La parálisis facial es la pérdida parcial o total de movimiento en uno de los lados de la cara. Esta condición afecta exclusivamente a los músculos voluntarios, por lo que las reacciones reflejas se mantienen, y se produce por un fallo en el nervio facial.
La parálisis facial es una alteración que afecta al movimiento de los músculos de la cara y que puede tener un gran impacto tanto a nivel funcional como estético. La parálisis facial consiste en la pérdida total o parcial del movimiento voluntario de los músculos de un lado de la cara.
Qué ocurre en la parálisis facial
Esto ocurre cuando el nervio facial, que controla los músculos faciales, se inflama, se comprime o se daña de alguna manera, impidiendo la transmisión de señales y órdenes. Por esto, al momento de sufrir una afectación en el nervio facial, quienes padecen la parálisis tienen una disminución notoria en la capacidad de mover los músculos del rostro.
El nervio facial ocupa casi toda la cara y tenemos un nervio por cada lado de la cara. La musculatura de la cara está inervada por un nervio que sale de nuestro cráneo, llamado séptimo par o nervio facial.
La parálisis sucede de manera repentina y produce a nivel funcional problemas al masticar, incapacidad para soplar o imposibilidad de cerrar el ojo, por lo que nos puede lagrimear.
Se trata de una enfermedad que, de forma total o parcial, impide mover los músculos de la cara voluntariamente. La debilidad o pérdida de movimiento en un lado de la cara es el síntoma más característico de la parálisis facial.
La parálisis facial puede causar una apariencia facial asimétrica debido a la incapacidad para mover los músculos en un lado de la cara.
Las más habituales son la asimetría, los espasmos involuntarios y la dificultad para cerrar el ojo por completo.
Los síntomas de la parálisis facial pueden variar dependiendo de la causa y de la gravedad de la condición. La debilidad en los músculos faciales puede dificultar la masticación y la deglución, así como la articulación de ciertos sonidos al hablar.
El nervio facial es un nervio mixto, ya que tiene movimiento y sensibilidad en la zona de la lengua.
Parálisis facial periférica y parálisis facial central
Dentro de esta condición, la forma más común es la parálisis facial periférica, también conocida como parálisis de Bell cuando no existe una causa identificada.
Es la parálisis facial causada por un daño o lesión en el nervio facial fuera del cerebro. Este tipo de parálisis, más conocida como Parálisis de Bell, puede ser causada por una variedad de factores, como infecciones virales, traumatismos, tumores o ser de carácter idiopático, es decir, que no se conocen sus causas.
La parálisis facial periférica es relativamente frecuente y, en general, tiene buen pronóstico con tratamiento conservador. Afecta tanto la zona superior (frente y ceja) como la inferior (boca).
Parálisis facial central: se produce por una lesión a nivel cerebral (no a nivel del nervio), está provocada por un daño en las fibras que unen el nervio facial con la corteza cerebral.
Parálisis facial central: se produce por una lesión a nivel cerebral (no a nivel del nervio). Este tipo de parálisis ocurre cuando hay un daño en la parte del cerebro que controla los movimientos faciales. A diferencia de la parálisis de Bell, donde el daño ocurre en el nervio facial en sí, en la parálisis facial central, el problema está en el sistema nervioso central.
Afecta a los músculos de la parte inferior de la cara (mejillas y boca) del lado contrario en el que se produce la lesión. Cuando se produce de forma aislada, suele remitir con el tiempo si se sigue el tratamiento adecuado. Además, no es habitual que se manifieste en más de una ocasión.
La parálisis facial puede ser total o parcial, en función de si se pierde el movimiento por completo o si se trata solamente de una debilidad muscular.
Causas de la parálisis facial
Existen numerosas causas de parálisis facial, aunque la más frecuente es la parálisis de Bell o idiopática. Su causa es desconocida y representa el 50% del total de parálisis faciales.
La causa más frecuente (en el 80%) es la parálisis facial idiopática, también conocida como parálisis facial de Bell.
La parálisis facial idiopática (de Bell) tiene un pronóstico benigno. En un porcentaje de los casos se consigue una recuperación total de la función del nervio.
Se han propuesto numerosos agentes causales como responsables de este cuadro, entre ellos el virus herpes, aunque esto no se ha demostrado. Sí se ha demostrado en cambio que el tratamiento precoz de estas parálisis con corticoides orales incrementa las probabilidades de tener una recuperación completa.
