La luz pulsada intensa, conocida por sus siglas en inglés como IPL (Intense Pulsed Light), es una de las tecnologías dermatológicas más versátiles y demandadas de las últimas décadas.
Permite tratar imperfecciones tan distintas como las manchas solares, las rojeces, los signos del fotoenvejecimiento o ciertas lesiones vasculares, todo ello sin recurrir a cirugía y con tiempos de recuperación mínimos.
Sin embargo, la IPL no es un tratamiento universal ni un sustituto del láser: cada caso requiere una valoración dermatológica para determinar si la IPL es realmente la opción más adecuada.
¿La luz pulsada intensa trata el cáncer de piel?
La luz pulsada intensa no es el tratamiento de elección para el melanoma ni para otros cánceres de piel.
El melanoma es uno de los tres tipos de cáncer de piel junto con el carcinoma basocelular y el espinocelular.
El más frecuente es el basocelular, pero el más agresivo y mortal es el melanoma, que ha aumentado más en las últimas décadas en cuanto a incidencia.
El melanoma se origina a partir de los melanocitos, las células pigmentarias de la piel.
El tratamiento del melanoma consiste en la extirpación quirúrgica para eliminar la lesión íntegramente, que posteriormente se analiza.
Dependiendo del grosor se va a eliminar con un margen de seguridad un poco más o menos grande.
Si se hace un diagnóstico precoz, se curan prácticamente el 100 %.
Si se detecta en una fase en que la lesión es más gruesa, el riesgo de poder curarlo disminuye de forma importante.
Existe el índice de Breslow que mide la profundidad del melanoma en milímetros desde la capa más superficial de la piel en profundidad.
A partir de los cuatro milímetros el riesgo de que reaparezca el melanoma o de que haya metástasis es mucho mayor.
Por eso es importante hacer un diagnóstico precoz, porque en las fases más adelantadas aún no hay una terapia eficaz.
Por qué no debe aplicarse IPL sobre lunares sospechosos
Una mancha aparentemente banal puede ser, en realidad, una lesión que requiere otro abordaje.
Si, a través de la autoexploración, descubrimos alguno de estos cambios, modificaciones o aparición de lunares con características inusuales, debemos acudir inmediatamente al dermatólogo.
Normalmente aparecen manchas negras, marrones, de colores abigarrados que van creciendo lentamente o a veces de forma más rápida.
También hay que consultar al especialista si la mancha molesta, sangra, supura o se ulcera.
Hay que consultar con el especialista cualquier lunar, cualquier mancha de bordes irregulares, que sea asimétrica, que tenga varios colores, que crezca, que sea distinta del resto de los lunares.
Las manchas en las palmas de la mano o las plantas del pie también requieren atención especializada.
La actitud que debemos adoptar ante la aparición de manchas y demás lesiones, antes de cualquier tratamiento, es tener un diagnóstico clínico correcto, de ahí la importancia de que sea un dermatólogo quien las examine antes de intentar eliminarlas con cosméticos u otros procedimientos.
Será el especialista el que derivará y aconsejará el tratamiento más recomendable para cada paciente.
No se ha demostrado que el uso de depilación láser o fotodepilación aumente el riesgo de padecer cáncer de piel.
Sin embargo, cuando se usan estos procedimientos estéticos hay que cubrir los lunares y no hay que irradiarlos con el láser o con la luz intensa pulsada.
Se deben usar estos sistemas con los parámetros optimizados y con un control médico dermatológico porque estas fuentes de luz pueden quemar.
Tras la revisión realizada concluimos que no parece que la utilización de láser o luz pulsada intensa (IPL, por sus siglas en inglés) para depilación cosmética se asocie a un mayor riesgo de melanoma.
Se han revisado guías de práctica clínica y sumarios de evidencia sobre el melanoma sin encontrar en ellos mención a que la depilación con láser o la fotodepilación sean un factor de riesgo para su desarrollo.
De igual forma, dos recientes revisiones sistemáticas no incluyen la aparición de un melanoma u otro cáncer cutáneo entre los potenciales efectos adversos asociados a la depilación con IPL o láser.
