El impétigo es una infección superficial de la piel con costras o ampollas causadas por estreptococos, estafilococos, o ambos. Aunque la infección suele transmitirse entre personas, una herida provocada por una mordedura o un arañazo de gato puede facilitar la entrada de bacterias y favorecer la aparición de lesiones compatibles con impétigo.
El impétigo es una infección bacteriana superficial común de la epidermis, generalmente causada por Staphylococcus aureus y/o Streptococcus pyogenes. Es muy contagioso. No se identifica ninguna lesión predisponente en la mayoría de los pacientes, aunque el impétigo puede aparecer luego de cualquier tipo de herida en la piel.
Las rupturas en la piel pueden ocurrir por una lesión o un trauma en la piel o por mordidas de insectos, animales o humanos. El impétigo también se puede presentar en la piel, donde no hay una ruptura visible.

¿Puede un gato causar impétigo?
Un gato puede favorecer indirectamente la aparición de impétigo cuando araña o muerde la piel, porque la lesión rompe la barrera cutánea y permite que las bacterias se multipliquen. Sin embargo, el impétigo clásico está causado principalmente por Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, y no debe asumirse automáticamente que toda infección posterior a un arañazo procede del animal.
La piel es un complejo órgano con una función protectora primaria, que consiste fundamentalmente en el efecto barrera bidireccional que previene la pérdida de agua y electrolitos y evita la invasión de patógenos. Una piel intacta es resistente a la colonización e invasión de bacterias.
La parte más superficial de la epidermis es el estrato córneo, que supone la principal barrera contra la infección, dado que sus células integrantes (queratinocitos) se superponen entre sí, dificultando la entrada de gérmenes.
La flora bacteriana normal de la piel (Staphylococcus epidermidis, corinebacterias, cutibacterias…) resiste al medio ácido y previene la colonización por bacterias patógenas mediante la secreción de sustancias tóxicas llamadas bacteriocinas y la competencia/saturación de receptores celulares compartidos.
La alteración del equilibrio entre el huésped y la flora cutánea, alteraciones de la barrera cutánea, como heridas, úlceras o intertrigo, dermatosis como la dermatitis atópica, factores externos como temperatura y humedad ambiental alta, mala higiene, deportes de contacto y colonización nasal por estafilococo, determinan un mayor riesgo de infecciones.
Bacterias relacionadas con el impétigo
Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes son los gérmenes más frecuentes. El estafilococo es el agente causante de casi todos los casos de impétigo bulloso y de la mayor parte de los de impétigo costroso, que también puede estar causado por estreptococo o ser de etiología mixta estafilococo/estreptococo.
El impétigo puede adoptar una forma ampollosa (impétigo bulloso) o no ampollosa (impétigo costroso) que es mucho más frecuente (70 %). Puede aparecer en cualquier edad, con mayor incidencia en menores de 5 años, siendo mucho más raro en adolescentes. El impétigo bulloso predomina en menores de 2 años.
| Forma clínica | Características principales | Gérmenes relacionados |
|---|---|---|
| Impétigo costroso | Es la forma más frecuente; produce erosiones superficiales y costras melicéricas. | Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes o ambos. |
| Impétigo bulloso | Produce vesículas y ampollas superficiales; predomina en menores de 2 años. | Estafilococo productor de toxina exfoliativa. |
| Ectima | Es una forma ulcerativa y profunda de impétigo que penetra a través de la epidermis hasta la dermis. | Bacterias relacionadas con el impétigo. |
El estafilococo es la causa predominante del impétigo no ampolloso y la causa de todos los casos de impétigo ampolloso. Las ampollas son causadas por toxinas exfoliativas producidas por los estafilococos.
El ectima es una forma ulcerosa y profunda de impétigo que penetra a través de la epidermis hasta la dermis. Se desarrolla comúnmente en los miembros inferiores y se asocia con cicatrices.
Cómo puede relacionarse un arañazo de gato con el impétigo
Una causa frecuente de impétigo es rascarse una ampolla o una erupción. Las bacterias que viven habitualmente en la piel sin causar problemas pueden entrar en el cuerpo a través de una herida en la piel y causar síntomas de impétigo.
Cuando hay una ruptura en la piel, las bacterias pueden ingresar al cuerpo y multiplicarse allí. Esto causa inflamación e infección.
