La maldición de la estrella de puntas negras se presenta como un misterio vinculado con la muerte, la oscuridad, las visiones y los poderes ocultos que atraviesan la historia de Isla Crown.
En la Casa de Espejos, una puerta secreta permanece cerrada durante toda la época de las maldiciones. La corona de Isla es la única llave conocida, pero la cámara parece obedecer a reglas más complejas: no basta con abrirla, también es necesario poseer el poder adecuado para entrar en ella.

La cámara oculta y el origen de la visión
Isla Crown notó un regusto a muerte.
Instantes atrás había desbloqueado la puerta de la cámara oculta en la Casa de Espejos.
La energía vibraba en el interior, susurros en una lengua que Isla no comprendía, pero que despertaba ecos en lo más profundo de su ser.
Era un mensaje urgente y obvio, algo así como la respuesta a una pregunta que hubiera olvidado.
El resto del palacio abandonado se encontraba en ruinas, pero esa puerta había permanecido cerrada durante toda la época de las maldiciones.
Los antepasados de Isla habían hecho lo posible por mantenerla en secreto.
Su corona era la única llave y ella pensó, mientras la puerta se abría con un chirrido estridente, que debían de tener buenos motivos para esforzarse tanto en ocultarla.
Se le aceleró el corazón cuando echó un vistazo al interior.
Sin embargo, antes de que pudiera enfocar la vista, una intensa energía brotó de dentro, la golpeó en el pecho y la empujó con fuerza a la otra punta de la sala.
La puerta se cerró de golpe.
Durante un instante se hizo el silencio e Isla experimentó algo muy parecido a la paz, que para ella se había convertido en el lujo más escaso y codiciado.
Era lo único que se atrevía a ansiar últimamente.
Paz contra el dolor que le latía en el pecho, donde una flecha le había partido el corazón en dos.
Paz contra los pensamientos que asolaban su cerebro como insectos que se atiborran de podredumbre.
Había perdido y ganado infinidad de cosas esas últimas semanas, y no a partes iguales.
Sin embargo, durante ese único segundo, por fin fue capaz de dejar la mente en blanco.
Hasta que su cabeza golpeó el suelo de piedra y la visión de una matanza remplazó la paz.
La estrella de puntas negras y la visión de la matanza
Veía cuerpos.
Calcinados y ensangrentados.
No distinguía a qué reinos pertenecían; solo veía la piel y los huesos.
La oscuridad se extendía en torno a los cadáveres como tinta de frascos volcados, pero no se asentaba, se encharcaba ni desaparecía.
No.
Esa oscuridad devoraba.
La negrura apuró el resto de los cuerpos antes de desviar la atención hacia Isla.
Sus tentáculos se acercaban, fríos y húmedos como extremidades sin vida.
Antes de que Isla tuviera ocasión de moverse, las sombras le separaron los labios y la obligaron a bebérselas.
Ella trató de tomar aire, pero tan solo notó el sabor de la muerte.
La negrura se apoderó de todo, como si las estrellas, la luna y el sol fueran velas y alguien las hubiera apagado una a una.
En ese instante la oscuridad habló.
«Isla. -Era su voz. La voz de Grim-. Vuelve conmigo.
Y al momento allí estaba Oro, acunándola en sus brazos.
No era dado a reacciones exageradas, un hecho que tornaba su expresión horrorizada en algo aún más preocupante si eso era posible.
Isla se palpó la cara y descubrió que le corría la sangre por la nariz, los oídos, los ojos, por las mejillas.
Se miró los dedos ensangrentados y únicamente atinó a pensar en lo que acababa de ver.
¿Qué había sido?
Isla no lo sabía, pero tenía una cosa clara: tan pronto como había abierto la puerta, esta se había vuelto a cerrar con fuerza.
En la cámara había algo.
Y ese algo no quería que Isla lo encontrara.
-Me rechazó -dijo Isla.
No tenía lógica.
