Botox en pacientes oncológicos: seguridad, indicaciones y límites

La Medicina Estética ayuda a muchos pacientes a minimizar los problemas que se generan a raíz de los tratamientos contra el cáncer.

Sentirse bien es muy importante y más cuando se está atravesando una patología como el cáncer. De todos son conocidos los efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia. Estos pacientes además de sufrir por la enfermedad, su malestar se ve incrementado en ocasiones por el aspecto externo de “enfermo”. En este sentido, la Medicina Estética ofrece tratamientos que pueden ayudar a los pacientes oncológicos a mejorar su calidad de vida y a no sentirse estigmatizados.

Qué es la toxina botulínica y por qué se utiliza

La infiltración de toxina botulínica tipo A se usa para el tratamiento estético de las arrugas faciales, de acuerdo con la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

El Botox se utiliza comúnmente para amortiguar los nervios de la cara, que paraliza los músculos diminutos para suavizar la piel arrugada. Pero tiene otros usos médicos, incluyendo jaquecas de lucha, espasmos musculares, y sudoración excesiva.

La toxina botulínica se considera un fármaco seguro que puede combinarse con la radioterapia y la quimioterapia. Actualmente se está observando su utilidad a nivel nociceptivo, antiinflamatorio y postquirúrgico.

La característica que mejor define al paciente oncológico es la fragilidad2,5. En la bibliografía revisada, los efectos adversos referidos en tratamientos realizados en pacientes oncológicos con TBA son mínimos y no difieren, en general, de los encontrados en un paciente sano. La TBA es un tratamiento efectivo con bajo riesgo de interacciones farmacológicas4,7,8.

Objetivos de la toxina botulínica en oncología

El objetivo es verificar la contribución de la toxina botulínica A (TBA) al aumento de la calidad de vida e investigar su perfil de seguridad en el paciente oncológico.

El cáncer es una de las principales causas de morbimortalidad del mundo. El tratamiento debe ser abordado desde el punto de vista biopsicosocial. A día de hoy devolver la calidad de vida al paciente oncológico es una prioridad.

La imagen corporal del paciente oncológico se ve claramente afectada, tanto por la propia enfermedad como por la cirugía y los tratamientos adyuvantes. El tratamiento con radioterapia frecuentemente deja secuelas, tales que asimetrías, dolor, alopecia y/o radiodermitis. La quimioterapia, en muchas ocasiones, cursa con cambios en el peso corporal3‑5.

La medicina estética dispone de tratamientos encaminados a mejorar la calidad de vida del paciente oncológico.

El cáncer es una enfermedad de alta prevalencia; los pacientes son cada vez más jóvenes y los avances en el tratamiento han dado lugar a una enfermedad que, en muchas ocasiones, se hace crónica. De esta forma, están ganando una gran importancia los tratamientos enfocados a mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

Qué dice la evidencia científica disponible

Se ha efectuado una búsqueda de artículos en las principales bases de datos, desde 2002 hasta 2022, a través de términos específicos para esta revisión. Así mismo, se limitó la búsqueda empleando criterios específicos de inclusión/exclusión.

La búsqueda se realizó desde enero de 2002 hasta junio de 2022, utilizando palabras clave de Medical Subjet Headings (MeSH): botulinum toxin, cancer, neuropathic pain, postsurgical pain, raditoherapy, chemotherapy.

Se consideraron como principales criterios de inclusión que fueran trabajos publicados entre 2002 y 2022 y que estuvieran escritos en inglés o español. La limitación de la búsqueda se realizó en base a los siguientes criterios de exclusión: estudios publicados antes del año 2002; otros idiomas; estudios duplicados y estudios cuyo contenido no guardara relación con el objetivo previsto.

Se encontraron 58 artículos, de los que 24 se consideraron relevantes para alcanzar los objetivos propuestos.

De los 58 artículos iniciales, tras aplicar los criterios mencionados, se consideraron válidos 24 artículos, se incluyeron ensayos controlados aleatorios, estudios observacionales e informes de casos. Se rescataron dos artículos adicionales al revisar las referencias de los artículos seleccionados. Los artículos de revisión y metaanálisis encontrados solo se tuvieron en cuenta para la discusión.