El contacto con un gato puede producir una herida visible, como un arañazo o una mordedura, o una lesión pequeña que pasa inadvertida. Si la zona se contamina, se manipula o se rasca, puede aparecer una infección superficial. También puede desarrollarse una infección más profunda, especialmente cuando existe dolor intenso, inflamación progresiva, pus o afectación del tejido situado bajo la piel.
El forúnculo afecta a todo el folículo piloso y el tejido circundante, produciendo pústulas, pápulas y nódulos eritematosos. En cambio, un absceso es una colección localizada de pus que puede evolucionar o no a partir del folículo piloso.
La agrupación de varios forúnculos formando una placa eritematosa, caliente, dolorosa, con afectación del tejido celular subcutáneo y trayectos fistulosos, se denomina carbunco.
Aspecto de las lesiones
Las lesiones se distribuyen en la cara, alrededor de la nariz o la boca, tronco, nalgas, periné, axilas y extremidades. También pueden aparecer en los brazos y las piernas.
Se inicia con máculas eritematosas solitarias de 2-4 mm que evolucionan a una vesícula/pústula de vida corta y dejan una erosión superficial con costra característica, llamada clásicamente “melicérica” por su color semejante a la miel.
El impétigo no ampollar suele manifestarse con vesículas o pústulas dispuestas en racimos que se rompen y desarrollan una costra melicérica sobre las lesiones. Las lesiones más pequeñas pueden coalescer en placas costrosas más grandes.
El impétigo ampolloso es similar, pero las vesículas suelen agrandarse rápidamente formando ampollas. Las ampollas se rompen y sus bases extensas quedan expuestas para luego cubrirse con una costra melicérica delgada.
En la forma ampollosa, las vesículas crecen hasta formar ampollas superficiales de 1-5 cm. Tras su rotura, dejan un collarete descamativo con poco eritema.
El ectima es una forma de impétigo que se caracteriza por la presencia de úlceras pequeñas, purulentas, superficiales, como en sacabocados, con costras gruesas de color amarronado-negruzco y un halo eritematoso.

Síntomas del impétigo
El impétigo puede producir prurito o escozor, y no cursa con síntomas sistémicos, aunque pueden objetivarse adenopatías en un 90 % de ocasiones.
El impétigo y el ectima pueden causar dolor o malestar leves. El prurito es frecuente; el rascado puede ayudar a diseminar la infección, con la inoculación del microorganismo en la piel adyacente y no adyacente.
Los síntomas incluyen llagas rojas que pican, y que se abren y supuran líquido transparente o pus durante algunos días. Las llagas se pueden producir en cualquier parte del cuerpo, pero afecta con mayor frecuencia la piel expuesta.
Los síntomas del impétigo son:
- Una o más ampollas que están llenas de pus y son fáciles de reventar.
- Lesiones cutáneas en la cara, los labios, los brazos o las piernas que se propagan a otras zonas.
- Ganglios linfáticos inflamados cerca de la infección.
- Parches de impétigo en el cuerpo, especialmente en niños.
La forma bullosa en un 90 % se presenta en menores de 2 años y es siempre afebril.
Contagio por contacto con el gato y entre personas
El contagio aparece por contacto directo, por autoinoculación o por fómites. El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que toque piel infectada o artículos, como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con piel infectada.
El impétigo es altamente contagioso. Esto significa que es particularmente eficiente al propagarse de persona en persona. El contacto cercano con una persona con impétigo es el factor de riesgo más común de contagio de la enfermedad.
El líquido que supura de las ampollas puede transmitir la infección cuando entra en contacto con una zona abierta de la piel. Los lugares con mucha gente pueden aumentar el riesgo de propagación de impétigo.
El rascado puede diseminar la infección a otras zonas del cuerpo. Por este motivo, es importante evitar rascar las lesiones, mantenerlas limpias y cubrirlas cuando así lo indique un profesional sanitario.
Las personas con sarna están en mayor riesgo de contraer impétigo. El compromiso inmunitario y la alteración de la barrera cutánea, como en los pacientes con dermatitis atópica subyacente o xerosis extensa, pueden contribuir al desarrollo de impétigo.
Qué hacer después de un arañazo o mordedura de gato
Si se desarrolla una herida en la piel, límpiela con agua y jabón y aplique una crema o pomada antibiótica hasta que sane.