El poder la había llamado; ella lo había notado.
Una puerta protegida por las maldiciones
La corona dorada del rey destelló cuando él echó la cabeza hacia atrás mientras la examinaba.
Estaba tan alejado de la cama en la que descansaba Isla como le permitía la alcoba.
No importaba.
Aun a varios metros de distancia, ella percibía el hilo que los unía.
Algo parecido al amor.
Algo parecido al poder.
Oro habló por fin.
-No estás lista.
No creo que la corona sea la única llave.
Si no querían que se abriera fácilmente, es posible que la hechizaran de tal modo que solo admitiera a una gobernante wildling.
-Una que dominara sus poderes.
Ah.
Isla soltó una carcajada.
No pudo evitarlo.
Pues claro que la isla había encontrado la manera, una vez más, de hacerla sentir desplazada.
A esas alturas la gobernante wildling ya se lo tomaba como un juego.
-Si eso que dices es cierto, supongo que seguirá cerrada -respondió ella con la mirada clavada en un punto de la pared.
Las únicas expertas en artes wildling que seguían vivas eran sus guardianas.
Y si Isla volvía a posar la vista en ellas, las mataría por haber asesinado a sus padres.
Y por todas las mentiras que le habían contado desde la infancia.
El silencio llegó al punto de ebullición y empezó a derramarse.
Isla casi podía notar la preocupación de Oro en el ambiente, calor con un dejo de desasosiego.
Contuvo el impulso de poner los ojos en blanco.
Después de todas las cosas que le habían pasado, que la arrogante puerta de una cámara la empujase a la otra punta de una sala no era en absoluto lo peor.
El poder de la estrella y los poderes de Isla
A Isla le molestaba la preocupación de Oro y también se odiaba a sí misma por esa rabia que se había cristalizado en su interior como una espada y que azotaba ante algo tan inocente como la inquietud.
No obstante, últimamente se sentía incapaz de controlar ninguna de sus emociones.
En ocasiones despertaba y carecía de energía para levantarse siquiera de la cama.
Otras veces estaba tan enfadada que saltaba al portal de isla Agreste tan solo para poder gritar a sus anchas.
-Yo te enseñaré -se ofreció Oro.
-Tú no eres un maestro wildling.
-No -reconoció él-. Pero domino los poderes de cuatro de los reinos.
Las habilidades requeridas son distintas, pero la ejecución no difiere demasiado.
-Hablaba en un tono dulce, más amable de lo que Isla merecía-.
Así me las ingenié para usar tu poder.
Así se las ingenió para salvarle la vida a Isla.
El núcleo de la isla la habría achicharrado de no ser porque Oro había recurrido al vínculo que los unía para emplear los poderes de Isla en la Casa de Espejos.
Fue en ese instante cuando ella cobró consciencia de los sentimientos que Oro le inspiraba.
El hecho de que el rey solar tuviera acceso a la magia de ella significaba que Isla lo amaba.
Aunque ella no tuviera ni idea de lo que era eso, el amor.
Isla había amado a sus guardianas.
Había amado a Celeste.
En cierto momento, había amado a Grim.
La visión.
Muerte, oscuridad y decadencia.
¿Fue una amenaza?
El collar, la maldición y la imposibilidad de escapar
El peso en torno a su cuello se le antojó aún más fastidioso.
No podía librarse del collar que Grim le había regalado durante el Centenario y, sí, lo había intentado.
El collar tenía un broche, pero de momento no había conseguido abrirlo.
Por lo que parecía, no había manera de despojarse de él.
Únicamente Isla podía percibir su presencia.
Oro ni siquiera sabía que existía.
Se preguntó si tal vez Grim se parecía a ese collar, si era igual de insistente y se negaba a soltarla.
La visión como posible amenaza
-Tengo que decirte una cosa.
-Isla se planteó si callárselo.
De haberla involucrado únicamente a ella, lo habría hecho.
Isla había roto las maldiciones.