Parálisis facial de Bell o idiopática: se desconocen las causas exactas por las que se produce, aunque suele asociarse a una inflamación del nervio por una infección vírica (normalmente, el herpes simple).
Describen que suele estar vinculada con la inflamación del nervio facial debido a una infección causada por el virus de la familia del herpes simple.
Las causas de la parálisis facial son diversas; desde infecciones virales, traumatismos y tumores, hasta trastornos autoinmunes, accidentes cerebrovasculares o problemas congénitos.
Otras patologías que pueden dar lugar a una parálisis facial son ciertas enfermedades infecciosas, tumorales o neurológicas.
En muchas ocasiones, cuando se tiene un contraste importante de temperatura o cuando se ha tenido una enfermedad intracraneal, tumor, golpe o infección, pueden ser síntomas que originen una parálisis facial, que produce que el nervio no mande la función necesaria para inervar esa musculatura.
Asimismo, pueden incidir enfermedades autoinmunes, como la diabetes mal controlada o la hipertensión.
Emociones intensas como el estrés crónico, la ansiedad o los traumas psicológicos pueden actuar como desencadenantes, lo cual se debe a que el sistema nervioso autónomo, al reaccionar frente a las emociones, puede generar inflamación o disfunción temporal del nervio facial.
Entre las causas emocionales de la parálisis facial destacan el estrés y la ansiedad.
Para prevenir la parálisis facial relacionada con factores emocionales, es esencial priorizar el cuidado de la salud mental y la regulación emocional.
Por otro lado, la parálisis facial central ocurre cuando hay una afectación a nivel cerebral, no directamente en el nervio.
La parálisis facial central puede ser consecuencia de un infarto cerebral, un tumor cerebral o una malformación vascular cerebral, entre otras causas.
Cómo se manifiesta y cuándo consultar
La parálisis facial, al igual que otros síntomas y consecuencias del daño cerebral adquirido, puede tener un impacto significativo en la autoestima, en la imagen corporal y en la calidad de vida.
La falta de movilidad en un lado de la cara o en la zona inferior.
La falta de movilidad en un lado de cara produce una asimetría evidente en reposo y al hacer gestos.
Los pacientes con parálisis facial pueden abrir el ojo, pero no cerrarlo.
La parálisis facial puede dificultar o impedir completamente el cierre del ojo en el lado afectado.
Es importante conocer los síntomas de la parálisis facial ya que esto permitirá obtener un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Si la parálisis aparece de forma repentina, es importante acudir cuanto antes a un servicio médico para descartar un ictus u otras causas graves.
Busca atención médica de inmediato si presentas cualquier tipo de parálisis, ya que podría tratarse de un accidente cerebrovascular.
Diagnóstico
El diagnóstico de la parálisis facial se realiza fundamentalmente con la exploración del médico especialista. Durante el examen físico, el médico evalúa la función facial del paciente, observando su capacidad para mover los músculos faciales, cerrar los ojos, sonreír y fruncir el ceño.
Dependiendo de los hallazgos clínicos, el médico puede recomendar pruebas de imagen que ayudan a identificar la causa subyacente de la parálisis facial.
También puede realizar una otoscopia para comprobar si existen vesículas en el pabellón auricular o en el conducto auditivo externo o si hay patología en el oído medio.
Conocer la causa es clave para orientar el tratamiento. Estas dos posibles causas de la parálisis facial condicionan su tratamiento.
Tratamiento médico y recuperación
El tratamiento dependerá de la causa, el tiempo de evolución y el grado de afectación.
El tratamiento inicial de la parálisis facial dependerá de la causa que la origine. En el caso de la parálisis facial periférica, el tratamiento inicial generalmente consiste en la administración de antivirales y corticoides.
Si la parálisis es debida a un traumatismo, se puede administrar tratamiento con corticoides.
En muchos casos, especialmente en la parálisis de Bell, la recuperación es parcial o total en semanas o meses.
Una parálisis facial puede recuperarse espontáneamente en algunos casos, sobre todo cuando son parálisis faciales idiopáticas (parálisis de Bell).
Describen que por lo general, los síntomas comienzan a mejorar en el plazo de algunas semanas y se alcanza la recuperación completa en unos seis meses.
No es frecuente que la parálisis facial presente complicaciones, ya que el nervio suele recuperar su función en un plazo de cuatro a seis semanas.
Los síntomas leves de parálisis de Bell suelen desaparecer en el plazo de un mes. La recuperación de parálisis faciales más completas puede variar.
Existe una pequeña cantidad de personas que continúan teniendo los síntomas de la parálisis de Bell de por vida.