El objetivo del tratamiento es eliminar la infección y aliviar los síntomas.
Las áreas afectadas deben lavarse con suavidad con agua y jabón varias veces al día para eliminar las costras. Lave suavemente, no frote, la piel varias veces al día. Use un jabón antibacterial para remover las costras y la secreción.
Use agua tibia con jabón para remojar las zonas de piel que estén cubiertas por costras. Mientras el área infectada se está curando, debe limpiarse con agua y jabón todos los días para eliminar suavemente las costras amarillas.
Anime a su hijo a no rascarse las llagas o las costras para evitar que entren las bacterias. Para impedir que el impétigo se extienda a otras partes del cuerpo, es posible que el médico o el enfermero recomiende cubrir las áreas de piel infectadas con gasa y cinta adhesiva o bien con un apósito que quede holgado.
Después de un arañazo o mordedura de gato, también es importante vigilar la evolución de la herida. La aparición de enrojecimiento que aumenta, calor, dolor, secreción, hinchazón o fiebre requiere valoración médica.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico. La mayoría de las veces, el médico puede diagnosticar el impétigo simplemente observando la erupción.
El diagnóstico de impétigo y ectima suele basarse en su aspecto característico. En algunos casos, es posible que se recolecte una muestra de la erupción y se envíe al laboratorio para verificar si es posible cultivar bacterias.
Solo en casos excepcionales se precisará un diagnóstico microbiológico, para el que se requerirá de un cultivo del exudado o de la ampolla.
Se recomienda la tinción de Gram y el cultivo del exudado de la lesión para identificar S. aureus, incluido el SARM, o especies de estreptococos betahemolíticos en el impétigo y el ectima. Sin embargo, iniciar el tratamiento empírico es razonable en casos típicos.
El test de diagnóstico rápido para estreptococo, practicado a partir de un frotis de las lesiones, muy sensible, puede ser útil en caso de resultado negativo, para orientar la etiología estafilocócica.
El cultivo puede ser especialmente útil en lesiones extensas, recurrentes, profundas, de evolución desfavorable o cuando existe sospecha de resistencia antibiótica.
Tratamiento del impétigo
El impétigo debe tratarse con antibióticos. Hay dos formas de antibióticos que ayudan: los tópicos, que se colocan sobre la piel afectada, y los orales, que se ingieren por boca.
El tratamiento del impétigo localizado consiste en un antibiótico tópico antiestafilocócico durante 5 a 7 días. Los antibióticos tópicos se usan para casos menos graves o si solo hay una pequeña zona de piel afectada, mientras que los antibióticos orales se usan para casos en los que se ve afectada una zona más grande.
La piedra angular del tratamiento son los antibióticos tópicos: mupirocina, ácido fusídico u ozenoxacino en caso de fracaso terapéutico.
Mupirocina y ácido fusídico deben ser las opciones preferidas, con los condicionantes de resistencias expuestos anteriormente. Ozenoxacino sería la primera opción a considerar en caso de fracaso terapéutico a los anteriores.
La bacitracina y la neomicina tópicas son menos eficaces y no se recomiendan.
El ozenoxacino es una quinolona no fluorada que además de una potente actividad antibacteriana contra Gram + y Gram-, tiene un marcado efecto antiinflamatorio.
El tratamiento tópico, por ejemplo con mupirocina o ácido fusídico, es tan eficaz o más que el tratamiento oral para el impétigo localizado.
Cuándo se necesitan antibióticos por vía oral
Se prefieren los antibióticos orales para pacientes con numerosas lesiones y para pacientes inmunodeprimidos con riesgo de complicaciones, cuando la terapia tópica no es práctica, por ejemplo, en enfermedad extensa, y durante brotes que afectan a varias personas para ayudar a reducir la transmisión.
En lesiones generalizadas, recidivantes, con afectación profunda o del estado general, se usan antibióticos sistémicos, como cefadroxilo y cloxacilina.
Cuando se opta por un tratamiento sistémico, por fracaso terapéutico con antibióticos tópicos o por impétigo extenso, no deben utilizarse terapias mixtas tópicas/sistémicas.
Los antibióticos orales incluyen dicloxacilina o cefalexina durante 7 días. En pacientes alérgicos a la penicilina, puede usarse clindamicina o eritromicina, pero la resistencia a ambos antibióticos es un problema creciente.