Sin embargo, debería evitarse la exposición de las lesiones cutáneas que contienen melanina, especialmente los nevus melanocíticos congénitos y los nevus displásicos, al láser y a la IPL, debido al riesgo de quemaduras y posibles cicatrices.
Además, se ha descrito la aparición de nevus clínicamente atípicos cuando se trataron células névicas y las estructuras circundantes con láser para la depilación.
Esto debería tenerse en cuenta, especialmente en pacientes con antecedentes de nevus displásicos o con antecedentes personales o familiares de melanoma maligno.
Qué es la luz pulsada intensa
La luz pulsada consiste en una energía lumínica policromática, no coherente y no colimada que abarca varias longitudes de onda pudiendo actuar sobre diferentes cromóforos.
La IPL es una tecnología que emite una luz policromática de amplio espectro, no coherente y de alta intensidad, generalmente en un rango comprendido entre los 400 y los 1.200 nanómetros.
En 1994 el ingeniero israelí Shimon Ekhause logró una emisión estimulada de radiación con múltiples longitudes de onda creando así la luz pulsada intensa, certificada por la FDA para fines médicos en 1997.
Los sistemas de luz pulsada intensa (IPL, por sus siglas en inglés) emiten una luz policromática (λ entre 400-1200nm) no coherente, ni espacial ni temporalmente, y no colimada, con una duración de pulso de entre 2-200ms.
Aunque a menudo se le llama “láser IPL”, lo cierto es que el IPL no es técnicamente un láser, ya que emite una amplia gama de longitudes de onda de luz en lugar de una sola longitud de onda.
Cómo funciona la IPL: fototermólisis selectiva
Los efectos producidos por la aplicación de una fuente de luz sobre un tejido son explicables por el principio de la fototermólisis selectiva, descrito por Anderson y Parrish en 1983.
Este principio establece que la energía suministrada a un tejido tiene una acción selectiva sobre una molécula diana, denominada cromóforo, sin afectar las estructuras adyacentes o haciéndolo mínimamente.
El funcionamiento de la IPL se basa en un principio físico conocido como fototermólisis selectiva.
La luz emitida es absorbida selectivamente por determinados cromóforos de la piel -principalmente la melanina, responsable del pigmento, y la oxihemoglobina, presente en los vasos sanguíneos-.
Esa absorción genera un calor controlado que destruye o modifica la estructura diana sin dañar los tejidos circundantes.
En el caso de las manchas, la luz fragmenta la melanina acumulada para que el organismo la elimine de forma natural.
En el caso de las rojeces o lesiones vasculares, el calor produce la coagulación de los pequeños vasos sanguíneos, reduciendo su visibilidad.
La IPL estaría indicada principalmente para actuar sobre la hemoglobina y la melanina, siendo mayor su eficacia en el tratamiento del color que de la textura, según algunos autores.
Sin embargo, a pesar de existir discusión sobre su potencial de remodelación del colágeno, también ha demostrado eficacia en rejuvenecimiento cutáneo.
Diferencias entre IPL y láser
Aunque a menudo se confunden, IPL y láser no son lo mismo.
El láser emite un haz coherente, colimado y de una sola longitud de onda, lo que permite una acción muy precisa sobre un objetivo concreto.
La IPL, en cambio, abarca un espectro más amplio y trata varias indicaciones en una misma sesión, pero con menor profundidad de penetración.
Por eso, hay patologías que responden mejor al láser -vasos profundos, ciertos tipos de manchas dérmicas o lesiones específicas- y otras donde la IPL es la opción ideal.
Su eficacia es similar en muchos casos a los tratamientos con láser.
Los sistemas de láser Q-switched son el método de elección para las lesiones pigmentadas benignas; sin embargo, muchos estudios indican una eficacia igual o superior de la IPL.
El láser de colorante pulsado (PDL) es considerado el gold standard para las lesiones vasculares.
Sin embargo, su limitación es la necesidad de lograr una púrpura inmediata que dura unos 10-14 días.