Elemento de la revisiónDato
Periodo de búsquedaDesde enero de 2002 hasta junio de 2022
Artículos encontrados58 artículos
Artículos considerados relevantes24
Tipos de estudios incluidosEnsayos controlados aleatorios, estudios observacionales e informes de casos
Idiomas incluidosInglés o español

A la hora de buscar evidencia científica que respalde su uso, así como los beneficios y su superioridad frente a pautas de tratamiento ya establecidas, se encuentran muchas limitaciones en lo que al paciente oncológico se refiere.

Hay que señalar como principales limitaciones de los estudios analizados el escaso número de participantes incluidos y la falta de una metodología estandarizada para objetivar resultados.

Botox con finalidad estética durante el cáncer

Por último, comienzan a publicarse estudios que avalan el uso seguro de la TBA en el paciente oncológico con finalidad estética para corrección de arrugas faciales23.

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres españolas. Según los últimos datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2023 se diagnosticarán 35.001 nuevos casos de cáncer de mama.

Cualquier diagnóstico de cáncer tiene un impacto emocional enorme tanto en la paciente como en su entorno. Es normal que a partir de ese momento la prioridad sea, además del tratamiento, mejorar su calidad de vida y su bienestar.

Y aquí entra de lleno la estética, porque es habitual que las pacientes sufran cambios físicos como la caída del cabello, la pérdida de las cejas, reacciones alérgicas en la piel, etc. Hay muchos estudios que analizan la conexión entre la imagen corporal y el bienestar, algo que a la larga repercute en el estado de ánimo para enfrentar una enfermedad como el cáncer.

Los tratamientos de belleza, al igual que el ejercicio físico o la alimentación saludable, se pueden convertir en un buen aliado para las pacientes, ya que les ayudan a verse mejor.

La utilización de la TBA con finalidad estética es segura en el paciente oncológico si se conocen bien sus límites, interacciones e indicaciones.

Aplicación facial de toxina botulínica

Tratamientos según el momento del proceso oncológico

El tipo de tratamiento propiamente médico-estético que puede aplicarse en estos casos, varía en función de cada paciente.

El doctor Falcón explica que se han definido «tres situaciones en función de la seguridad de la realización de cada tratamiento, según el momento en el que se encuentra su tratamiento oncológico.

Antes del tratamiento oncológico

El antes suele ser una fase de preparación o prevención de lo que sabemos que va a pasar, en este periodo, los tratamientos más recomendados son aquellos que influyen en la preparación de la piel, uñas y antes de la caída del cabello (aquí entrarían el microblading o micropigmentación de las cejas o el relleno).

Durante el tratamiento activo

Durante el tratamiento oncológico pueden hacerse muchas más cosas de lo que la gente piensa, casi todo lo que no implique un posible sangrado o tratamientos invasivos que puedan tener riesgos de infección en un momento de bajada de defensas.

Durante el tratamiento oncológico activo es usual que los neutrófilos (glóbulos blancos o células de las defensas) o las plaquetas (encargadas de la coagulación), estén por debajo de sus valores normales. Sólo conoceremos cuál es su valor tras una analítica, y las cifras pueden variar en función de los días tras la administración del tratamiento.

Los protocolos estéticos que sí se pueden realizar, aunque la paciente esté en tratamiento activo, son el plasma rico en plaquetas, los materiales de relleno como el ácido hialurónico, la toxina botulínica, las terapias con fuentes de luz como luz pulsada, láser o radiofrecuencia fraccionada, la carboxiterapia, la micropigmentación y el microblading.

La posibilidad de realizar un tratamiento durante esta fase debe valorarse individualmente, teniendo en cuenta la analítica, el estado de la piel, el tratamiento oncológico y el criterio del equipo médico.

Después de finalizar la terapia

En el después, está prácticamente todo permitido. En este momento suelen usarse tratamientos para mitigar posibles efectos secundarios que el tratamiento haya tenido en la piel (sequedad, cicatrices...).

Una vez finaliza la terapia contra el cáncer, aunque las recomendaciones clásicas han sido siempre que la paciente esperara unos seis meses para someterse a cualquier tratamiento estético, el doctor explica que «existen tratamientos que son seguros durante el tratamiento activo por lo que probablemente no sea necesario esperar tanto.

Hay una gran falta de evidencia científica en el contexto de la medicina estética y determinados tratamientos anticáncer, por ello muchas veces es recomendable ser prudente y esperar algún tiempo.

Indicaciones médicas de la TBA en pacientes oncológicos

Dolor nociceptivo, neuropático y postquirúrgico

Sin embargo, son muchos los estudios que avalan el uso de TBA para el tratamiento del dolor nociceptivo y postquirúrgico6‑8.