El ectima requiere tratamiento con antibióticos orales.
Impétigo ampolloso
El tratamiento del impétigo bulloso siempre debe ser sistémico, porque el antibiótico tópico no llega a la epidermis, donde están las bacterias, ya que la vesícula lo impide.
Cefadroxilo y cloxacilina son las opciones de primera elección. Cefalexina es una cefalosporina de primera generación con un espectro superponible a cefadroxilo, pero la ausencia de presentación pediátrica imposibilita el tratamiento en la edad en que el impétigo es más prevalente.
Resistencias antibióticas
La epidemiologia del impétigo ha experimentado un cambio radical en los últimos años. Hemos pasado de diagnosticar impétigos localizados con respuesta mayoritariamente favorable a los antibióticos tópicos de primera elección, mupirocina y ácido fusídico, a impétigos localizados con frecuentes fracasos terapéuticos que obligan a terapias de segunda línea más costosas, como ozenoxacino, o impétigos inicialmente localizados y tratados de forma tópica que evolucionan a impétigos extensos que deben tratarse con antibióticos sistémicos.
La explicación a este fenómeno es multifactorial. Por un lado, se ha descrito que, en los últimos años, hay más incidencia de impétigo y, por otro, han aumentado las resistencias de Staphylococcus aureus causante de impétigo.
A nivel mundial, las bacterias que causan el impétigo mostraban ya tasas crecientes de resistencia a los antibióticos habitualmente utilizados.
En el año 2000 preocupaba fundamentalmente el estafilococo resistente a la meticilina, pero, en el año 2007, empezaron a describirse cepas de Staphylococcus aureus resistentes al ácido fusídico.
La resistencia a la mupirocina ha aumentado del 1,5 % de 2013 al 5,6 % del 2023. También ha aumentado la resistencia combinada al ácido fusídico y a la mupirocina.
En 2023, el 91,45 % de cepas resistentes a la mupirocina lo eran también al ácido fusídico.
Se ha descrito la emergencia de un clon bacteriano de Staphylococcus aureus, CC121, con genes que confieren resistencia a los dos antibióticos tópicos y también favorecen que la simple colonización evolucione a infección clínicamente aparente.
En el estudio de un brote local, se ha comunicado que el tratamiento inicialmente pautado se tuvo que modificar en el 48 % de los casos por fracaso terapéutico. El 76 % de aislados de estafilococo eran resistentes al ácido fusídico, el 86 % a la mupirocina y el 72 % a los dos.
La presencia de los genes codificantes para las toxinas exfoliativas ETA y ETB explica la aparición de lesiones cutáneas y su diseminación.
La primera opción de antibiótico tópico que apareció como alternativa al ácido fusídico y a la mupirocina fue la retapamulina, que ya no está disponible en Europa desde 2017.
Cuándo considerar SARM
El papel del Staphylococcus aureus resistente a la meticilina adquirido en la comunidad tiene una importancia muy distinta según la localización geográfica, con prevalencias descritas entre el 13 y el 33 % en edad pediátrica. Los datos disponibles más recientes en Cataluña, de 2024, indican una prevalencia baja del 9,5 %.
Es más frecuente la presencia de SARM en pacientes hospitalizados.
No se recomienda el tratamiento empírico inicial contra SARM a menos que exista evidencia clínica convincente, como contacto con una persona con un caso documentado, exposición a un brote documentado, enfermedad grave o extensa.
La sospecha de SARM debería tratarse con clindamicina o cotrimoxazol. El tratamiento del SARM debe basarse en los resultados de los cultivos y los antibiogramas; la clindamicina, el sulfametoxazol/trimetoprima y la doxiciclina son opciones razonables de antibióticos empíricos por vía oral.
La elección concreta del antibiótico, la dosis y la duración deben establecerse por un profesional sanitario según la edad, el peso, la localización de las lesiones, la extensión, los antecedentes de alergia y los patrones locales de resistencia.
Cuándo consultar con rapidez
Si su hijo ya ha empezado a recibir tratamiento para el impétigo, observe bien sus ampollas y llame al médico si la piel no se le empieza a curar después de 3 días de tratamiento o si el niño tiene fiebre.