La IPL se presenta como una alternativa por la ausencia de púrpura, minimizando el tiempo de inactividad.
Características técnicas y evolución de los dispositivos
Los pulsos de luz generados por la mayoría de dispositivos actuales son producidos por destellos de alta energía debidos al paso de una corriente eléctrica a través de una cámara de gas xenón.
La energía se dirige hacia el extremo distal, el cual libera dicha energía sobre la superficie de la piel a través de un bloque de zafiro o cuarzo.
Por este motivo, y para proteger la epidermis en contacto con el cristal, se deben utilizar sistemas de refrigeración.
Inicialmente los pulsos emitidos no eran homogéneos.
Existía un cambio en la distribución espectral dentro de un pulso y entre los pulsos, causado por una corriente variable suministrada a la lámpara de destellos de xenón.
La tecnología ha conseguido optimizar los pulsos de entrega de energía haciéndolos más homogéneos y confiriéndoles una imagen rectangular en forma de meseta, gracias a la presencia de condensadores que permiten suministrar una corriente constante.
De este modo, se evitan picos de mayor energía que podrían dar lugar a efectos secundarios, obteniendo mejores resultados con mayor seguridad y sin necesidad de elevadas fluencias.
Los equipos actuales permiten, además, fragmentar cada pulso en multipulsos con intervalos de no emisión entre cada uno de ellos.
De forma que a medida que el tren de pulso se emite, la diana absorbe la energía sin tener tiempo para liberarla, evitando así el calentamiento y el daño sobre estructuras vecinas.
Los equipos de luz pulsada empezaron trabajando a 0,1Hz, un pulso cada más de 10seg.
Hoy día los equipos trabajan a 1-2-3Hz, lo cual acorta sensiblemente la duración de los tratamientos.
Los dispositivos de primera generación emitían luz del espectro infrarrojo, provocando daño epitelial y efectos indeseables.
Para hacer más selectiva su acción se pueden emplear filtros de corte que eliminan λ no deseadas y optimizan el tratamiento.
De este modo, los dispositivos más recientes de segunda generación consiguen filtrar λ más largas de la porción infrarroja, reduciendo significativamente los efectos secundarios.
Por lo tanto, los equipos actuales de IPL ofrecen una gran versatilidad, de modo que empleando el mismo dispositivo y modificando diversos parámetros -longitud de onda, duración del pulso, número de pulsos, intervalo entre pulsos-, se consiguen tratar distintas condiciones actuando sobre diferentes cromóforos.
Ventajas y limitaciones de la luz pulsada
Este hecho permite una gran versatilidad, pudiendo tratar diferentes enfermedades, desde lesiones pigmentadas o vasculares hasta fotodepilación y fotorrejuvenecimiento, con una alta tasa de cobertura de la piel gracias al gran tamaño del haz.
Una ventaja importante de la IPL es su tamaño de spot, o diámetro del haz, relativamente grande, con la consiguiente velocidad de tratamiento resultante, permitiendo limitar el número de pulsos y tratar rápidamente amplias áreas.
La luz pulsada es una de las tecnologías dermatológicas más versátiles porque permite trabajar simultáneamente sobre pigmento y componente vascular.
Al tratarse de sistemas no ablativos resulta una opción en auge actualmente, ya que los pacientes no están dispuestos a asumir los efectos secundarios de otros procedimientos que además requieren tiempos prolongados de ausencia de la vida laboral y social.
La IPL permite tratar alteraciones cutáneas sin recurrir a cirugía y con tiempos de recuperación mínimos.
Sin embargo, las piezas de mano son más grandes y de superficie plana, lo que supone un inconveniente cuando se han de tratar superficies irregulares.
La versatilidad de la IPL también exige un aprendizaje más exhaustivo.
La utilización de esta tecnología es compleja y precisa un entrenamiento adecuado.
Indicaciones dermatológicas de la IPL
Los dispositivos se desarrollaron para tratar lesiones vasculares benignas.
El primer artículo sobre su uso en dermatología se remonta a 1997, cuando Raulin et al. lo emplearon con éxito en Alemania para tratar a 14 pacientes con telangiectasias faciales o en las piernas o en la poiquilodermia de Civatte.
