La gonorrea es una infección de transmisión sexual prevenible y curable causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que se transmite principalmente a través de las relaciones sexuales vaginales, orales o anales.
La N. gonorrhoeae es un diplococo gramnegativo que se encuentra solamente en los seres humanos y casi siempre se transmite por contacto sexual.
La gonorrea puede afectar a los genitales, el ano o la garganta. Los hombres y las mujeres pueden presentar síntomas diferentes, que aparecen generalmente de 1 a 14 días después del contacto sexual con una persona infectada.
Las manifestaciones cutáneas de la gonorrea pueden aparecer por dos mecanismos diferentes: como una infección primaria localizada en la piel, generalmente después del contacto directo con secreciones infectadas y una lesión previa de la barrera cutánea, o como consecuencia de la diseminación hematógena de la bacteria.
Qué es la reacción cutánea gonocócica
La diseminación a la piel y las articulaciones, que es inusual, causa úlceras en la piel, fiebre y poliartritis migratoria o artritis séptica pauciarticular.
La infección gonocócica diseminada, también conocida como síndrome de artritis-dermatitis, es causada por bacteriemia y se manifiesta típicamente con fiebre, dolor migratorio o edema articular (artritis) y lesiones cutáneas pustulosas.
En algunos pacientes aparece y eritema o edema tendinoso (p. ej., en la muñeca o el tobillo).
Las lesiones cutáneas características se identifican en los brazos o las piernas, tienen una base eritematosa y son pequeñas, algo dolorosas y a menudo pustulosas.
La gonococia diseminada es poco frecuente, pero ocurre en aproximadamente un 3% de las personas afectas de gonococia.
En < 1% de los casos, sobre todo en mujeres, aparece una infección gonocócica generalizada provocada por la diseminación hematógena de la enfermedad.
Este cuadro afecta típicamente la piel, las vainas tendinosas y las articulaciones.
Panadizo gonocócico primario
Las formas cutáneas extragenitales primarias de gonococia son excepcionales, y la mayoría de las veces han sido descubiertas de modo casual, sin sospecha clínica inicial, en pacientes con antecedentes de riesgo de contagio, y previo traumatismo con rotura de la continuidad de la piel afectada.
Se ha sugerido que la rareza de la afectación cutánea primaria se debe a que la epidermis intacta constituye una barrera muy eficaz contra la colonización por N. gonorrhoeae.
El panadizo gonocócico es una infección localizada en los tejidos periungueales de un dedo. Puede parecerse a un panadizo bacteriano habitual o, en algunos casos, a un panadizo herpético.
De forma más bien fortuita se diagnosticó en nuestro servicio un panadizo gonocócico primario, sin otra afectación cutaneomucosa o sistémica asociadas.
Descripción clínica de un caso
Atendimos en el Servicio de Urgencias a un varón de 25 años, aparentemente sin antecedentes de interés, que presentaba dolor e inflamación en la región periungueal del dedo pulgar de la mano izquierda.
El paciente no refería traumatismos ni otros desencadenantes previos.
En la exploración física objetivamos un área de perionixis en el pliegue lateral ungueal interno del primer dedo de la mano izquierda, con una pequeña zona de fluctuación central.

Se drenó escaso material purulento de esta zona, que fue cultivado, y se instauró tratamiento con cloxacilina, 500 mg por vía oral cada 6 h, más ácido fusídico por vía tópica, dos aplicaciones al día.
El enfermo fue visto en consulta 72 h después, donde se observó una franca mejoría del cuadro.
El cultivo demostró cepas de Neisseria gonorrhoeae en el material enviado.
Este inesperado hallazgo obligó a rehistoriar al paciente en busca de un antecedente epidemiológico que justificase el resultado del cultivo.
El enfermo admitió la posibilidad de un contagio sexual por contacto piel del dedo con la mucosa genital, aunque no pudo identificarse a su pareja sexual.
