verruga, lo que provoca su necrosis y posterior caída.
Láser: Los tratamientos con láser utilizan luz intensa para destruir las verrugas.
El tratamiento con láser de colorante pulsado quema (cauteriza) los pequeños vasos sanguíneos cerrados. Con el tiempo el tejido infectado muere y la verruga se cae.
Este método requiere que el tratamiento se repita cada tres a cuatro semanas.
Es una técnica que posee muchas aplicaciones en el campo de la medicina estética.
Inmunoterapia
La inmunoterapia estimula la respuesta inmunitaria del paciente para combatir el VPH de manera más efectiva.
Tratamientos orales
Algunos tratamientos como los tratamientos orales (complejos vitamínicos y lisozimas específicos para verrugas) no tienen evidencia científica pero en muchos casos se observa mejoría al usarlos debido a la parte psicológica de cualquier tratamiento.
Medidas de prevención
La prevención es fundamental para evitar la aparición de verrugas plantares.
La prevención, mediante el uso de calzado adecuado en áreas públicas, mantener una buena higiene y no compartir artículos personales, es fundamental para evitar la infección.
Mantén los pies secos y limpios.
Evitar el contacto directo con las verrugas de otras personas o con superficies que puedan estar contaminadas.
No andar descalzo por lugares públicos, sobre todo si no tenemos la piel intacta.
Cuando ya se tienen verrugas plantares, es conveniente no rascarlas y utilizar diferentes utensilios, como limas o alicates, para las zonas no afectadas.

Cuándo pedir valoración dermatológica o podológica
Si tienes verrugas en los pies que causan molestias o preocupación, es recomendable consultar a un médico o dermatólogo.
Se debe buscar atención médica si la verruga causa dolor intenso, sangra, cambia de forma o color, crece rápidamente o presenta signos de infección, como enrojecimiento o secreción purulenta.
La verruga plantar o virus del papiloma humano requiere un seguimiento médico para evitar complicaciones o el contagio a otras personas.