Desde entonces, su coste favorable y su versatilidad han llevado a su rápida proliferación y a su uso en diferentes entidades clínicas.
Lesiones pigmentadas benignas
La diana es el melanosoma, cuyo cromóforo es la melanina.
Ésta absorbe las λ adecuadas, transformándolas en energía calórica, provocando epidermólisis hasta la capa basal y promoviendo una rápida diferenciación queratinocítica, acompañada por una transferencia de melanosomas hacia capas superiores, lo que resulta en su eliminación junto con queratinocitos necróticos.
Se ha observado un daño térmico selectivo en el rango de 351-1064nm.
En el caso de la IPL, las λ empleadas oscilan entre 515-755nm.
Gracias a los filtros de corte se pueden seleccionar λ cortas, que actúan sobre la epidermis y son seguras en lesiones superficiales; o λ largas, que penetran más y son más eficaces en lesiones profundas.
Moreno Arias y Ferrando publicaron en el 2001 un estudio en el cual 20 pacientes con lesiones melánicas fueron tratados con IPL.
Concluyeron que la mayor eficacia, de 76-100%, se obtenía en las lesiones superficiales -efélides, melasmas epidérmicos y manchas café con leche-, frente a una eficacia inferior al 25% en las profundas -nevus de Becker, nevus epidérmico y melasma mixto-.
Hay multitud de estudios centrados en la respuesta del melasma a la IPL.
A pesar de ser refractario a múltiples terapias, muchos autores proponen estos sistemas como una herramienta útil y efectiva, sobre todo en aquellos de tipo epidérmico.
Otras entidades tratadas con éxito, algunas de ellas con escasos artículos publicados, son la melanosis de Riehl, la mancha mongólica, los lentigos solares y efélides, la lentiginosis asociada a síndromes -LEOPARD, Peutz-Jeghers-, la hiperpigmentación inducida por fármacos o el nevus Spilus.
La IPL es eficaz para el tratamiento de manchas provocadas por factores como la edad, léntigos solares, nevus, melasma y otros problemas de pigmentación de la piel.
Si las manchas que han surgido con la radiación solar son léntigos o melasmas, que es lo más frecuente, se pueden tratar con Luz Pulsada Intensa (IPL) y otros procedimientos, dependiendo del tipo de mancha y piel.
Las pecas y los léntigos solares son manchas en la piel asociadas al envejecimiento y a la exposición a la radiación ultravioleta.
Las manchas solares, o léntigos, mejoran sustancialmente con una sola sesión, tanto las de la cara y escote, como las del dorso de las manos.
Lesiones vasculares
En lugar de la inducción de una púrpura, por destrucción de eritrocitos y estallido de la pared vascular, el objetivo de la IPL es alcanzar una temperatura suficiente para causar la coagulación del vaso, con la consiguiente destrucción y fibrosis.
La IPL actúa sobre 3 cromóforos diana: oxihemoglobina, predominante en lesiones clínicamente rojas; desoxihemoglobina, predominante en lesiones azules; y metahemoglobina.
Sus picos de absorción son de 418, 542 y 577nm, respectivamente.
Aunque el pico de máxima absorción para la oxihemoglobina se sitúa en 418nm, la penetración es más baja y además hay gran competencia con la melanina.
En torno a 577nm, aunque la absorción es menor, la capacidad de penetración es mayor, disminuyendo esa competencia y evitando efectos secundarios, como la hipopigmentación.
Por esta razón, los dispositivos actuales emplean mayores λ, de 515-600nm, para asegurar una mayor penetración, sin perder afinidad por la oxihemoglobina.
El éxito en el tratamiento depende del tipo y tamaño de los vasos.
Fodor et al. realizaron un estudio comparativo entre IPL y neodimio:YAG, obteniendo los mejores resultados con IPL para lesiones más superficiales y pequeñas.
Las principales indicaciones de la IPL son las telangiectasias y arañas vasculares, la eritrosis y la rosácea eritemato-telangiectásica.