Casos cutáneos primarios descritos
En nuestra revisión hemos encontrado varios casos de abscesos en el cuero cabelludo de neonatos monitorizados durante el parto, un ectima suprapúbico, una linfangitis en la mano de un técnico de laboratorio tras sufrir una punción accidental en un dedo, y otros tres casos de panadizos gonocócicos primarios.
Dos de ellos eran clínicamente idénticos a otros panadizos bacterianos, y el tercero era similar a un panadizo herpético.
Estas lesiones se desarrollaron en el tercer dedo de la mano dominante (derecha) en dos de los tres pacientes publicados.
Existen escasas publicaciones relativas a gonococias no genitales cutáneas primarias.
La rareza de este hallazgo parece sumarse a la habitual infradeclaración de casos que habitualmente ocurre en las ETS.
Cómo se produce el contagio cutáneo
La gonorrea se puede contraer al tener sexo vaginal, anal u oral sin condón con una persona infectada.
La gonorrea se puede transmitir por contacto con la boca, la garganta, los ojos, la uretra, la vagina, el pene o el ano.
Las infecciones uretrales y cervicales son más frecuentes, pero a menudo aparecen infecciones en la faringe o el recto después de una relación sexual oral o anal o conjuntivitis tras la contaminación del ojo.
Las formas cutáneas extragenitales primarias se producen cuando la bacteria entra en contacto directo con una zona de piel que ha perdido su continuidad.
La epidermis intacta constituye una barrera muy eficaz contra la colonización por N. gonorrhoeae, por lo que la presencia de una erosión, punción, herida o traumatismo puede facilitar la inoculación local.
Los recién nacidos pueden contagiarse la infección conjuntival durante el pasaje a través del canal del parto y los niños pueden contagiarse una gonorrea como resultado de un abuso sexual.
Otras manifestaciones dermatológicas inusuales
Se han descrito manifestaciones dermatológicas inusuales de la infección gonocócica, ocasionalmente en forma de úlceras genitales o lesiones pustulosas o abscesificadas de la piel del prepucio y las glándulas uretrales accesorias.
Se han observado además gingivitis agudas, úlceras y abscesos intraorales, proctitis y vulvovaginitis neonatales transmitidas durante el parto o posteriormente por el contacto con un adulto infectado, generalmente en el contexto de escasa higiene, así como vulvovaginitis en prepúberes tras abuso sexual.
También se ha constatado la presentación de la diseminación gonocócica en forma de un absceso cutáneo aislado, sin otra clínica cutánea o articular, con hemocultivos positivos.
Lesiones cutáneas de la infección gonocócica diseminada
Las lesiones cutáneas de la diseminación hemática gonocócica siguen observándose ocasionalmente en el medio hospitalario.
La infección gonocócica generalizada puede confundirse con otros trastornos productores de fiebre, lesiones cutáneas y poliartritis, como el pródromo de la infección por hepatitis B o la meningococcemia.
Algunos de estos otros trastornos, como la artritis reactiva, también provocan síntomas genitales.
Características de las lesiones
- Las lesiones suelen tener una base eritematosa.
- Son pequeñas y algo dolorosas.
- A menudo presentan un componente pustuloso.
- Pueden aparecer en los brazos o las piernas.
- Pueden acompañarse de fiebre.
- Pueden asociarse a artritis, artralgias o tenosinovitis.
La diseminación a la piel y las articulaciones, que es inusual, causa úlceras en la piel, fiebre y poliartritis migratoria o artritis séptica pauciarticular.
Compromiso articular asociado
La afectación articular puede manifestarse como una artritis migratoria o tenosinovitis, típicamente de articulaciones pequeñas, o como monoartritis u oligoartritis de la rodilla, el tobillo, la muñeca o el codo.
La artritis séptica gonocócica es una forma más localizada de infección gonocócica generalizada que produce artritis dolorosa con derrame, en general de 1 o 2 articulaciones grandes como las rodillas, los tobillos, las muñecas o los codos.