El uso de dosis bajas TBA para el tratamiento del dolor postquirúrgico moderado a severo ha demostrado su efectividad, con dos ventajas importantes; en primer lugar, los efectos de la inyección de la neurotoxina dura entre tres y seis meses y, en segundo lugar, los efectos secundarios de la TBA son menores en comparación con los analgésicos potentes y exhibe un mejor perfil de seguridad9,10.

Numerosas publicaciones sugieren la utilidad de las inyecciones de TBA en los síndromes de dolor secundarios a la presión directa de la masa neoplásica o el dolor neuropático en las áreas en las que se practica la cirugía del cáncer o la radiación posterior.

En cuanto a los estudios sobre la infiltración de TBA en el dolor neuropático se observan disparidades en la vía de administración24.

Los estudios sobre el alivio del dolor crónico son alentadores, sugiriendo eficacia y seguridad de los tres tipos de neurotoxina tipo A; sin embargo, todos están limitados por el pequeño número de pacientes estudiados.

Se precisan estudios doble ciego y controlados con placebo para respaldar o refutar su eficacia.

Hasta ahora la única indicación aprobada de la TBA en el dolor ha sido en la migraña crónica25.

Secuelas de radioterapia y cirugía

La inyección de TBA en las glándulas parótidas o submaxilares reduce los síntomas de la sialorrea secundaria a la lesión glandular postirradiación; de igual manera alivia la hiperhidrosis gustativa resultante de la cirugía parotídea y oral en pacientes con cáncer.

Otras indicaciones son la mejora de la movilidad articular postquirúrgica en tumores de cabeza y cuello, y la buena respuesta de las contracturas capsulares tras la reconstrucción mamaria.

Existen estudios que revelan que la TBA se puede combinar de forma segura con la radioquimioterapia11‑14.

Inyecciones de toxina botulínica en cicatrices

Asimetrías y parálisis facial

La TBA juega un papel fundamental en la corrección de asimetrías resultantes de secuelas como la parálisis facial, consiguiendo mejorías tanto estéticas como funcionales15.

Es destacable que, incluso después de terminarse el efecto activo del tratamiento TBA, el efecto estético continúa.

Una ventaja adicional a la terapia correctiva con este procedimiento es que la disminución temporal de la fuerza en el lado sano, potencia las maniobras de compensación contralaterales.

Las inyecciones de TBA pueden inducir cambios inconscientes endógenos en el movimiento muscular y, por lo tanto, en el estado de ánimo de los pacientes, que culmina en menos ira, miedo y tristeza según la teoría de la retroalimentación facial10,16.

Cicatrices, queloides y contracturas

Con el empleo de la TBA se ha observado que presenta actividad sobre la regulación de la actividad fibroblástica y su ciclo celular, contrarrestando la expresión alterada de factores de crecimiento y de los genes implicados en la génesis de queloides y cicatrices, previniendo la diferenciación de fibroblastos a miofibroblastos, lo que disminuye la tensión tisular en la que asientan17,18.

No obstante, en el tratamiento de los queloides con TBA, los datos actualmente disponibles son extremadamente limitados, con deficiencias significativas en los estudios de campo, cortos periodos de tiempo y una medición de los resultados muy heterogénea.

Reconstrucción mamaria y corrección de depresiones

La TBA, el ácido hialurónico y la hidroxiapatita cálcica han demostrado ser útiles para mejorar asimetrías, dar volumen a las depresiones quirúrgicas y disimular cicatrices atróficas en los pacientes oncológicos23.

Botox y cáncer gástrico: una línea experimental diferente

El Botox puede ser un nuevo agente contra el cáncer.

Una investigación reciente, sugiere que el corte de las células nerviosas que alimentan los tumores parece que detiene el progreso del cáncer.

Estudios anteriores determinaron que la reducción quirúrgica de los nervios en el estómago, podría bloquear el crecimiento del cáncer en varios ratones con cáncer de estómago.

En un nuevo estudio, publicado en el último número de Science Translational Medicine, los investigadores demostraron que el bloqueo temporal de los nervios con Botox puede tener el mismo beneficio.

El uso de la toxina botulínica -popularmente conocida como bótox-, podría ser una opción terapéutica para tratar el cáncer gástrico o de estómago.