La IPL también puede resultar útil en lactantes con hemangiomas superficiales o mayores de 1cm de rápido crecimiento, en malformaciones capilares, especialmente manchas en vino de Oporto, y en poiquilodermia de Civatte.
Las telangiectasias y los puntos rubí son capilares dilatados en dermis papilar y reticular alta.
Cuando tenemos una red de capilares que se nutre desde una arteria central, la denominamos spider o araña vascular.
El láser vascular y el IPL son el tratamiento más adecuados.
Los resultados son completos a las cuatro semanas del tratamiento.
Rosácea, cuperosis y enrojecimiento facial
La cuperosis se caracteriza por la formación de pequeñas venitas, telangiectasias, en las mejillas o alrededor de la nariz.
A veces ocurre un enrojecimiento difuso que le da al rostro un aspecto “sonrosado”.
La rosácea puede manifestarse como una cuperosis que empeora lentamente, o con brotes de piel inflamada y granitos.
La luz pulsada es un tratamiento que puede ser muy beneficioso para la piel con rosácea, ya que ayuda a reducir el enrojecimiento súbito del rostro, llamado flushing, así como las pequeñas telangiectasias centrales de la cara.
La IPL ha demostrado ser un tratamiento eficaz para las telangiectasias y, en menor medida, el eritema de fondo y las lesiones papulosas en los pacientes con rosácea eritemato-telangiectásica.
El trabajo de Lane et al. propone también estos sistemas como una herramienta útil adicional para el tratamiento de la rosácea granulomatosa, ya que la reducción del componente vascular permite la disminución de la inflamación dérmica.
En 2009 Neuhaus et al. objetivaron en un estudio con 29 pacientes que la IPL es al menos tan eficaz y segura como el PDL en la reducción de los signos y síntomas de la rosácea.
Papageorgiou et al. demostraron una eficacia del 55% en la reducción de las telangiectasias, mantenida durante 6 meses de seguimiento.
Schroeter et al. confirmaron estos resultados positivos y ratificaron un mantenimiento notable durante un período de seguimiento promedio de 51,6 meses.
A pesar de todo, aún se requieren estudios de eficacia a largo plazo.
Acné vulgar
Existen varios artículos publicados sobre el uso de la IPL en el tratamiento del acné inflamatorio leve-moderado.
En la mayoría de ellos no se emplea en monoterapia, sino asociada o como fuente de luz en la terapia fotodinámica.
Se propone como una técnica no invasiva y rápida que evita el uso prolongado de fármacos, la resistencia bacteriana y los efectos adversos derivados.
Sin embargo, existe mucha controversia sobre su eficacia en monoterapia.
El láser IPL ayuda a reducir el acné matando las bacterias que causan los brotes y reduciendo la inflamación.
El tratamiento con IPL dirige pulsos de luz de forma controlada a la epidermis de la zona afectada por el acné.
Estos pulsos de luz producen calor que reduce la producción de sebo y disminuye la inflamación.
En el tratamiento del acné con IPL parecen estar implicados 3 mecanismos de acción.
Fotoenvejecimiento y calidad de la piel
La luz pulsada es un arma eficaz para mejorar tanto el aspecto como la textura y la calidad de la piel.
Para el tratamiento con luz pulsada necesitamos una máquina IPL que emite una luz de banda ancha que penetra hasta las capas más profundas de la piel consiguiendo así mejorar su calidad.
El fotoenvejecimiento no es más que la aparición de cambios en la textura de la piel como arrugas, flacidez, aumento del tamaño del poro, etc.
El tratamiento con IPL mejora el tono y aspecto de la piel, gracias a que la luz es absorbida por la melanina en las zonas pigmentadas y la hemoglobina presente en la sangre de las venas de la piel.
Más allá de tratar lesiones concretas, la IPL se utiliza como tratamiento de fotorrejuvenecimiento.
Su capacidad para estimular la producción de colágeno y trabajar simultáneamente sobre pigmento y componente vascular la convierte en una opción interesante para pacientes con signos incipientes de envejecimiento cutáneo, falta de luminosidad o pérdida de uniformidad en el tono.