Algunos pacientes presentan o tienen antecedentes de lesiones cutáneas de infección gonocócica generalizada.
Su establecimiento suele ser subagudo, en general con fiebre, artralgias intensas y limitación del movimiento.
Las articulaciones infectadas están edematizadas y la piel suprayacente puede estar caliente y eritematosa.
Rara vez la infección gonocócica diseminada puede causar endocarditis o infección del sistema nervioso central.
Rara vez se aparecen pericarditis, endocarditis, meningitis y perihepatitis.

Manifestaciones genitales y extragenitales que pueden acompañar a las lesiones cutáneas
Son formas clásicas de presentación de la infección gonocócica los cuadros más o menos típicos de uretritis aguda, a veces imposibles de distinguir de las uretritis no gonocócicas, y otros como endocervicitis-enfermedad inflamatoria pélvica, proctitis, prostatitis y epididimitis, en ocasiones larvadas o decapitadas, cuya sospecha clínica puede ser difícil.
En el hombre
En el hombre, la uretritis se caracteriza por un período de incubación de entre 2 y 14 días.
La enfermedad suele manifestarse con molestias leves en la uretra, seguidas de hipersensibilidad y dolor peniano más intenso, disuria y secreción purulenta.
A medida que la infección se disemina a la cara posterior de la uretra, el paciente puede presentar polaquiuria y tenesmo vesical.
Durante el examen, puede detectarse una secreción uretral purulenta de color amarillo verdoso y el meato puede estar inflamado.
Los síntomas frecuentes en los hombres incluyen:
- Dolor y ardor al orinar.
- Aumento de la frecuencia o urgencia urinaria.
- Secreción del pene de color blanco, amarillo o verde.
- Abertura del pene (uretra) roja o inflamada.
- Testículos sensibles o inflamados.
- Dolor de garganta.
La epididimitis suele causar dolor escrotal unilateral, dolor a la palpación y edema.
Rara vez, los hombres presentan abscesos en las glándulas de Tyson y de Littré, abscesos periuretrales o infección de las glándulas de Cowper, la próstata o las vesículas seminales.
En la mujer
La mayoría de las mujeres con infección gonocócica urogenital son asintomáticas (aproximadamente 90%).
La cervicitis suele estar precedida por un período de incubación de > 10 días.
Los síntomas, es decir la disuria y el flujo vaginal, pueden ser leves o graves.
Durante el examen pélvico el médico puede identificar una secreción cervical mucopurulenta o purulenta y el orificio cervical puede estar eritematoso y sangrar fácilmente cuando contacta con el espéculo.
La paciente puede presentar uretritis concomitante, con expresión de pus a través de la uretra cuando se comprime la sínfisis del pubis o las glándulas de Skene o de Bartholin.
Los síntomas en las mujeres pueden ser muy leves y se pueden confundir con otro tipo de infección.
- Dolor y ardor al orinar.
- Dolor de garganta.
- Relaciones sexuales dolorosas.
- Dolor intenso en la parte baja del abdomen.
- Fiebre si la infección se disemina a las trompas de Falopio y la zona del estómago.
- Sangrado uterino anormal.
- Sangrado después de tener relaciones sexuales.
- Secreción vaginal anormal color verdosa, amarillenta o con mal olor.
En el 10 al 20% de las mujeres no tratadas con cervicitis gonocócica, la infección asciende a través del endometrio hasta las trompas uterinas (salpingitis) y el peritoneo pélvico y provoca una enfermedad pelviana inflamatoria (EPI).
Entre un 15 y un 20% de las infecciones por gonococo progresa a una enfermedad inflamatoria pélvica.
Esta complicación se suele dar sobre todo con la menstruación al perder parte de las barreras mucosas.
Se manifiesta por fiebre, dolor abdominal bajo, aumento del flujo vaginal y puede ir con sangrado vaginal anómalo.