La falta de mejoría tras varios días de tratamiento, el aumento del número de lesiones, la aparición de ampollas extensas, el dolor intenso, la fiebre, el malestar general o la inflamación que se extiende pueden indicar una infección más extensa o profunda.
Además de las complicaciones locales supurativas, como celulitis o linfangitis, presentes en el 10 % de formas costrosas, y adenitis supurativas, hay complicaciones sistémicas excepcionales, como bacteriemia, con posible evolución posterior a osteomielitis, artritis séptica, neumonía y sepsis.
La erisipela presenta un comienzo abrupto con una placa eritematosa caliente y dolorosa, de borde bien definido. En la celulitis, la placa está mal delimitada y es profunda, caliente, eritematosa y muy dolorosa.
Ambos cuadros suelen cursar con síntomas generales, como fiebre y malestar, y pueden asociar linfangitis ascendentes y adenopatías.
Como complicaciones, podemos encontrar la formación de abscesos o la afectación de estructuras más profundas y, aunque es raro en pacientes sanos, cuadros sistémicos, como endocarditis y sepsis.
En infecciones profundas, con colecciones de pus, debe añadirse el drenaje quirúrgico.
Complicaciones posibles
Sin ningún tratamiento, la mayor parte de impétigos costrosos curan en dos semanas. La recuperación suele ser rápida si el tratamiento se comienza a tiempo.
Los retrasos en el tratamiento pueden causar celulitis, linfangitis, forunculosis e hiperpigmentación o hipopigmentación con o sin cicatrices.
La glomerulonefritis postestreptocócica es una complicación no supurativa de la infección cutánea por Streptococcus pyogenes, más frecuente en niños de 3-7 años, cuya sintomatología aparece 2-3 semanas después.
En algunas series se reporta hasta en un 5 % de casos, pero la impresión del autor es que es mucho más excepcional. La utilización de antibiótico no previene la aparición de glomerulonefritis, pero sí que reduce la transmisión de las cepas potencialmente nefritogénicas.
Es poco probable que el tratamiento con antibióticos pueda prevenir la glomerulonefritis posinfecciosa.
El impétigo estreptocócico puede cursar con psoriasis gutatta y escarlatina.
Medidas para evitar la propagación
Dado que el impétigo es muy contagioso, el niño debe evitar el contacto cercano con otros niños hasta que el sarpullido desaparezca o mejore después de dos días de antibióticos.
Las personas con impétigo pueden regresar a su trabajo, escuela o guardería si ya comenzaron el tratamiento con antibióticos.
Si usted entra en contacto con la erupción, asegúrese de lavarse bien las manos y la piel expuesta con agua y jabón.
Mantenga los paños y toallas de la persona afectada separados de los de otros miembros de la familia. Para prevenir el contagio de una infección por impétigo a otros miembros de la familia, asegúrese de que todos usen sus propias prendas de vestir, sábanas, maquinillas de afeitar, jabones y toallas.
Separe las sábanas, las toallas y la ropa de vestir de cualquier persona que tenga impétigo de las del resto de la familia y lávelas con agua caliente.
El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que toque piel infectada o artículos, como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con piel infectada.
Para prevenir la infección por impétigo, mantenga la piel limpia. Los niños deben lavarse las manos bien y con frecuencia, así como darse baños o duchas con regularidad.
Preste especial atención a las heridas en la piel, como cortes, rasguños y picaduras de insectos, las áreas con eccema y las erupciones.
Dado que la bacteria que causa el impétigo ingresa a través de las heridas en la piel, la mejor manera de evitar esta infección es prevenir las heridas en la piel.
Después de un arañazo o una mordedura de gato, lave la zona con agua y jabón, no la rasque y vigile su evolución. Si aparecen lesiones con aspecto de costra melicérica, ampollas, pus o enrojecimiento progresivo, consulte con un profesional sanitario.
Impétigo recurrente y portadores de estafilococo
Los portadores nasales de Staphylococcus aureus presentan más cuadros crónicos y recidivantes.
La descolonización en los portadores nasales crónicos de estafilococos puede lograrse eficazmente mediante la administración de antibióticos tópicos, como mupirocina, lo que causa una reducción significativa en la tasa de infección por S. aureus; sin embargo, es menos claro si dicha descolonización reduce específicamente las tasas de impétigo recurrente.
