La rosa mosqueta se utiliza con frecuencia para mejorar el aspecto de cicatrices quirúrgicas, traumáticas, quemaduras, estrías y otras marcas cutáneas. Sin embargo, un punto infectado necesita una valoración y unos cuidados diferentes: el aceite de rosa mosqueta no sustituye la limpieza adecuada, el seguimiento médico ni el tratamiento indicado por un profesional sanitario.
La cicatrización es un proceso biológico que consiste en la restauración y reparación de las funciones del tejido a partir de una serie de reacciones bioquímicas y mitóticas que buscan conseguir el cierre de la herida. Es un proceso simultáneo y continuo, que comienza cuando tiene lugar la lesión y en el que se superponen las distintas etapas para la curación de la herida, cuyo objetivo es la sustitución del tejido dañado por uno nuevo.
Qué significa que un punto esté infectado
Un punto puede presentar cierto enrojecimiento o sensibilidad durante la cicatrización normal. Una cicatriz roja, rosa, rosada o rojiza es una cicatriz que está activa, en proceso de cicatrización. Según avanza la cicatrización esa coloración irá remitiendo.
La infección debe sospecharse cuando aparecen signos que indican una inflamación progresiva o una alteración del cierre de la herida. La cicatrización patológica puede favorecer la aparición de lesiones inflamadas localizadas, eritematosas, pruriginosas y dolorosas, así como una desfiguración estética con un impacto importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren.
- Enrojecimiento que aumenta o se extiende alrededor de los puntos.
- Dolor creciente, especialmente si antes estaba mejorando.
- Hinchazón, calor local o sensibilidad marcada.
- Secreción espesa, pus, mal olor o cambios llamativos en el aspecto de la herida.
- Separación de los bordes de la herida.
- Fiebre o malestar general.
El proceso infeccioso es uno de los factores locales que pueden interferir con la cicatrización. También pueden dificultarla la hipoxia y una herida situada en zonas de tensión. Entre los factores sistémicos se encuentran la edad, la malnutrición, las enfermedades cardiovasculares e inmunitarias y el tabaquismo.

Qué hacer ante un punto infectado
Ante la sospecha de infección, es importante solicitar valoración médica o de enfermería, especialmente si el enrojecimiento progresa, hay secreción, fiebre, dolor intenso o apertura de la herida.
- No aplicar aceite de rosa mosqueta sobre una herida abierta, con secreción o con signos de infección.
- No retirar la costra por la fuerza.
- No manipular los puntos ni intentar extraerlos en casa.
- Mantener la zona limpia y seca según las indicaciones recibidas.
- No utilizar antibióticos, desinfectantes o remedios caseros sin recomendación profesional.
- Seguir las instrucciones del cirujano o del equipo sanitario sobre curas, apósitos y retirada de suturas.
La prevención y el tratamiento del proceso de cicatrización complicada estarán orientados hacia la cicatrización rápida de la herida, el desbridamiento precoz del tejido dañado, la prevención y tratamiento de la inflamación prolongada y de cualquier proceso infeccioso, así como el uso de apósitos garantes de una cura de la herida en ambiente húmedo para favorecer la regeneración tisular.
Cuándo no debe aplicarse rosa mosqueta
La rosa mosqueta nunca debe aplicarse sobre una herida abierta o recién cerrada con puntos. Aplicar rosa mosqueta demasiado pronto puede interferir en el proceso de cierre de la herida y aumentar el riesgo de complicaciones.
Para cicatrices recientes, es importante esperar hasta que la herida esté completamente cerrada. Generalmente, los médicos recomiendan esperar entre 2 y 3 semanas después de la cirugía, aunque este tiempo puede variar según el tipo de intervención y la evolución individual. Siempre conviene consultar con el cirujano antes de empezar.
También se ha indicado que puedes empezar a aplicarla cuando se cae la costra de una herida o a las 24 horas después de que te hayan retirado los puntos. Estas recomendaciones no son equivalentes para todos los casos: el momento adecuado depende de la causa de la herida, del tipo de sutura, de la intervención y de la evolución individual. La causa de la herida puede ser un golpe, un corte, una quemadura o una incisión quirúrgica.
El color rojo o rosado puede indicar que la cicatriz continúa en proceso activo de regeneración, pero el color por sí solo no confirma que la herida esté preparada para recibir aceite. Antes de aplicarlo, la zona debe estar completamente cerrada, limpia, seca y sin secreción ni signos de infección.