La enfermedad inflamatoria pélvica incluye salpingitis, peritonitis pelviana y abscesos pelvianos, así como también molestias en las fosas ilíacas y el hipogastrio (típicamente, bilateral), dispareunia e hipersensibilidad significativa a la palpación del abdomen, los anexos o el cuello uterino.
El síndrome de Fitz-Hugh-Curtis es una perihepatitis gonocócica (o por clamidia) que aparece predominantemente en mujeres y provoca dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen, fiebre, náuseas y vómitos, a menudo diagnosticados en forma errónea como parte de una enfermedad hepática o biliar.
Infección rectal y faríngea
La gonorrea rectal suele ser asintomática.
Aparece sobre todo en hombres que tienen relaciones sexuales anales receptivas y en mujeres que también practican sexo anal.
Los síntomas incluyen prurito rectal, secreción turbia rectal o heces cubiertas de pus, irritación perianal, sangrado y estreñimiento, todo de gravedad variable.
El examen proctoscópico puede detectar eritema o exudado mucopurulento en la pared rectal.
La faringitis gonocócica suele ser asintomática, pero puede causar odinofagia.
La faringitis gonocócica es una forma clínica relativamente rara, ya que el epitelio faríngeo es un terreno adverso para la colonización por N. gonorrhoeae.
Conjuntivitis gonocócica
La conjuntivitis gonocócica puede causar inyección conjuntival, secreción purulenta e inflamación.
La conjuntivitis gonocócica u oftalmía neonatorum es, en la actualidad, excepcional en los países desarrollados, debido a las medidas rutinarias de profilaxis antibiótica en los neonatos.
Se ha descrito su aparición en adultos con uretritis concomitante, asociada a manipulación y contacto previos con secreción uretral infectada.
Los lactantes nacidos de madres con gonorrea pueden presentar una infección ocular, que causa enrojecimiento, dolor, molestias, úlceras y lagrimeo.
La conjuntivitis neonatal (infección ocular) puede provocar ceguera si no se trata.
Cuándo sospechar una causa gonocócica en una lesión cutánea
Una lesión periungueal dolorosa, eritematosa y pustulosa suele atribuirse inicialmente a una infección bacteriana común, pero la posibilidad de gonorrea debe considerarse cuando existen antecedentes de contacto sexual con secreciones infectadas, lesiones cutáneas atípicas, mala respuesta al tratamiento habitual o hallazgos microbiológicos inesperados.
Las formas cutáneas extragenitales primarias de gonococia son excepcionales y la mayoría de las veces han sido descubiertas de modo casual, sin sospecha clínica inicial.
La sospecha aumenta cuando la lesión aparece sin traumatismo evidente, cuando el aspecto no es completamente típico de un panadizo convencional o cuando coexisten fiebre, artralgias, tenosinovitis, pustulosis o lesiones en extremidades.
La gonorrea genital, que es el origen habitual de la infección generalizada, puede ser asintomática.
Por ello, la ausencia de síntomas genitales no excluye una infección gonocócica ni una posible diseminación hematógena.
Diagnóstico de la reacción cutánea gonocócica
Se diagnostica gonorrea cuando se detectan gonococos mediante una prueba basada en ácidos nucleicos, examen microscópico utilizando tinción de Gram o cultivo de líquidos genitales, sangre o líquidos articulares (obtenidos mediante aspiración con aguja).
Estudio de la lesión
El material purulento de una pústula o un absceso debe recogerse y enviarse para cultivo cuando exista sospecha de una etiología inusual.
El cultivo es sensible y específico, pero dado que los gonococos son microorganismos frágiles que requieren condiciones de cultivo especiales, las muestras obtenidas con un hisopo deben prepararse rápidamente sobre una placa en un medio apropiado y transportarse al laboratorio en un ambiente rico de dióxido de carbono.