Otro de los usos del láser IPL es que combate el fotoenvejecimiento que, debido a la luz ultravioleta, daña las fibras de colágeno y causa una producción excesiva de fibras de elastina anormales.
El mecanismo de defensa de la piel intenta mejorar esta situación, provocando la formación de fibras degeneradas denominada elastosis solar, que genera arrugas y depresiones cutáneas.
La Luz Pulsada Intensa está indicada para pacientes que quieren mejorar el aspecto de la piel facial, del escote y/o del dorso de las manos.
El tratamiento con IPL mejora especialmente las arrugas finas, las manchas solares, las pequeñas telangiectasias, la cuperosis, las rojeces difusas y el tamaño del poro de la piel.
Depilación y otras aplicaciones
La eliminación del vello es uno de los usos más conocidos de esta técnica.
Esto se debe a que el láser IPL emite pulsos de luz que son absorbidos por el pigmento en el folículo piloso.
Estos pulsos de luz dañan el folículo y reducen y eliminan el crecimiento del vello.
La luz pulsada destruye el folículo piloso ya que los pulsos de luz controlados penetran en la epidermis y son absorbidos por la melanina del vello.
La tecnología también se utiliza a veces en la eliminación de tatuajes.
La IPL se emplea en la eliminación de verrugas comunes y verrugas planas.
Las venas varicosas pequeñas y arañas vasculares pueden tratarse con láser IPL.
IPL y prevención del cáncer cutáneo
El daño celular por una sobreexposición solar puede provocar manchas, lunares o patologías cutáneas como la queratosis actínica, que pueden evolucionar con malignidad.
Más del 90% de los cánceres de piel se pueden prevenir con una correcta fotoprotección, autoexploración y revisión especializada.
Con la sobreexposición al sol, sobre todo durante el verano, nuestra piel sufre en exceso, provocando que esté deshidratada, seca, a veces con asperezas y se agudicen las arrugas.
De igual modo, la pigmentación inducida por la radiación ultravioleta puede no haber sido uniforme y haya propiciado la aparición de manchas o la intensificación de las ya existentes.
Sin embargo, su mayor peligro reside en su incidencia en el cáncer de piel, siendo el sol la principal causa de su aparición.
La piel actúa como “un acumulador de energía”, ya que memoriza las horas que ha sido expuesta al sol, lo que favorece el envejecimiento de la piel e incrementa el riesgo de padecer alguna lesión cancerígena.
A pesar de tener la sensación de un mejor aspecto con una piel bronceada, el sol puede hacernos daño.
La protección solar debe incidir en las zonas más expuestas al sol como la cara, las piernas, los brazos o el escote.
La recomendación es una protección alta o muy alta para todo el mundo, a no ser que sean fototipos 5 o 6, mulatos o negros.
Hay que aplicar la protección de forma generosa y protegerse siempre que estemos expuestos a la luz ultravioleta.
Las cabinas de bronceado sí inducen cáncer de piel.
Personas con mayor riesgo de melanoma
- Los niños, porque se ha demostrado que las quemaduras durante la infancia son un factor de riesgo de melanoma y otros cánceres de piel.
- Personas con pieles claras y que nunca se broncean.
- Pieles con más de 50-100 lunares.
- Personas que han tenido cáncer de piel o que tienen antecedentes familiares.
- Personas que han sufrido quemaduras solares en la infancia o en alguna ocasión.
- Pacientes que están con tratamientos inmunodepresores.
Suele afectar a ambos sexos, aunque en España es más frecuente en las mujeres de mediana edad.
Algo menos del 60 % de los melanomas aparecen en personas de sexo femenino.
Si pusiéramos un prototipo de afectación sería una mujer de mediana edad que tiene una lesión como un lunar que empieza a crecer en la pierna.
En el hombre es más frecuente en la espalda.
Pero puede afectar a cualquier zona de la superficie corporal.
Revisión dermatológica y diagnóstico precoz
Una persona con más de 50 lunares -lo normal es tener de media unos 20 aunque hay quien no tiene ninguno- o con factores de riesgo debe revisarse una o dos veces al año.