Cómo cuidar una cicatriz cuando la herida ya está cerrada
Antes de aplicar el aceite, asegúrate de que la zona cicatrizada esté completamente limpia y seca.
- Limpia y seca suavemente la zona afectada.
- Aplica de dos a tres gotas de aceite en la cicatriz.
- Realiza un suave masaje circular durante uno o dos minutos para ayudar en la absorción.
- Evita ejercer presión si existe dolor, tirantez intensa o sensibilidad.
- Sigue la frecuencia recomendada por el profesional sanitario o por el fabricante del producto.
Para cicatrices recientes, se ha descrito la aplicación del aceite aproximadamente dos semanas después de la cicatrización, dos o tres veces al día. Otra pauta propone aplicarlo cada 12 horas, mañana y noche, durante los tres o cuatro primeros meses, y continuar los meses siguientes con una aplicación cada 24 horas.
La consistencia es la clave para obtener resultados visibles con el aceite de rosa mosqueta. El masaje previene la formación de adherencias, disminuye la tirantez, el dolor y el picor sobre la cicatriz. Como mínimo se recomienda aplicarlo de 6 a 9 meses, aunque cuanto más tiempo se trate la cicatriz durante la remodelación, mejor.
La duración y la frecuencia no están establecidas de manera uniforme para todas las heridas. Los estudios presentan una gran heterogeneidad en cuanto a la pauta de administración seguida para la aplicación de este aceite, el tiempo de observación del proceso de cicatrización y la duración del tratamiento.
Qué puede aportar el aceite de rosa mosqueta
El aceite de rosa mosqueta es un aceite natural que se extrae de las semillas de algunas especies de rosas silvestres. Su obtención puede realizarse mediante extracción en frío de las semillas del fruto de Rosa aff. rubiginosa L. -Rosa eglanteria L.- y Rosa moschata Herrm.
La rosa mosqueta pertenece al género Rosa, dentro de la familia Rosaceae, que cuenta con más de 100 especies. Es un arbusto que crece de forma silvestre o cultivada en regiones templadas y continentales moderadas.
El aceite de rosa mosqueta es rico en ácidos grasos poliinsaturados: ácido α-linoleico, ácido linolénico y ácido oleico. Estos componentes participan en el mantenimiento de la permeabilidad de las membranas de las células, favorecen la síntesis de prostaglandinas y de leucotrienos, intervienen en procesos de mitosis, ordenamiento celular y fosforilación, regulan la permeabilidad de la barrera epidérmica y suavizan, hidratan y aportan mayor flexibilidad a la piel.
| Componente o grupo | Posible función relacionada con la piel |
|---|---|
| Ácidos grasos poliinsaturados | Hidratación, elasticidad, permeabilidad de membranas y reparación de lesiones |
| Vitamina A | Reparación de pieles dañadas y mejora de la pigmentación |
| Polifenoles | Actividad antioxidante |
| Carotenoides | Acción antioxidante y contribución al cuidado cutáneo |
| Aminoácidos | Participación en la estructura y mantenimiento de los tejidos |
El aceite también contiene vitaminas, polifenoles, carotenoides y aminoácidos. Participa en el mantenimiento de la permeabilidad de membranas celulares, favorece la mitosis celular e interviene en procesos de hidratación, epitelización y elasticidad cutánea.
El pH del aceite de rosa mosqueta se sitúa en 5,1, lo que permite su absorción rápida y su acción sobre las capas externas e internas cutáneas, sintetizando colágeno y elastina con el objetivo de favorecer la firmeza y elasticidad de la piel.
Regeneración y epitelización
La rosa mosqueta estimula el proceso de epitelización, que consiste precisamente en la regeneración de la piel cuando está cicatrizando. La alta presencia de ácidos grasos insaturados favorece la estimulación del proceso de epitelización.
Los ácidos grasos esenciales ayudan a regenerar la piel herida. Las propiedades del aceite de rosa mosqueta pueden aportar la elasticidad y flexibilidad que necesita la piel para conseguir que se recupere lo mejor posible.
Hidratación y elasticidad
La acción hidratante es importante porque mantener la piel de la cicatriz flexible evita que se endurezca y se formen marcas demasiado rígidas o visibles. El aceite hidrata gracias a su riqueza en ácidos grasos esenciales, que ayudan a mejorar la integridad de la barrera cutánea y el buen estado de la emulsión epicutánea.