Las muestras de sangre y de líquido articular deben enviarse al laboratorio con una nota en la que debe indicarse que se sospecha gonorrea.
La identificación de N. gonorrhoeae en el material de una lesión cutánea puede ser el primer indicio de una infección sexual no reconocida.
Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos
Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT por sus siglas en inglés) pueden realizarse en hisopados genitales, rectales u orales y pueden detectar tanto gonorrea como clamidia.
Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos aumentan adecuadamente la sensibilidad para permitir la realización de la prueba en orina en ambos sexos.
Las pruebas moleculares son las de referencia para diagnosticar la infección por N. gonorrhoeae y pueden realizarse en el laboratorio o en el lugar donde se presta la atención de salud.
En la actualidad, se están desarrollando pruebas de diagnóstico rápido.
Con frecuencia, se utilizan muestras de orina (método preferido en el caso de los hombres) para diagnosticar la gonorrea mediante pruebas moleculares o microscopía con tinción de Gram, pero también se pueden utilizar hisopados de los genitales y de otros puntos (ano, garganta, conjuntiva), en función de la localización de los síntomas, las prácticas sexuales y la historia clínica.
Tinción de Gram y cultivo
La tinción de Gram es sensible y específica para confirmar la gonorrea en hombres con secreción uretral y visualiza diplococos intracelulares gramnegativos típicos.
La tinción de Gram es mucho menos precisa en presencia de infecciones del cuello uterino, la faringe y el recto y no se recomienda para el diagnóstico de la enfermedad en estos sitios.
La gonorrea se puede detectar rápidamente examinando una muestra de tejido o secreción bajo un microscopio después de ser tratada con químicos especiales.
Esto se denomina tinción de Gram.
Aunque este método es rápido, no es el más seguro.
Antes de los exámenes de ADN, los cultivos se usaban para obtener prueba de la presencia de gonorrea, pero no se usan con frecuencia actualmente.
Generalmente, las muestras para un cultivo se toman del cuello de la matriz, la vagina, la uretra, el ano o la garganta.
En pocas ocasiones se toman del líquido articular o de la sangre.
Con frecuencia, los cultivos pueden suministrar un diagnóstico preliminar al cabo de 24 horas.
Un diagnóstico de confirmación está disponible al cabo de 72 horas.
Evaluación de la diseminación
En pacientes con lesiones cutáneas o síntomas sistémicos, deben solicitarse hemocultivo y cultivos del material uretral, cervical y rectal o pruebas de amplificación de los mismos materiales.
En alrededor del 30 al 40% de los pacientes con infección gonocócica generalizada, los hemocultivos ofrecen resultados positivos durante la primera semana de la enfermedad.
En la artritis gonocócica, los hemocultivos son positivos con menor asiduidad, pero los cultivos del líquido articular en general son positivos.
El líquido articular suele ser turbio o purulento debido al gran número de leucocitos (típicamente, > 20.000/mcL).
Se debe aspirar una articulación afectada y este líquido debe enviarse al laboratorio para su cultivo y el análisis habitual.
Se realizaron dos hemocultivos que fueron negativos.
Un resultado negativo en los hemocultivos no excluye una infección gonocócica localizada ni una infección diseminada.
Pruebas para otras infecciones de transmisión sexual
La coinfección por Chlamydia trachomatis se produce en aproximadamente el 10 al 40% de las personas, que varía según la población específica.
En estos pacientes, también deben solicitarse pruebas serológicas para confirmar sífilis y VIH, y una prueba de amplificación de los ácidos nucleicos para la detección de la infección por clamidia.
Si usted tiene gonorrea, debe solicitar que le hagan exámenes para otras infecciones de transmisión sexual, como clamidia, sífilis y VIH, herpes y hepatitis.
En el caso descrito, se solicitó estudio analítico incluyendo serologías de hepatitis B y C, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y sífilis, que fue normal, y también se tomaron muestras de mucosas uretral, faríngea y rectal, cuyo cultivo resultó estéril o mostró únicamente flora saprofita.