Merecía más tiempo para recuperarse.
Los cortes y magulladuras del Centenario habían desaparecido, pero algunas heridas eran invisibles y tardaban mucho más en sanar que los rasguños y los huesos rotos-.
En la Casa de Espejos… he tenido una visión.
Oro frunció el ceño.
-Muerte -respondió Isla-.
Él…
-Descubrió su propia reticencia a pronunciar el nombre, como si el mero hecho de hacerlo pudiera materializarlo entre las sombras, invocarlo en un plano que no fuera el mental-.
Él estaba rodeado de oscuridad.
Había cadáveres por todas partes.
Las sombras trataban de alcanzarme.
-En el rostro de ella se dibujó un rictus de dolor-.
Parecía… la batalla de una guerra.
Parecía el fin del mundo.
Un calor intenso barrió la habitación, la única señal de la ira que Oro estaba experimentando.
-Te escogí a ti.
Se siente traicionado.
Es posible que yo ya no le importe siquiera.
-Oro no parecía convencido.
Isla cerró los ojos.
-Y aunque estuvieras en lo cierto, ¿piensas que sería capaz de declarar una guerra por mí?
-Pienso que es exactamente lo que haría -replicó Oro con la mirada perdida en el infinito como si estuviera absorto en sus pensamientos-.
Isla, tienes que empezar a entrenar y no solo para poder entrar en esa cámara.
El entrenamiento como respuesta a la maldición
Entrenar.
Era un esfuerzo excesivo, consideró ella, para una persona que bregaba consigo misma solo para salir de su habitación por las mañanas.
Antes Isla no era así.
Llevaba el entrenamiento tan incrustado en su ser como piedras preciosas en la empuñadura de una espada.
En este momento, en cambio, lo único que sentía era cansancio, más mental que físico.
-Sabes que no puedo.
-Como rey, Oro era el único original que quedaba capaz de esgrimir cada uno de los poderes todavía presentes en Lightlark: skyling, starling, moonling y sunling.
En teoría, era imposible que nadie ajeno a su linaje naciera con más de una destreza.
Según Aurora (a la que Isla considerase un día su mejor amiga, Celeste), sus poderes wildling y nightshade estaban entremezclados de un modo que los tornaba básicamente inútiles a menos que un nightshade los liberase-.
-Tengo un plan para eso.
Cómo no.
Isla apretó los dientes con obstinación.
-No tengo tiempo para entrenar.
¿Por qué se empeñaba Oro en que comenzara el entrenamiento?
-El entrenamiento sería una distracción -volvió a intentar Isla-.
Ya aprenderé más adelante.
Cuando me haya ocupado de ellas.
Una vez que hayamos averiguado qué amenaza representan los nightshade, si acaso mi visión fue real.
-Ahora posees el poder de un gobernante starling, Isla -le recordó Oro con dulzura.
Cuando Isla acabó con la vida de Aurora, lo hizo empleando una antigua reliquia conocida como el vinculador para robar todos los poderes starling de la gobernante.
El acto le había permitido cumplir la parte de la profecía que exigía la muerte de un regente como condición para romper las maldiciones.
El poder de un gobernante constituía la fuerza vital de su pueblo.
Todos los starling habrían perecido junto con Aurora, si Isla no le hubiese robado su poder.
Desde entonces era la responsable de dos reinos, aunque no se sentía preparada para gobernar uno siquiera.
-Es posible que tus poderes wildling y nightshade hayan permanecido latentes todo este tiempo -prosiguió Oro-, pero tu poder starling no lo hará.
Las destrezas son demasiado importantes.
Si no aprendes a controlarlas, te controlarán ellas a ti.
La estrella negra como símbolo de poder incontrolado
Isla lo dudaba.
Durante los últimos dos días, había probado sus poderes starling solo para ver qué pasaba.
Mover una pluma.
Enviar una explosión de energía desde el balcón.
Nada.