Un estudio realizado en el Centro Herbert Irving de Columbia y publicado en ‘Science Translational Medicine’ sostiene que la toxina botulínica tipo A podría aplicarse para ralentizar el desarrollo del cáncer gástrico.

De igual modo, el estudio avala que practicar una vagotomía (seccionado del nervio vago, que está implicado en la inervación de varios órganos del cuerpo), también consigue idénticos resultados antitumorales.

La vagotomía y la toxina botulínica tipo A, además, mejoran los efectos terapéuticos de la quimioterapia y aumentan las tasas de supervivencia.

Según una investigación realizada por especialistas del Centro Médico de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología de Trondheim (Noruega) las inyecciones de bótox podrían servir como tratamiento del cáncer de estómago.

En este sentido, indican que el bótox, que se usa de manera habitual para combatir los síntomas del envejecimiento, altera la función nerviosa «para relajar los músculos e, incluso, las arrugas».

Éstos utilizaron bótox para relajar este nervio, tras lo cual han observado que se desaceleró el crecimiento de tumores en la zona o, al menos, éstos «se hicieron más sensibles al tratamiento con quimioterapia».

De este modo lo confirma el miembro del centro académico norteamericano, el doctor Timothy Wang, que sin embargo, sí sostiene que, «por lo menos, en la fase inicial, si hace que el tumor se vuelve «mucho más sensible».

Por ello, sólo es considerado como un posible tratamiento complementario.

Resultados experimentales y límites

La aplicación de bótox no fue la primera estrategia analizada por los investigadores en el estudio publicado en la revista estadounidense.

Antes de intentar inhibir el papel de los nervios farmacológicamente, los investigadores llevaron a cabo un procedimiento llamado vagotomía, para cortar dichas estructuras.

El siguiente paso fue intentar repetir la hazaña farmacológicamente y para ello, optaron por la aplicación de bótox.

“Los resultados del estudio demuestra que la denervación tanto farmacológica como quirúrgica suprime la formación del tumor gástrico”, escriben los autores en Science Translational Medicine.

Aunque el estudio se ha centrado en tumores animales, la investigación tuvo también un componente humano, ya que se comparó la evolución de pacientes antiguos de cáncer de estómago que habían recaído de su enfermedad años después de padecerla.

De los 37 individuos afectados, a 13 se les había practicado una vagotomía como parte del tratamiento, mientras que a los otros 24, no.

En los primeros, excepto en uno, el tumor volvió, pero no en las zonas donde los nervios habían sido extirpados.

El equipo de Wang va a seguir investigando la evolución del cáncer con esta novedosa aproximación.

Así, el próximo paso será estudiar la eficacia de la terapia dirigida a las estructuras nerviosas en combinación con otros tratamientos del cáncer, ya que los experimentos iniciales en ratones han demostrado que el bloqueo nervioso podría hacer a las células tumorales más vulnerables a la quimioterapia.

En algunos estudios se ha observado que la adición de TBA a un cultivo de células cancerosas reduce el crecimiento celular, induce apoptosis, y radiosensibiliza a las células de melanoma.

Estos resultados iniciales resultan muy prometedores y alentadores, aunque los estudios deben consolidarse4.

La investigación antitumoral del Botox y su uso médico-estético son ámbitos distintos: los resultados experimentales sobre tumores no convierten la toxina botulínica en un tratamiento oncológico estándar.

Contraindicaciones, interacciones y precauciones

Es necesario prestar especial atención a pacientes que padecen timoma.

La miastenia gravis es el síndrome paraneoplásico más común diagnosticado en estos pacientes.

Se sabe que la TBA está contraindicada en pacientes que padecen enfermedades neuromusculares como la mencionada miastenia gravis, la esclerosis lateral amiotrófica y el síndrome de Eaton Lambert6,8,19‑22.

Es preciso, considerar el riesgo de formación de anticuerpos neutralizantes de la TBA en pacientes tratados con anticuerpos monoclonales, especialmente en el caso de fármacos inmunoterapéuticos.

Cortar los nervios en las personas puede causar algunos efectos secundarios - como náuseas y vómitos.

Sin embargo, «en general, es una operación que es generalmente bien tolerada», dijo Wang.

Los posibles beneficios no eliminan la necesidad de valorar el recuento de neutrófilos y plaquetas, la integridad de la piel, el riesgo de infección, las enfermedades neuromusculares y las posibles interacciones con tratamientos sistémicos.