Tratamiento
Las personas con gonorrea deben recibir tratamiento lo antes posible.
La gonorrea se trata con unos antibióticos llamados cefalosporinas, tales como:
- La ceftriaxona, que suele ser inyectable y es el tratamiento de elección.
- La cefixima, que suele administrarse por vía oral, junto con una prueba de curación o en combinación con una dosis alta de azitromicina, solo cuando no es viable administrar ceftriaxona.
El tratamiento puede realizarse con diversos antibióticos por vía oral o parenteral, pero la resistencia farmacológica constituye un problema creciente.
La gonorrea se trata con unos antibióticos llamados cefalosporinas.
Se pueden utilizar muchos antibióticos diferentes para el tratamiento de este tipo de infección.
Usted puede recibir una dosis grande de antibióticos orales o tomar una dosis más pequeña durante siete días.
Le pueden administrar un antibiótico en inyección, y luego recetarle antibióticos en pastillas.
Algunos tipos de pastillas se toman una vez en el consultorio del proveedor.
Otros se toman en casa por hasta una semana.
Nunca se automedique sin que un proveedor lo revise primero.
Su proveedor determinará el mejor tratamiento.
En el caso descrito, a pesar de la mejoría clínica y, dada la dificultad con que se obtuvo la anamnesis, se decidió tratar al paciente con 125 mg de ceftriaxona intramuscular en monodosis más doxiciclina pautada por vía oral a dosis de 100 mg cada 12 h durante siete días, para descartar la posibilidad de una uretritis no gonocócica asociada.
Las dosis y los esquemas de tratamiento deben establecerse según las guías clínicas vigentes, el sitio de infección, la situación individual del paciente y los patrones locales de resistencia.
Resistencia antimicrobiana
La resistencia a los antimicrobianos en la gonorrea es un problema grave y creciente que provoca que muchas clases de antibióticos sean ineficaces y existe el riesgo de que la enfermedad acabe siendo intratable.
El problema es que la bacteria ha desarrollado resistencia a varios antibióticos como la penicilina.
Los tratamientos pueden fracasar por los siguientes motivos:
- No se toma la medicación según lo indicado.
- Hay reinfección.
- La bacteria se vuelve resistente al medicamento.
- Hay otra infección sin tratar con síntomas similares.
Ante un fracaso terapéutico, se realizan pruebas para determinar la sensibilidad de la N. gonorrhoeae a los antimicrobianos a fin de verificar si el patógeno es resistente a los medicamentos.
La OMS recomienda a los países que vigilen las características de resistencia a los antimicrobianos para poder respaldar las recomendaciones de tratamiento.
Seguimiento y parejas sexuales
Después de la toma del medicamento, deben transcurrir siete días antes de volver a tener relaciones sexuales.
Hay que informar a la pareja o parejas sexuales para que también se sometan a una prueba o reciban tratamiento.
Las parejas sexuales deben acudir al médico para una exploración y descartar una gonococia asintomática.
Las parejas sexuales se deben examinar y tratar para evitar la transmisión de la infección de forma recíproca.
Usted y su pareja deben terminar todos los antibióticos.
Use condones hasta que ambos hayan terminado de tomar los antibióticos.
Se deben ubicar y examinar todos los contactos sexuales de la persona con gonorrea, lo cual ayuda a prevenir una propagación mayor de la enfermedad.
En algunos lugares puede ser capaz de llevar usted mismo la información y medicamentos a su compañero sexual.
En otros lugares, el departamento de salud se comunicará con su pareja.
Si tuvo gonorrea en el pasado, puede volver a infectarse aunque haya tomado los medicamentos.
Esta enfermedad no deja anticuerpos residuales que puedan prevenir de una nueva infección por lo que el hecho de haberla tenido una vez no previene de nuevos episodios.