Actúa por un mecanismo de hidratación pasivo y activo. También ayuda a evitar la pérdida de agua, protege la barrera cutánea y suaviza la piel.
Pigmentación y aspecto de la cicatriz
La rosa mosqueta no borra cicatrices, pero sí ayuda a que sean más estéticas, suaves y menos pigmentadas. El aceite de rosa mosqueta contribuye a que la coloración de la cicatriz mejore, pero no es un despigmentante.
En cicatrices antiguas de más de seis meses que ya hayan finalizado el proceso de curación, el aceite de rosa mosqueta puede ayudar a suavizar la apariencia de la cicatriz, mejorar la textura de la piel y reducir la pigmentación.
Qué dice la evidencia sobre su uso en heridas y cicatrices
Se realizó una revisión narrativa exploratoria para conocer el origen, las propiedades y la composición del aceite de rosa mosqueta. Se utilizaron 19 artículos para describir las propiedades y la composición del aceite de rosa mosqueta.
Generalmente, los estudios obtuvieron resultados satisfactorios respecto a la aplicación tópica del aceite de rosa mosqueta sobre heridas de diversa etiología. La mayoría de los estudios obtuvieron resultados positivos.
- Mayor tejido de granulación sobre el área de la herida.
- Menor actividad inflamatoria.
- Mayor remodelación y organización de las fibras de colágeno.
- Proceso de cicatrización más rápido.
- Reducción de las dimensiones de algunas lesiones tratadas.
Las revisiones relacionan el poder regenerativo tisular para la curación y cierre de las heridas del aceite con sus propiedades antiinflamatorias, sus ácidos grasos esenciales y el ácido ascórbico, así como con su acción favorecedora de la deposición de colágeno en la herida. También se ha considerado la actividad inmunomoduladora del aceite de rosa mosqueta como otro posible mecanismo cicatrizante.
Una revisión abordó la posible eficacia del aceite de rosa mosqueta para acortar el tiempo de cicatrización sobre lesiones quirúrgicas, traumáticas, quemaduras o úlceras varicosas mediante una mayor organización del tejido de granulación, una mayor deposición de colágeno sobre el lecho de la herida, una menor actividad inflamatoria y su acción antioxidante.
No obstante, las limitaciones metodológicas y la gran heterogeneidad de los resultados impiden que el aceite de rosa mosqueta pueda ser recomendado en la práctica clínica como agente cicatrizante. No existe consenso sobre su eficacia en la prevención o tratamiento de queloides y cicatrices hipertróficas.
Diferencias entre aceite puro y refinado
Respecto al tipo de aceite de rosa mosqueta, un ensayo consiguió una cicatriz de menores dimensiones utilizando aceite de tipo refinado, que fue más estable en el tiempo y produjo menos cambios de olor y coloración en el lecho de la herida, en comparación con aceite puro.
Sin embargo, la aplicación de este aceite de tipo refinado desde el mismo momento posquirúrgico no es aconsejable por el exceso de maceración de la herida. Además, no acorta el tiempo de cicatrización, aunque reduce el tamaño de la cicatriz.
Las curas con aceite de rosa mosqueta se realizaron cada 12 horas diariamente, pasadas 48 horas desde la intervención quirúrgica. Este dato procede de un estudio concreto y no debe interpretarse como una indicación general para aplicar aceite sobre una herida recién intervenida.
Otro ensayo, utilizando aceite puro, consiguió que el 63% de los pacientes del grupo tratado presentase una menor decoloración de la cicatriz en comparación con el grupo control.
El aceite de mayor calidad es el obtenido por prensado y extracción en frío, sin utilizar métodos químicos que requieren que el aceite sea después refinado a altas temperaturas, mayores de 200 ºC, pudiendo perder en este proceso algunas propiedades por termolabilidad o volatilización de los componentes.
Resultados observados en distintos tipos de heridas
Heridas posquirúrgicas
Se han realizado ensayos clínicos aleatorizados para analizar el efecto del aceite de rosa mosqueta en heridas posquirúrgicas. En una muestra inicial de 120 sujetos sometidos a procedimientos quirúrgicos para la extirpación de tumores, se aplicó aceite de rosa mosqueta dos veces al día una vez retiradas las suturas a las 6 semanas de la intervención quirúrgica, con una reevaluación de la herida pasadas otras 6 semanas desde dicha retirada.
El ensayo destacó la mejoría cosmética de las cicatrices posquirúrgicas a nivel de decoloración, atrofia y eritema, especialmente en este último aspecto. Respecto a la atrofia, su mejora pudo ser consecuencia de la vitamina A, componente presente en el aceite de rosa mosqueta.