Procedimientos que deben evitarse durante el tratamiento activo

Los protocolos estéticos que no se aconsejan cuando la paciente está en tratamiento activo son los peelings químicos, los hilos tensores, la mesoterapia facial o corporal, la radiofrecuencia, la presoterapia, la maderoterapia, la criolipólisis o la limpieza facial en cabina.

En referencia a esta última, el doctor Falcón explica que «algunos de los tratamientos de cabina implican una exfoliación profunda con posibles daños en la piel. De ahí que se desaconsejen por el riesgo de heridas y posible sobreinfección de la misma.

Respecto a la depilación, se aconseja que mientras la paciente esté en tratamiento opte por depiladoras eléctricas.

Se desaconseja el uso de cera y cremas depilatorias, así como las cuchillas, por el riesgo de corte.

Cómo debe organizarse la decisión terapéutica

Desde la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) se está trabajando en un protocolo de Medicina Estética para estos pacientes en consenso con los oncólogos.

De este modo, se facilitará la actuación de los profesionales de la Medicina Estética en este tipo de pacientes.

De momento, los conocimientos diéteticos y suplementos alimentarios son la “primera medicina” y suponen la primera ayuda para superar su proceso.

Respecto al tipo de tratamiento propiamente médico-estético que puede aplicarse en estos casos, varía en función de cada paciente.

La valoración debe integrar el objetivo del procedimiento, la fase del tratamiento oncológico, la analítica disponible, el estado de la piel y las mucosas, los antecedentes quirúrgicos, la medicación y la existencia de enfermedades neuromusculares.

La TBA no debe considerarse un procedimiento automático por el hecho de que tenga un buen perfil de seguridad general. En pacientes oncológicos, la indicación, la dosis, la localización de las inyecciones y el momento de la intervención deben individualizarse.

¿El Bótox Te Puede Dar Cáncer? | Dr. Franco Krakaur | Cirujano Oncólogo

Preguntas frecuentes sobre Botox en pacientes oncológicos

¿Puede utilizarse Botox durante la quimioterapia o la radioterapia?

Existen estudios que revelan que la TBA se puede combinar de forma segura con la radioquimioterapia11‑14.

Los protocolos estéticos que sí se pueden realizar, aunque la paciente esté en tratamiento activo, son el plasma rico en plaquetas, los materiales de relleno como el ácido hialurónico, la toxina botulínica, las terapias con fuentes de luz como luz pulsada, láser o radiofrecuencia fraccionada, la carboxiterapia, la micropigmentación y el microblading.

La decisión depende de cada paciente y de la valoración conjunta de los profesionales responsables.

¿Puede aplicarse Botox con finalidad estética?

Por último, comienzan a publicarse estudios que avalan el uso seguro de la TBA en el paciente oncológico con finalidad estética para corrección de arrugas faciales23.

La utilización de la TBA con finalidad estética es segura en el paciente oncológico si se conocen bien sus límites, interacciones e indicaciones.

¿Puede utilizarse para el dolor?

Son muchos los estudios que avalan el uso de TBA para el tratamiento del dolor nociceptivo y postquirúrgico6‑8.

Hasta ahora la única indicación aprobada de la TBA en el dolor ha sido en la migraña crónica25.

Las demás aplicaciones para el dolor deben interpretarse según la evidencia disponible y la valoración clínica individual.

¿El Botox trata directamente el cáncer?

Por ello, sólo es considerado como un posible tratamiento complementario.

Aunque el estudio se ha centrado en tumores animales, la investigación tuvo también un componente humano, ya que se comparó la evolución de pacientes antiguos de cáncer de estómago que habían recaído de su enfermedad años después de padecerla.

Estos resultados iniciales resultan muy prometedores y alentadores, aunque los estudios deben consolidarse4.

La investigación antitumoral continúa en fase experimental y no sustituye la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía ni otros tratamientos indicados por el equipo de oncología.

¿Cuándo puede realizarse?

El antes suele ser una fase de preparación o prevención de lo que sabemos que va a pasar.

Durante el tratamiento oncológico pueden hacerse muchas más cosas de lo que la gente piensa, casi todo lo que no implique un posible sangrado o tratamientos invasivos que puedan tener riesgos de infección en un momento de bajada de defensas.

En el después, está prácticamente todo permitido.

Hay una gran falta de evidencia científica en el contexto de la medicina estética y determinados tratamientos anticáncer, por ello muchas veces es recomendable ser prudente y esperar algún tiempo.

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