Habría dudado que el vinculador hubiera funcionado siquiera de no ser porque los starling seguían vivos.
-Isla -dijo Oro, y la ternura que imprimió a su nombre limó las asperezas del dolor y la rabia con que Isla se defendía, solo una pizca.
El rey avanzó un paso, luego otro, hasta que ella se sintió envuelta en su calor.
A pesar de todo, Oro seguía estando más lejos de lo que le habría gustado.
Él la miró desde los pies de la cama.
-Dime que entrenarás conmigo.
Y dímelo en serio.
-Muy bien -respondió ella a toda prisa, tan solo porque sabía que era eso lo que él deseaba oír.
Tan solo porque, últimamente, habría hecho cualquier cosa por detener los pensamientos relativos al Centenario y a todo lo sucedido-.
Entrenaré contigo.
En serio.
-Tu entusiasmo me abruma -observó él en tono monocorde.
-Estoy entusiasmada -replicó Isla apretando los dientes.
La mirada de Oro se afiló.
Pues claro que lo era.
El rey tenía ese don, ese poder extra que los gobernantes poseían con frecuencia, heredado de antiguos linajes.
Isla imaginó las carcajadas del destino ante la ironía de tal emparejamiento: un hombre capaz de percibir la verdad enamorado de una mentirosa.
Amuletos, talismanes y símbolos de protección
Hace más de 1000 años que se utiliza esta amuleto.
Ante la necesidad de sentirnos protegidos, todas las civilizaciones, en mayor o menor medida, han usado todo tipo de fetiches, tótem e ídolos.
Los amuletos son objetos a los cuales se le confiere cierto poder y confianza.
Estos objetos tienen características muy energéticas.
Los talismanes son objetos que posees símbolos, figuras o inscripciones.
Los celtas fueron un pueblo antiguo ubicado en el norte de Europa entre el año 750 y 12 AC.
Los celtas también utilizaban sus símbolos como fuente de protección en sus hogares y durante sus batallas.
Entre esas civilizaciones se puede nombrar la civilización azteca, la cual predominó en Mesoamérica antes de su desaparición.
Esta cultura ha marcado toda nuestra historia a través de su misterio, espiritualidad y mitología.
A los amuletos y talismanes a lo largo de la historia se le han atribuido un sin fin de usos, pero en términos generales se usan en el cuerpo como piezas de joyería, o en la ropa, se colocan en vehículos o en la casa o se ubican en todo aquello que sea importante para nosotros y requiera cierta protección.
Los amuletos y talismanes son aquellos pequeños cuerpos en los que volcamos nuestros deseos y aspiraciones.
Son muy variados, incluyen medallones religiosos y pequeñas figuras.
Existen algunos símbolos que han destacado sobre otros en materia de protección, que se ha usado con ese fin.
Sabemos que posiblemente, el tetragramatón sea actualmente el símbolo más solicitado.

La Cruz de la Vida
La Cruz de la Vida o mejor conocida como la Cruz Egipcia es un símbolo muy utilizado en esta cultura relacionado con los dioses egipcios y la inmortalidad.
El significado de su nombre es la unidad o totalidad.
El calendario Azteca
El calendario Azteca o también conocido como La Piedra del Sol, es un bloque de piedra en forma de una circunferencia creada por la cultura Azteca.
Esta piedra representa un sistema complejo y sofisticado que funcionaba como un calendario para marcar el tiempo.
Posee inscripciones alusivas a la simbología mística, natural y divina mexicana.
En ella se podía llevar la Cuenta de los Días, las Eras y aspectos calendarios.
La mano de Fátima
La mano de Fátima es un símbolo que ha sido utilizado tanto como amuleto como talismán para protegerse del mal, las envidias y cualquier mal que quieran propiciar hacia la persona.
También es conocida como Jasma o Khamsa lo que traducido del árabe significa “cinco” ya que hace alusión al mismo cinco como número de la suerte de los musulmanes.