Es raro que la parálisis de Bell se produzca de nuevo. Sin embargo, cuando esto ocurre, suele haber antecedentes familiares de ataques recurrentes.
Protección ocular
Por otro lado, como el párpado no se cierra, es necesaria la protección ocular.
Existen diferentes medidas para asegurar una adecuada protección de la superficie ocular. Desde el día 1 de la parálisis es necesario instaurar pautas de lubricación intensas en el ojo afectado.
Ésto consiste en la aplicación frecuente de colirios y geles lubricantes. El uso de cámaras húmedas por la noche también es útil para asegurar una adecuada humidificación nocturna del ojo.
En un gran porcentaje de casos, la sola lubricación será suficiente para proteger la superficie ocular mientras se espera a la recuperación de la función del nervio facial.
En aquellos casos en los que no hay recuperación de la parálisis o en aquellos en los que aparecen problemas corneales precoces, es necesario actuar quirúrgicamente para asegurar una buena protección ocular.
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Tratamientos quirúrgicos y reconstructivos
Existen para ello una serie de tratamientos y cirugías mínimamente invasivas que en algunos casos pueden incluso realizarse en la consulta.
Mejoría del lagoftalmos: Se consigue mediante la colocación de un peso de oro o de platino en el párpado superior a través de una pequeña incisión sin cicatriz visible.
Se implanta una pesa de oro en el párpado para que se cierre por gravedad.
Elevación de la ceja: La parálisis facial ocasiona una caída de la ceja que en ocasiones es muy llamativa.
Corrección del ectropión: El ectropión puede ser más o menos severo y requerir mayores o menores cirugías, pero siempre tiene solución. La más sencilla es la técnica de tira tarsal, que puede realizarse con anestesia local simplemente.
Corrección de la desviación bucal: La cirugía dinámica menos invasiva que ofrece mejores resultados es la suspensión del músculo orbicular de la boca al tendón previamente liberado del músculo temporal.
Existen otras técnicas más invasivas de renervación facial que pueden ser adecuadas en algunos casos.
Cuando el tratamiento conservador no ha tenido éxito y el nervio no se ha recuperado, pueden realizarse técnicas de reconstrucción para mejorar las secuelas.
Estáticas. Persiguen la suspensión más natural de la cara, cierre del párpado o elevación de la ceja, entre otras. Mejoran la apariencia física.
Dinámicas: orientadas a que el paciente consiga mover la cara y sonreír de nuevo.
Para recuperar la sonrisa se pueden utilizar transferencia nerviosas si la parálisis no han transcurrido más de 2 años o trasplantes musculares si han transcurrido más de dos años.
Se trata del músculo gracilis, un músculo que se extiende desde la rama inferior del pubis y la rama del isquion hasta la tibia.
Después de una cirugía, gracias a la capacidad de aprendizaje, el cerebro asimilará la nueva función del músculo injertado, que a partir de entonces será el encargado del movimiento de la sonrisa.
Pacientes con parálisis facial completa, de entre 3,5 y 5 años de evolución, alcanzan la movilidad y una simetría aceptable de la boca en reposo y sonriendo.
Otros recursos terapéuticos
Toxina botulínica (Botox®): Se utiliza para la mejoría de la asimetría facial. Por ejemplo para equilibrar la frente, paralizando el lado sano. También para corregir parcialmente la desviación bucal.
Ácido hialurónico: Se puede emplear para mejorar la zona bucal, tratando la zona paralizada para darle mayor consistencia al labio y así favorecer su función. También cuando no podemos realizar un implante de peso de oro o el paciente no quiere.
-Fisioterapia neurológica. -Logopedia. -Apoyo psicológico y emocional.
Ejercicios de rehabilitación
Para comenzar, enfócate en tus ojos. Intenta cerrarlos y abrirlos con calma, asegurándote de que ambos lados se desplacen de manera uniforme.
A continuación, pasamos a la nariz. Continuamos con la zona de los labios. Sonríe lentamente, prestando atención a la armonía de los lados de tu boca.
A continuación, infla tus mejillas, garantizando que no se escape aire por ningún lado. Por último, ejercita tus cejas. Levántalas hacia arriba, intentando que se desplacen al mismo tiempo en cada lado.
soplar con fuerza, ya que pueden generar tensión en los músculos faciales.
Si, cuando sucede de manera inmediata es porque ha surgido un traumatismo o un cambio brusco en algo.
La cámara hiperbárica es una forma de tratar al cliente desde dentro.