La alteración de la barrera cutánea debe corregirse cuando sea posible. En pacientes con dermatitis atópica subyacente o xerosis extensa, la recuperación de la barrera cutánea normal puede realizarse mediante la utilización de emolientes tópicos y glucocorticoides si están justificados.
Los portadores nasales de estafilococo, las personas con dermatitis atópica, las lesiones cutáneas recurrentes y los convivientes afectados pueden requerir una evaluación específica para determinar la causa de las recurrencias y las medidas de prevención adecuadas.
Enfermedad del ARAÑAZO del GATO 🐱👱👩 | ¿Afecta a gatos y a humanos? ¿Cómo se transmite?
Diferencias entre impétigo y otras infecciones tras un arañazo de gato
El impétigo es una infección superficial de la epidermis que suele producir costras, vesículas, pústulas o ampollas. Una mordedura o un arañazo de gato también puede producir cuadros clínicos más profundos, por lo que la evolución y el aspecto de la lesión son importantes.
En la celulitis se produce una afectación más profunda de la dermis y del tejido celular subcutáneo, siendo más frecuentes el estafilococo y el estreptococo.
La erisipela es una infección que afecta a la dermis, al sistema linfático y, en ocasiones, al tejido celular subcutáneo. El patógeno más frecuente es el estreptococo beta-hemolítico del grupo A, menos frecuente del grupo B, C, G y, en un porcentaje pequeño, el Staphylococcus aureus.
La erisipela suele afectar a niños pequeños, ancianos o enfermos debilitados, y en el recién nacido puede originarse en el cordón umbilical. Predisponen a erisipela y celulitis: linfedema, úlceras crónicas, inmunodepresión y alteraciones vasculares.
El panadizo, o paroniquia, se produce por la pérdida de integridad del aparato ungueal por traumatismo, manipulación, onicofagia, succión del dedo, manicura y onicocriptosis, también llamada uña encarnada.
La etiología del panadizo es mucho más diversa que en las infecciones bacterianas descritas anteriormente y suele ser polimicrobiana: estafilococo, Streptococcus pyogenes, bacterias gramnegativas o anaerobias, como Bacteroides, especies de Enterococcus o Eikenella corrodens, asociadas a la exposición a secreciones orales, Candida albicans o herpes simple.
Cursa con edema, eritema y dolor, que evoluciona a una colección de pus que puede involucrar el hiponiquio, el lecho ungueal e incluso progresar a un absceso profundo con celulitis y linfangitis.
Por ello, una lesión posterior a un arañazo o mordedura de gato no debe clasificarse como impétigo únicamente por el antecedente del contacto con el animal. El diagnóstico depende del aspecto de la piel, la profundidad, los síntomas generales y la evolución.
Preguntas frecuentes
¿El impétigo siempre lo transmite un gato?
No. El impétigo está causado principalmente por Staphylococcus aureus y/o Streptococcus pyogenes. El gato puede contribuir a la infección al producir una herida que facilita la entrada de bacterias, pero el contagio entre personas y la autoinoculación son mecanismos frecuentes.
¿Qué aspecto tiene el impétigo?
El impétigo no ampolloso suele manifestarse con vesículas o pústulas dispuestas en racimos que se rompen y desarrollan una costra melicérica. El impétigo ampolloso produce ampollas superficiales que se rompen y dejan bases extensas expuestas.
¿Se puede tratar solo con una crema?
El tratamiento del impétigo localizado consiste en un antibiótico tópico antiestafilocócico durante 5 a 7 días. Los antibióticos orales se utilizan cuando hay numerosas lesiones, enfermedad extensa, ectima, inmunodepresión, afectación profunda, fracaso del tratamiento tópico o brotes que afectan a varias personas.
¿Cuándo debe valorarlo un médico?
Consulte si la piel no se empieza a curar después de 3 días de tratamiento, si aparece fiebre, si las lesiones se extienden, si existe dolor intenso, si se forman ampollas grandes o si aparece pus, inflamación profunda o malestar general.
¿Qué debe hacerse con la herida causada por el gato?
Lave suavemente la zona con agua y jabón, evite rascarla y vigile la aparición de enrojecimiento, calor, dolor, secreción o inflamación progresiva. Una herida por mordedura o arañazo puede requerir una valoración diferente de la necesaria para un impétigo superficial.