Usted necesitará una consulta de control 7 días después del tratamiento si sus síntomas incluyen dolor articular, erupción cutánea o dolor abdominal o pélvico más intenso.
Se harán exámenes para verificar que la infección haya desaparecido.
Gonorrea durante el embarazo y en recién nacidos
La gonorrea puede transmitirse de la madre al bebé durante el embarazo.
Si usted está en estado de embarazo y tiene gonorrea, puede transmitirle la infección al bebé durante el parto.
Esto puede causarle problemas graves de salud al bebé.
Las mujeres embarazadas pueden cursar de forma asintomática pero pueden transmitir la infección al feto.
Las mujeres embarazadas pueden tener un parto prematuro.
La complicación fetal más frecuente de la gonococia es la infección en los ojos que puede comprometer la visión posterior del niño.
Para evitarla se administra a todos los recién nacidos una pomada antibiótica en el posparto inmediato.
Se recomienda aplicar antibióticos en pomada oftálmica a los recién nacidos para prevenir la infección ocular gonocócica.
Complicaciones de la gonorrea no tratada
Las infecciones por N. gonorrhoeae no tratadas pueden provocar complicaciones y secuelas en las mujeres, como enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo ectópico o esterilidad.
En los hombres, las complicaciones incluyen inflamación escrotal, estenosis uretral y esterilidad.
Las infecciones se propagan a las trompas de Falopio lo que puede causar cicatrización.
Esto puede provocar problemas para quedar embarazada más tarde.
También puede provocar dolor pélvico crónico, enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), infertilidad y embarazo ectópico.
Los episodios recurrentes aumentarán el riesgo de infertilidad a causa del daño a las trompas de Falopio.
Las complicaciones en los hombres pueden incluir cicatrización o estrechamiento de la uretra y absceso, es decir, acumulación de pus alrededor de la uretra.
Las complicaciones tanto en hombres como en mujeres pueden incluir infecciones articulares, infección de válvulas cardíacas e infección alrededor del cerebro (meningitis).
La gonorrea puede provocar estigmatización y afectar a las relaciones personales.
Estos efectos son importantes, pero a menudo no pueden cuantificarse.
Prevención
La mayoría de los casos de gonorrea pueden prevenirse con el uso constante y correcto del preservativo durante las relaciones sexuales.
Evitar el contacto sexual es el único método seguro de prevención de la gonorrea.
Las prácticas sexuales seguras incluyen exámenes de detección de enfermedades de transmisión sexual para todas las parejas sexuales, el uso consistente del condón, tener menos parejas sexuales.
Las personas con gonorrea deben comunicar a su pareja o parejas sexuales actuales y recientes que han contraído la infección a fin de ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad.
No existen vacunas específicas para prevenir la gonorrea.
Sin embargo, los estudios muestran que se han obtenido resultados prometedores con una vacuna contra el meningococo de tipo B (4CMenB) que, al parecer, ofrece protección cruzada contra la gonorrea.
Pregúntele a su proveedor si usted debe recibir la vacuna contra la hepatitis B y la vacuna contra el VPH.
Cuándo buscar atención médica
Si tiene síntomas de gonorrea, comuníquese con su proveedor inmediatamente.
Ante cualquier sospecha de contagio es importante acudir al médico.
También debería ver a su proveedor si su pareja tiene una infección de transmisión sexual o síntomas de una.
Si usted es una persona sexualmente activa, hable franca y abiertamente con su proveedor de atención médica.
Pregúntele si debería hacerse una prueba de detección de gonorrea u otras infecciones de transmisión sexual.
Las lesiones cutáneas dolorosas, pustulosas o abscesificadas asociadas a fiebre, dolor articular, inflamación de tendones o secreción genital requieren valoración médica y pruebas microbiológicas.
La mayoría de las clínicas patrocinadas por departamentos de salud diagnostican y tratan las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en forma gratuita.