Para las personas con lunares, hoy existen técnicas de detección precoz.
La dermatoscopia digital permite grabar y tener identificados los lunares del paciente y visualizarlos de forma más precisa para saber si un nevus es malo o no.
También existe la microscopia confocal, que permite ver casi como si se hubiese hecho una biopsia al paciente.
Es un sistema no invasivo que permite ver las capas de la piel una a una y decir si una lesión es maligna o no.
La revisión dermatológica debe realizarse antes de cualquier procedimiento estético que pueda modificar el aspecto de una lesión pigmentada.
Preparación antes de una sesión de IPL
La selección de pacientes y los cuidados previos y posteriores son similares al láser.
El primer y más importante aspecto es no haber tomado el sol los días anteriores, debiendo acudir a consulta sin estar bronceado.
Para realizar el tratamiento con IPL la piel no puede estar bronceada.
Por ello debe evitarse la exposición solar un mes antes de la realización del tratamiento.
Los pacientes bronceados o con un fototipo elevado, así como aquellos que no pueden o no quieren evitar estrictamente la exposición solar tras el tratamiento, deben excluirse generalmente por el alto riesgo de hiperpigmentación.
La IPL no es un tratamiento universal ni libre de contraindicaciones.
Pieles con bronceado reciente, ciertos fototipos oscuros, embarazo, lactancia, antecedentes de herpes activo o el uso de medicamentos fotosensibilizantes pueden contraindicar la sesión.
Cada aplicación del IPL requerirá un protocolo específico, por lo que se recomienda una consulta con un dermatólogo antes de someterse a cualquier tratamiento con láser IPL.
Cómo se realiza el tratamiento
La Luz Pulsada Intensa es una tecnología que consiste en la emisión controlada de pulsos de luz de alta intensidad en la zona a tratar.
Para aplicar el tratamiento no es necesario utilizar anestésicos.
No obstante, el especialista en medicina estética utiliza un gel frío sobre la zona a tratar para que la luz se transmita correctamente y, también, para proteger la piel del paciente.
Tras ello, se aplica el tratamiento con el IPL, que, generalmente, debe repetirse.
El tratamiento consiste en la aplicación de un haz de luz similar al láser pero más versátil y con mejores resultados.
En general son necesarias entre una y tres sesiones y en cada sesión el aspecto de la piel va mejorando.
Para la eliminación de manchas de la piel, se suelen realizar varias sesiones de unos 30 minutos con un período de cuatro semanas entre ellas.
Las manchas solares, o léntigos, mejoran sustancialmente con una sola sesión, tanto las de la cara y escote, como las del dorso de las manos.
Cuando las manchas son muy pronunciadas, a veces no se consigue borrarlas definitivamente.
Molestias, efectos secundarios y cuidados posteriores
Un efecto secundario casi constante es la sensación de dolor durante el tratamiento, aunque generalmente no es un problema grave.
La refrigeración, durante y/o después del tratamiento, o el empleo de anestesia tópica alivian en la mayoría de casos.
El tratamiento con láser IPL no requiere de ningún tipo de anestesia, siendo una práctica muy bien tolerada por los pacientes.
Ocasionalmente se puede notar una sensación de calor y la piel, transitoriamente, enrojecida.
El uso de maquillaje permite ocultar esta rojez transitoria.
Los efectos secundarios comunes, que pueden durar unos pocos días, son el edema y el eritema.
La formación de ampollas y costras son signos de tratamiento con fluencias elevadas.
En cuyo caso los pacientes deben evitar el rascado por el riesgo de infección y cicatrices.
Los efectos que pueden ser más permanentes o irreversibles son los cambios de pigmentación, hipo-hiperpigmentación, y la cicatrización hipertrófica o queloidea.
Una vez realizado el tratamiento y especialmente durante el primer mes, debe usarse protección solar alta y evitar la exposición solar directa.
La reincorporación a la vida normal puede ser inmediata.