La Rosa de los Vientos
La Rosa de los Vientos es un talismán que representa la circunferencia del horizonte, el cual está dividido en 32 partes, siguiendo la dirección de las agujas del reloj.
Determina los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste y sus puntos intermedios.
El símbolo Om
La representación simbólica de la silaba Om es considerada como una “palabra” muy importante y sagrada para los hindúes la cual usaban mientras meditaban.
El puño de la suerte
El puño de la suerte es un símbolo constituido como un talismán protector desde tiempos remotos.
Su uso como un poderoso talismán se ha vinculado al hecho de que se cree que se éste tiene la capacidad de canalizar la buena suerte y transmitirla a su portador.
Las libélulas
Las libélulas son un tipo de insecto alados de orígenes remotos ya que se estima que éstas pudieron haber surgido hace más de 300 millones de años.
Así también éstos impresionantes insectos nos han cautivado desde la antigüedad y han despertado la curiosidad de los seres humanos.
Su uso no sólo se ha quedado en lo físico sino que transciende a lo espiritual.
Éste emiten un sonido muy apaciguador capaz de transmitir sensaciones espirituales.
La llave
Se tiene la creencia que al portar una llave se abrirán las puertas para el éxito y se cerrarán las que conduzcan al fracaso.
Las plumas
En épocas primitivas, muchas culturas utilizaban las plumas para realizar conjuros, amuletos y obsequios para sus dioses.
Los amuletos realizados con plumas destacan ese toque étnico ancestral que caracterizaba a nuestros antepasados.
Cabe destacar que existen diversidades de plumas en cuanto a su color y al tipo de animal al que pertenece.
El infinito
El infinito se ha caracterizado por ser un símbolo que se utiliza para representar todo aquello que no tiene fin y que es indestructible.
Éste ha sido utilizado como talismán que ayuda a su portador a sentir que puede alcanzar la eternidad.
Las alas
Las alas siempre se han asociado a los conceptos de libertad de espíritu, sueños, paz y fortaleza.
El diseño de las alas de ángel denotan un profundo deseo de acariciarlas y llevarlas contigo de alguna manera.
El Sol
Su función vital para nuestro planeta le ha otorgado su otro nombre como el Astro Rey.
Como amuleto, según las creencias, ha servido para traer a la luz hasta los secretos mas ocultos.
Aun en nuestros días existe esa intriga de querer saber más sobre éste astro.
Como símbolo representa el amor y los sueños.
El símbolo de la paz
El origen del símbolo de la paz se remonta a la década de los 50’s, después de la guerra.
Tras los desastres nucleares, el mundo deseaba estabilizarse nuevamente y volver a estar nuevamente en armonía.
El nudo de la trinidad
El nudo de la trinidad también se le conoce como triquel o triqueta, es un símbolo muy antiguo cuyo significado ha variado de cultura a cultura, pero uno de los que más se han mantenido es el relacionado con los celtas.
Para otras culturas significa la unión de dos personas y cada anillo representa el amar, honrar y proteger al otro.
Cabe destacar que también tiene su significado religioso, padre, hijo y espíritu santo.
El mapa mundi
El mapa mundi es una representación cartográfica de la tierra y su uso se ha extendido por el simbolismo y la espiritualidad que muchas personas le han otorgado.
La maldición como lenguaje de la oscuridad
La visión. Muerte, oscuridad y decadencia.
El peso en torno a su cuello se le antojó aún más fastidioso.
La negrura se apoderó de todo, como si las estrellas, la luna y el sol fueran velas y alguien las hubiera apagado una a una.
El poder la había llamado; ella lo había notado.
En la cámara había algo.
Y ese algo no quería que Isla lo encontrara.
Las sombras trataban de alcanzarme.
Parecía la batalla de una guerra.
Parecía el fin del mundo.
Ahora posees el poder de un gobernante starling, Isla.
Las destrezas son demasiado importantes.
Si no aprendes a controlarlas, te controlarán ellas a ti.