No obstante, se consideró insuficiente la evidencia como para poder recomendar este aceite para la prevención y tratamiento en los casos de cicatrización patológica.
Lesiones digitales en niños con diabetes
Un ensayo clínico aleatorizado, abierto, controlado, prospectivo e intervencionista evaluó la seguridad y eficacia del aceite de rosa mosqueta para prevenir y tratar heridas causadas en dedos para control glucémico en niños con diabetes mellitus tipo 1.
Se aplicó durante 12 días aceite de rosa mosqueta sobre las lesiones digitales dos veces al día. No obstante, el estudio concluyó que la aplicación del aceite no supuso una mejora estadísticamente significativa de las lesiones digitales, probablemente por los sesgos metodológicos que pudieron haber actuado como variable de confusión, o bien debido a la propia ineficacia del aceite de rosa mosqueta como producto cicatrizante.
Cicatrices hipertróficas y queloides
Solamente tres estudios hacen referencia a la aplicación del aceite de rosa mosqueta sobre queloides y cuatro mencionan su aplicación sobre cicatrices hipertróficas.
En uno de los estudios incluidos se observó un aplanamiento de la cicatriz hipertrófica en las personas que habían recibido este aceite, así como una mejora estética de los queloides. Sin embargo, no existe consenso sobre su eficacia en la prevención o tratamiento de queloides o cicatrices hipertróficas.
Factores que influyen en la evolución de una cicatriz
Los estudios pueden tener importantes diferencias entre sí, como los tamaños muestrales, las características fisiológicas de los sujetos, el tipo de herida estudiada, las intervenciones quirúrgicas o los momentos de formación de cicatrices ya instauradas.
Además, todas las personas no cicatrizan de la misma manera y con la misma rapidez. La evolución depende de la causa de la herida, la localización, la tensión sobre la piel, la presencia de infección, el estado nutricional, la edad, las enfermedades asociadas y el consumo de tabaco.
La cicatrización patológica es una forma aberrante de la reparación de una lesión causada por una desviación en cualquiera de las etapas del proceso de cicatrización. Se caracteriza por una proliferación celular dérmica, un depósito excesivo de proteínas de la matriz extracelular y un estado inflamatorio y de fibrosis persistentes, con el consiguiente engrosamiento de la cicatriz.
Rosa mosqueta y aloe vera
Entre los tratamientos tópicos utilizados frecuentemente en la práctica clínica habitual para mejorar la cicatrización se encuentran Aloe vera, el extracto de cebolla y, especialmente, el aceite de rosa mosqueta.
El aloe vera destaca por su función hidratante. Una zona de la piel que está cicatrizando pierde más agua que el resto, así que es necesario reforzar su hidratación para evitar que la cicatriz que quede se marque demasiado.
Por otro lado, el aloe vera también destaca por su regeneración celular, lo que puede ayudar a mejorar la cicatrización de cualquier herida y conseguir que la piel recupere su estado natural.
- Fosfato de manosa: mejora el crecimiento de los tejidos.
- Mucílago: es capaz de ablandar tejidos endurecidos como las cicatrices y mejora su aspecto gracias a su efecto emoliente.
- Saponina: un antiséptico que impide la infección de la cicatriz.
- Fitoesteroles: antiinflamatorios que reducen la notoriedad de la marca.
- Mucopolisacáridos: favorecen la hidratación celular y el proceso de cicatrización.
No hay uno que sea más recomendable que el otro, porque ambos son efectivos y también cuentan con otras propiedades y nutrientes útiles para muchos más fines. La elección debe adaptarse al tipo de cicatriz, al estado de la piel y a las indicaciones de un profesional.
Cuándo consultar con un profesional
Consulta con el cirujano, el centro de salud o un servicio de atención sanitaria si el punto está cada vez más rojo, doloroso, caliente o hinchado, si aparece pus o mal olor, si la herida se abre o si tienes fiebre.
También es especialmente importante solicitar asesoramiento si tienes diabetes, una enfermedad inmunitaria, problemas cardiovasculares, malnutrición o antecedentes de cicatrización patológica.
El aceite de rosa mosqueta puede formar parte del cuidado de una cicatriz cerrada, pero no debe utilizarse para tratar por cuenta propia una herida abierta o un punto infectado. En presencia de infección, la prioridad es identificar la causa y recibir el tratamiento indicado.