Seguridad de la IPL sobre lesiones pigmentadas
En un estudio prospectivo sobre los efectos clínicos y dermatoscópicos de la fotodepilación en los nevus melanocíticos se evaluaron 18 pacientes expuestos a fotodepilación.
Los pacientes dieron su consentimiento para participar en un programa de seguimiento con valoración clínica y dermatoscópica y se registró un seguimiento medio de 2 años para 73 lesiones melanocíticas.
Nueve pacientes recibieron tratamiento con láser Nd:YAG y los otros nueve recibieron depilación con IPL, con una cantidad total de sesiones que oscilaron entre tres y siete.
Los cambios clínicos fueron consistentes con los hallazgos dermatoscópicos: blanqueamiento generalizado de las lesiones (82%), persistencia de una red pigmentaria irregular en la periferia (79%) y otros fenómenos regresivos como la aparición de áreas blanquecinas sin estructura (37%) y glóbulos gris azulado (46,5%).
En algunos casos se observó una regresión completa de los nevos (32,8%).
Otras características dermatoscópicas observadas incluyeron la aparición de telangiectasias (11%) y pigmentación folicular (11%).
Las lesiones con quemadura aguda, con formación de costras incluso en la dermatoscopia (11%), generalmente siguieron el mismo curso que todos los demás nevus, lo que confirma un resultado benigno.
Uno de los 73 nevus melanocíticos mostró un crecimiento progresivo, con aparición de glóbulos en la periferia de la lesión y fue extirpado para excluir una transformación maligna.
La histopatología excluyó cualquier transformación maligna pero mostró rasgos sugestivos de un nevo compuesto con atipia leve.
En línea con lo expuesto, dos informes de casos también describen cambios dermatoscópicos de nevus melanocíticos en pacientes sometidos a depilación con láser o IPL.
Estos datos no convierten la IPL en un método apropiado para tratar lunares ni sustituyen la valoración dermatológica.
Aspectos que deben valorarse antes de tratar una mancha
- La naturaleza exacta de la lesión.
- Si presenta crecimiento, asimetría, bordes irregulares o varios colores.
- Si existe sangrado, supuración, ulceración o molestias.
- El fototipo y el estado de bronceado de la piel.
- Los antecedentes personales o familiares de melanoma.
- La presencia de nevus displásicos o congénitos.
- Los medicamentos fotosensibilizantes y otras contraindicaciones.
- La posibilidad de utilizar un tratamiento diferente, como la cirugía o un láser específico.
La eficacia del tratamiento con láser IPL puede variar según el problema a tratar y el tipo de piel que presente el paciente.
Los resultados obtenidos dependen de cada paciente y deben ajustarse a la realidad.
La actitud más segura consiste en diagnosticar primero y tratar después.

La dermatoscopia digital permite grabar y tener identificados los lunares del paciente y visualizarlos de forma más precisa para saber si un nevus es malo o no.
Aplicaciones actuales de la IPL
| Problema cutáneo | Objetivo principal | Consideraciones |
|---|---|---|
| Lesiones pigmentadas benignas | Melanina y melanosomas | Mayor eficacia en lesiones superficiales |
| Telangiectasias y arañas vasculares | Hemoglobina y coagulación vascular | Mejores resultados en lesiones superficiales y pequeñas |
| Rosácea eritemato-telangiectásica | Reducción del componente vascular | Puede mejorar telangiectasias y eritema |
| Acné inflamatorio leve-moderado | Bacterias, sebo e inflamación | La eficacia en monoterapia es controvertida |
| Fotoenvejecimiento | Pigmento, componente vascular y colágeno | Mejora tono, luminosidad, arrugas finas y poros |
| Depilación | Melanina del folículo piloso | No debe irradiar lunares |
El abanico de posibilidades y aplicaciones se incrementará en los próximos años gracias a esa gran versatilidad junto a la comodidad y seguridad.
Dermatólogo explica qué es el melanoma y cómo detectarlo | 24 Horas TVN Chile
La prevención, la autoexploración y la revisión especializada siguen siendo las medidas fundamentales frente al cáncer de piel.